domingo, 31 de marzo de 2013

Imagina Louis: Cambio inesperado.

X: ¡¿_ estás ya?! ¡Al final nos iremos sin ti!
_: ¡Ya bajo pesada!

Siempre con prisas y todo porque teníamos que ir a buscar a su novio que venía de vacaciones a la playa con nosotros. La verdad es que Louis me caía muy bien pero no pegaba para nada con la idiota de mi hermana Sheila.

_: Ya estoy aquí idiota.
S: ¡Aleluya! ¿Se puede saber qué estabas haciendo?
_: Acabar de preparar mis cosas.
S: Louis nos debe estar esperando por tú culpa.
_: Louis, Louis, Louis… Y a mí que más me da, pues que espere un poquito que no le va a pasar nada.
S: Me sacas de quicio.
_: Y tú a mí.
M: ¡Vale ya!
S: Si la niña esta no me intentará fastidiar esto no pasaría.
_: Ves mamá, es ella.
P: ¡Qué paréis ya! ¿A qué os quedáis aquí las dos y nos vamos solos vuestra madre y yo de vacacione?
_: Mejor me callo.
S: Sí, mejor.

Mira que llegaba a ser egoísta y egocéntrica mi hermana, no sé como la aguantaba Louis. En cinco minutos estuvimos delante de la puerta de Louis, y Sheila bajó a buscarle.


Lo: ¡Hola!
P: Hola Louis.
_: Hola Lou.
Lo: Hola pequeñaja. ¿Qué tal?
_: Bien, aunque podría estar mejor si tu novia dejara de ser tan idiota y egoísta.
S: ¿Vas a empezar otra vez?
Lo: La verdad es que lo eres un poquito mi amor.
S: ¡Encima le vas a dar la razón!
Lo: Un poquito solo.
_: ¿Te he dicho alguna vez por qué me cae tan bien tu novio hermanita?
S: ¡Aaag! Iros a la mierda los dos.
Lo: Pues nada, me quedaré con la otra hermana que también es muy guapa.

Louis pasó su brazo por mis hombros  y me miró con cara de enamorado.

_: Yo encantada.
S: ¿También me vas a quitar el novio?
_: Emm sí, además me lo ha propuesto él.
S: Os odio.
Lo: Cariño que era una broma, va no te enfades ya sabes que me gusta mucho bromear y hacerte enfadar porque te pones muy guapa cuando lo haces.
S: Oh vaya supongo que gracias.

Louis le dio un beso a mi hermana para que quitar la cara de enfadada que tenía y luego se dirigió otra vez a mí pero está vez discretamente para que mi hermana no lo oyera.

Lo: Luego la hacemos enfadar otro rato.
_: Eso está hecho, amo hacerlo.
Lo: Choca pequeña compinche.

Le choqué la mano a Louis y luego me puse a escuchar música en mi móvil mientras miraba por la ventana. Un par de horas después llegamos a nuestro apartamento en primera línea de playa.

S: Louis vámonos a la playa.
M: Eh señorita, no tan rápido. Antes descargáis las cosas del coche y luego ya podéis ir a hacer lo que queráis.
L: Tu madre tiene razón Sheila. Venga cuanto antes acabemos antes nos vamos a la playa.

En un cuarto de hora teníamos el coche descargado y ya podíamos hacer lo que quisiéramos.

S: ¿Nos podemos ir ya mamá? ¿O me vas a mandar hacer alguna otra cosa?

Me sacaba de quicio la idiota de mi hermana, no hacía nunca nada, siempre estaba tirada en el sofá o fuera de casa y a mi me tocaba trabajar por las dos. Y para colmo me trataba fatal como si fuera una mierda en medio de su camino.

M: Os podéis ir. ¿Os vais los tres?
S: ¿Tres? No, Louis y yo solos.
P: ¿Por qué no os lleváis a tu hermana?
S: Porque no, que se busque otro plan, no va a joder los míos.
Lo: Eh Sheila que es tu hermana no te pases. Déjala que venga con nosotros.
S: ¿Por qué tiene que venir? Veníamos a pasar más tiempo juntos no a estar con tercera personas ¿recuerdas?
Lo: _ ponte el bikini que nos vamos a la playa, tu hermana si deja de ser tan egoísta quizás venga.
_: Gracias Lou.

Me puse el bikini en un momento y salí por la puerta del apartamento con Louis.

Lo: ¿Sheila vienes o te quedas?
S: Mejor me voy con vosotros.
Lo: Pues venga, vámonos.

Salimos los tres de casa y nos dirigimos a la playa que estaba a dos pasos del apartamento.

_: Hace un día precioso.
Lo: La verdad es que sí, yo voy a ir directo al agua.
S: Yo voy contigo.
_: Yo me quedaré aquí tomando el sol, pasadlo bien.

Louis y Sheila se fueron corriendo al agua y yo me tiré sobre mi toalla a tomar el sol. En realidad odiaba estar allí, sabía que mi hermana no quería que estuviera allí con ellos, que les estaba estropeando el primer día de las vacaciones. Pero por otra parte, me gustaba demasiado hacerla rabiar y hoy ser había pasado tres pueblos conmigo y esta era una forma de devolvérsela en parte.


Después de un rato tumbada tomando el sol ya estaba cansada, así que decidí irme a dar un paseo por la orilla mientras aquellos dos seguían en el agua, a ver si con suerte conocía a alguien de por allí y no tenía que acoplarme con Sheila y Lou todos los días. La verdad es que las vistas no eran nada malas, la playa estaba llena de chicos de mi edad guapísimos pero tampoco era plan acercarme a ellos y preguntarles como se llamaban ni nada por el estilo. De repente un chico salió corriendo del agua y me empapó entera.

X: Ay perdona.
_: Vigila por donde vas.
X: Es que estaba jugando con ese idiota de ahí y no te he visto, lo siento de verdad.
_: Bueno vale, no pasa nada.

Me disponía a seguir con mi paseo pero aquel chico me llamó la atención hablándome de nuevo.

X: ¿Estás sola?
_: Algo así.
X: ¿Cómo que algo así?
_: Pues eso, algo así. He venido con mi hermana y su novio y como puedes comprender una sobra en esas circunstancias, así que me he ido a dar un paseo por la orilla.
X: Aaah ¿Cómo te llamas?
_: _, ¿Y tú?
X: Soy John.
_: Encantada.
J: Lo mismo digo. ¿Podrías venirte con nosotros esta noche a una fiesta que damos en mi casa, que me dices?
_: Me lo pensaré.
J: Por fa… Puedes venir con tu hermana y su novio si quieres por si te da vergüenza o algo.
_: Bueno vale, dame la dirección y yo me lo pienso.
J: Eso ya es un medio sí, genial.

John me dio su dirección y después me despedí de él para seguir con mi paseo. Una hora más tarde volví junto a Sheila y Louis.

L: ¿Dónde andabas?
_: Paseando, así os dejo solos que es lo que queríais.
S: Mira si lo va pillando.

Louis le dio un codazo a mi hermana par que dejara el sarcasmo para otro momento.

L: No molestas _.
_: No hace falta que mientas Louis.
S: Eso.
_: Por cierto nos han invitado a una fiesta esta noche, ¿queréis venir?
S: ¿Una fiesta? ¿Dónde?
_: En casa de un tal John que he conocido mientras daba el paseo.
S: Sí, claro, así conocemos gente nueva de por aquí.
Lo: Por mí vale.

Poco después volvimos a casa a comer y yo decidí echarme la siesta hasta que llegó la hora de arreglarnos para ir a la fiesta de John.

S: ¿Qué tipo de fiesta es _?
_: Ni idea.
S: Pues ya le podrías haber preguntado a ese tal John, ahora no sé que ponerme.
_: No vamos a una cena de gala, ponte lo que sea.
S: Si hombre ¿y quedar como una tonta? No.
_: Oye no me calientes la cabeza con tus tonterías que yo también me tengo que arreglar.
S: ¿Y qué te vas a poner?
_: Ropa, ahora si no te importa salde mi habitación.

Eché a mi hermana de la habitación para que me dejará arreglarme en paz, que más daba lo que se pusiera era una simple fiesta. Abrí mi armario y escogí una falda a rallas azul y blanca y una camiseta azul marino. Me calcé con unos tacones azules marino de tacón ancho que me encantaba n y salí dirección al lavabo a peinarme y maquillarme.


Lo: Que guapa _.
_: Gracias Louis.
S: ¿Y yo, no estoy guapa mi amor?
Lo: Sí, claro, mucho princesa.
S: Vale, pensaba que no me iba a decir nada…
_: Voy a peinarme, ahora salgo.
S: No, primero voy yo que me tengo que maquillar.
_: Oye bonita compartes el baño y punto.
S: Y una mierda.

Sheila me pego un empujón y se coló en el lavabo. Me sacaba de mis casillas.

_: Imbécil.
Lo: Ya sabes como es.
_: Pues por eso mismo me da rabia, es una egoísta prepotente y estúpida. No sé como la aguantas…
Lo: La mayoría de las veces yo tampoco lo sé.
_: Bff da igual.

Después de media hora de reloj mi hermana decidió salir del baño y dejarme entrar para que me acabara de arreglar.

S: ¡¿Estás ya?!
_: Sí, ya salgo, un segundo.
S: ¡Eres una tardona!
_: Mira cállate o te dejo aquí que es a mí a la que han invitado a esa fiesta no a ti.
Lo: Chicas voy a por el coche que la casa de John queda un poco retirada, os espero abajo.
_: Vale Lou.

En cinco minutos estaba maquillada y con mi trenza de espiga hecha perfecta a un lado.

_: ¿Nos vamos Sheila?
S: Por fin acabas… Sí, venga vámonos. ¿Era guapo?
_: ¿Quién?
S: Ese tal John.
_: Sí.
S: Genial entonces.
_: Sheila no sé si recuerdas que tienes novio y encima vas con él.
S: Lo sé, pero eso no quita que no me pueda divertir con otros tíos.
_: No, no, yo solo te recuerdo que tienes novio y no quiero que le hagas daño a Louis, que nos conocemos.
S: Ahora vas a venir tú a decirme lo que he o no de hacer jajajaja
_: Da igual.

Montamos en el coche y en diez minutos estábamos en el chalet de John, era enorme, se notaba que tenían dinero con ganas. La música estaba muy alta por lo que tuve que llamar varias veces al timbre hasta que alguien salió a abrirnos.

J: Vaya pero si es _, sabía que al final vendrías.
_: Hola John.
J: Y bienes muy bien acompañada por lo que veo.
_: Sí, esta es mi hermana Sheila y su novio Louis.
J: Adelante chicos, disfrutad de la fiesta.

Pude ver como John daba un par de repasos de arriba abajo con la mirada a mi hermana sin cortarse un pelo, menudo baboso. La noche marchaba bien, yo iba de un lado a otro de la casa conociendo a uno y a otros y de cubata en cubata. Pero obviamente ahí estaba mi hermana para joderlo todo. Pude ver como se liaba varias veces con John y ya para rematar la jugada vi como subían a la planta de arriba de la casa a hacer nada bueno. Obviamente lo siguiente que hice fue buscar a Louis, no lo veía por ninguna parte, ¿Dónde se había metido? ¿Los habría visto? Por fin di con él justo antes de que saliera por la puerta de aquel chalet.

_: ¡Louis para!

No me hizo ni caso y siguió andando con paso firme.

_: ¡Louis por favor deja de correr!

Estaba mareada por el alcohol que llevaba encima por lo que no podía seguir el ritmo de Louis que no dejaba de caminar deprisa.

_: ¡Louis!

Por fin se giró y paró al ver que era yo.

Lo: ¿Qué quieres?
_: Hablar.
Lo: No me apetece hablar ahora pequeña.
_: ¿Te puedo hacer compañía?
Lo: Como quieras. Ven aquí anda, dame la mano que al final te vas a caer que vas dando tumbos.

Le di la mano como me dijo y caminamos en silencio hasta llegar a la playa donde nos sentamos.

_: ¿Quieres hablar ya?
Lo: Que más da _, ya sabes porque me he ido.
_: Lo sé y quiero saber que piensas hacer al respeto.
Lo: No lo sé.
_: ¿De verdad piensas que se merece otra oportunidad?
Lo: Cuando uno está enamorado da miles de oportunidades a la otra persona a pesar de no merecerlas.
_: Louis que se ha acostado con otro delante de tus narices, no puedes dejar que te haga esto.
Lo: Lo sé, no debo, pero…
_: No Louis, no hay peros, será mi hermana pero no pienso defenderla, esta vez se ha pasado.
Lo: ¿Sabes? No es la primera vez que lo hace y la he perdonado, no se lo he contado nunca a nadie, pero si no me equivoco esta es la tercera vez y supongo que mañana me dirá que no se acuerda de nada y que si hizo eso fuer un error porque iba borracha y yo como el gilipollas que soy la perdonaré.
_: ¡¿Qué?! No, ni de coña, no voy a dejar que te hagas eso. Lo tuyo con mi hermana se ha acabado. ¿Me oyes? Acabado.
Lo: Debería hacerte caso. La verdad es que estoy harto de su comportamiento de niña idiota, egoísta y prepotente.
_: No se merece estar con alguien como tú.
Lo: ¿Por qué no estaré yo con alguien como tú _?
_: Porque no quieres. Ups.
Lo: Esto…

No iba a espera más, Louis no se merecía a mi hermana y quería a alguien como yo, pues allí estaba yo que llevaba pillada por él medio año. Así que le besé sin pensármelo dos veces. Pero segundos más tarde me arrepentí de lo que acababa de hacer, la acababa de cagar completamente, más de lo que lo debía haber hecho mi hermana esa misma noche.

_: Esto… yo… lo siento Louis.
Lo: No pasa nada, no lo sientas.
_: Pero… es que tú… eres el supuesto novio de mi hermana eso no has estado bien.
Lo: _ no pasa nada, de verdad.
_: Sí para Louis, mejor me voy.
Lo: No por favor.

Louis me agarró del brazo y a continuación fue él el que me besó esta vez.


Lo: Quédate por favor.
_: Louis esto no está bien.
Lo: ¿Y crees que está bien llevar desde el primer día que te vi enamorado de ti y no poder decírtelo? ¿Crees que está bien haber tenido que aguantar a la egoísta y falsa de tu hermana para poder estar cerca de ti? Yo no lo creo.
_: ¿Qué estás diciendo Louis?
Lo: La verdad. _ siempre te he querido.
_: Osea, ¡¿Has estado engañando a mi hermana todo este tiempo?!
Lo: No lo mires así por favor.
_: ¡¿Y cómo se supone que lo tengo que ver?! La has engañado y ya está Louis.

Me levanté he hice acto de irme pero Louis me obligó a sentarme otra vez junto a él.


Lo: No te vayas _. Déjame que te lo explique por favor.
_: Venga, empieza.
Lo: No quiero que pienses que nunca he querido a tu hermana, porque eso no es así, yo la he querido pero nunca tanto como a ti. ¿Te acuerdas el día que nos presentaron en la barbacoa aquella en el campo por el cumpleaños de tu padre? Ahí estabas tú, con tu preciosa sonrisa, tu alegría y tus ganas de hacer el bobo constantemente. Entonces comprendí que me había equivocado de hermana. Pero no te lo podía decir, no creía que pudieras querer a alguien tres años mayor que tú y ya sabes como es tu hermana, si le decía que la cambiaba por ti me mataba.

No pude evitar reír ante aquel comentario, tenía razón mi hermana se las gastaba muy, pero que muy mal.

Lo: Así que me he limitado todo este tiempo a intentar querer un poquito más a tu hermana y a verte a ti como mi cuñada y nada más, pero es algo casi imposible a pesar de que lo intento con todas mis fuerzas.
_: Lou yo…
Lo: Déjame acabar por favor. Y bueno la relación con tu hermana ya sabes tú mejor que nadie como va, y la verdad es que no pienso volver con ella, sería ya demasiado idiota. Así que te guste o no ahora voy a ir a por ti, que eres la persona a la que he querido todo este tiempo.
_: Dos cosas te voy a decir. Una, no me gusta que hayas utilizado a mi hermana para estar cerca de mí. Y dos, Louis yo llevo enamorada de ti medio año y no sabes el daño que me ha hecho todo este tiempo verte junto a mi hermana cada día.
Lo: ¿Me estás diciendo que tú también sientes lo mismo que yo? ¿Me puedes decir que hacemos que no estamos juntos?
_: No lo sé, díselo a la tonta de mi hermana que es la que nos separaba. Ah, y por cierto, no pienses más que la edad tiene algo que ver en el amor, porque te equivocas, yo te querría si tuvieras cinco, diez o quince años más que yo. El amor no tiene edad, recuérdalo siempre.
Lo: Lo tendré en cuenta.

Louis se acercó y me besó dulcemente por tercera vez.

_: Mm me gusta como besas.
Lo: ¿Quieres otro?
_: Eso no se pregunta.

Nos volvimos a besar, la verdad es que era una escena realmente bonita, allí junto al mar, con el sonido de las olas al romper en la orilla de fondo.

Lo: ¿Se puede saber que le vamos a decir a tu hermana?
_: La verdad, yo no me voy a andar con rodeos.
Lo: ¿Y si la hacemos sufrir un poquito?
_: ¿A qué te refieres?
Lo: A jorobarla un rato por todo lo que nos ha hecho.
_: Me apunto, sabes que amo hacerlo.
Lo: Esa es mi chica. Por eso me gustas tanto, porque eres como yo.
_: anda, vamos a buscarla y vayámonos a casa que estoy reventada.
Lo: Claro, vamos.

Volvimos a la fiesta de John y encontramos a mi hermana tirada en uno de los sofás del jardín bebiendo junto a un grupo de chicos, la cogimos como pudimos porque ni siquiera se tenía en pie y la metimos en el coche. Al llegar a casa procuramos no hacer mucho ruido para no despertar a mis padres y vieran aquel panorama. La metimos en su cama y yo fui a ponerme el pijama. Luego salí en busca de Louis que estaba en el balcón asomado.

_: ¿Qué haces aquí?
Lo: Aclarar mis ideas.
_: ¿Cómo que aclarar tus ideas?
Lo: No sé, necesito pensar.
_: ¿En qué? ¿No me irás a decir que todo lo de antes ha sido una mentira?
Lo: No, para nada. Pero creo que debería irme de aquí mañana mismo, no creo que a tus padres les haga mucha gracia verme aquí y menos a tu hermana después de decirle que lo nuestro se ha acabado.
_: No, Louis por favor, no te vayas, quédate.
Lo: Creo que es lo mejor para los dos, cuando vuelvas a casa nos vemos allí y volvemos a empezar de 0.
_: Me niego, quiero que pases el verano con nosotros como habíamos planeado y mis padres no creo que digan nada, les caes genial y total lo único que has hecho ha sido cambiar de hija para ellos, nada malo, y a mi hermana que le jodan por puta, hablando mal y pronto.
Lo: Ala.
_: Anda, vamos a dormir que a ti el aire fresco te afecta.
Lo: Sí, será lo mejor.

Entramos los dos dentro y cada unos se fue a su habitación a dormir, pero no sin antes despedirnos con un beso.

Me desperté y fui en busca de mi desayuno a la cocina, allí estaban mis padres y Louis, el cual esperaba que se le hubiera ido la estúpida idea de irse de allí de la cabeza.

_: Buenos días.
M: Buenos días hija.
P: ¿Resaca?
_: La verdad es que no.
Lo: Buenos días pequeñaja.
_: Buenos días Louis.

Me limité a darle un beso en la mejilla como de costumbre, todavía no era el momento de contárselo a nadie, no hasta que estuviera mi hermana presente, a la cual temía por como pudiera reaccionar.

P: ¿Lo pasasteis bien anoche?
_: Sí, hubo algún que otro problemilla pero todo solucionado.
Lo: Sí, está todo bien ahora.

Louis me guiñó un ojo y yo le devolví el guiño junto a una sonrisa. Me senté a desayunar junto a ellos y antes de que acabara apareció mi hermana.

P: Se dice buenos días.
S: Hola.
M: Me parece a mí que alguien bebió más de la cuenta anoche.
_: Sí, a mí  también me lo parece.

Sheila me fulminó con la mirada y cuando fue a darle un beso a Louis este le apartó la cara.

S: ¿Se puede saber que haces? Solo quiero darte un beso.
Lo: Ya, y yo no quiero.
S: ¿Qué demonios te pasa?
Lo: Tú sabrás.
S: No, yo no sé nada.
_: Venga Sheila, por favor, no te hagas la loca ahora.
M: ¿Alguien me puedo contar qué está pasando aquí?
_: Que te lo expliqué ella si es capaz de recordar, claro.
S: Pues no, no me acuerdo listilla.
Lo: Pues ya puedes ir haciendo memoria y acordarte de con quien te acostaste ayer.
S: ¡¿Yo?!
_: No mi abuela… Sí, tú.
S: Yo no hice nada ayer, estuvimos todos juntos en la fiesta de ese tal John y vosotros estuvisteis conmigo y sabéis perfectamente que no hice nada.
_: Sheila por favor deja este paripé y reconócelo.
S: ¡Qué yo no hice nada!
P ¿_ por qué no crees a tu hermana? Quizás esté diciendo la verdad.
_: Pero si lo vimos los dos con nuestros propios ojos.
Lo: Sí, te pasaste la noche con ese tal John y entre otras cosas te acostaste con él.
S: ¿De verdad? ¿Cómo podéis pensar eso de mí? Yo no soy ninguna cualquiera.
_: Eso habría que verlo…
S: Será imbécil la maldita niña.
M: Eh Sheila no te pases con tu hermana. Y si hubieras controlado lo que bebías esto no estaría pasando.
P: Exacto. Louis tiene todo el derecho a no querer ni verte ahora.
Lo: Pues eso es lo que menos quiero, verte y estar contigo otra vez. Y para que lo sepan, no es la primera vez que hace esto, debe de ser la tercera o la cuarta y yo como gilipollas la he perdonado todas y cada una de las veces.
S: ¿Y esta vez también, no?
Lo: No me hagas reír Sheila, claro que no. Búscate a otro tonto que te aguante.
S: ¡¿Pero como puedes ser tan cerdo?!
Lo: ¿Pero tú te has visto?
M: Vale ya, calmaos los dos.
Lo: Sí, será lo mejor.
S: Yo me calmaré cuando el se largué de esta casa.
_: ¡Eso sí que no!
S: ¡¿Y a ti qué te pasa ahora?! ¡¿Te vas a poner de su parte, o qué?!
_: Sí. Me voy a poner de parte de mi novio.
S: ¡¿Qué?!
M: ¿Qué está pasando aquí?
_: Lo que habéis oído, ahora estoy saliendo yo con Louis.
Lo: Es cierto.
P: Vaya, has cambiado de hija, me parece bien, no quiero perder a este yerno maravilloso que tengo.
S: ¡Papá! Y tú, ¿cómo puedes hacerme esto _? Louis es mío.
_: ¡¿Tuyo?! Espera que me ría hermanita. Lo has estado llevando por el camino de la amargura durante todo el tiempo que ha estado contigo, ha sido tu perrito faldero. Déjalo ser feliz con alguien que realmente lo valore, como yo.
S: ¡Cómo puedes decir eso! ¡Yo a Louis lo amo!
_: Jajajajajajajaja ya lo veo, por eso te acuestas con otros mientas estás con él, ¿no?

Mi hermana ser lanzó sobre mí y me empezó a tirar del pelo para comenzar una estúpida pelea que no duraría más de dos minutos porque nos acabó separando Louis.

Lo: ¡Basta ya! Sheila acéptalo, estoy con tu hermana, y la quiero, la llevo queriendo desde hace mucho tiempo. Me gusta como es, es divertida y le gusta hacer el bobo como a mí y lo más importante, me quiere, no como tú.
_: Chúpate esa hermanita.
Lo: Vale _.
_: Perdón…
S: Iros a la mierda los dos, no os quiero volver a ver.

Mi hermana se fue a su habitación y cerró al puerta de un portazo de la rabia que recorría su cuerpo por lo que acababa de pasar.

_: Ya esta  dicho.
Lo: Sí.
M: Ya se le pasará. Si todo esto que habéis dicho es cierto, que dudo que no lo sea, no entiendo como has podido aguantarla tanto tiempo Louis.
P: Que paciencia has tenido hijo. _ no te traerá tantos problemas ya lo verás.
Lo: _ es perfecta para mí ya se lo he dicho antes.
_: Te quiero.

Después de decir esto le di un pequeño beso en los labios a Louis.

Lo: ¿Planes para hoy?
_: Ninguno, tú dirás.
Lo: ¿Vamos a pasar el día al parque de atracciones?
_: Siiiiiiii. ¿Mamá, papá, venís?
M: No hija, nosotros nos quedaremos aquí con el ogro de tu hermana.
_: Vale.
Lo: Pues venga, vístete y nos vamos.

Fui directa a mi habitación a vestirme para poder irnos cuanto antes a pasar el día los dos solos al parque de atracciones.

Lo: ¿Estás lista?
_: Sí, ya salgo.

Me puse unos shorts, una camiseta de tirantes y unas Vans, me recogí el pelo en una coleta alta y fui en busca de Louis.


_: Ya estoy, ¿no vamos?
Lo: Claro.
_: Adiós papá, adiós mamá.
M y P: Adiós, pasadlo bien.
_: Vale.

Montamos en el coche y en media hora ya habíamos llegado al parque de atracciones.

Lo: Nos montaremos en todo, ¿no?
_: Claro, ¿no te irás a cagar ya?
Lo: ¿Yo? Qué va.
_: Jajajajaja cagueta…
Lo: Serás… ya veremos quien es el cagueta aquí, si tú o yo. Y me da la impresión que va a ser usted señorita.
_: No. Venga vamos a montar primero en la caída libre a ver quien tiene más miedo.
Lo: Hecho. ¿Sabes que cuando estás arriba y estás muerta de miedo ya no puedes bajar, no?
_: Ja, ja, ja, muy gracioso.

Fuimos haciendo una carrera hasta la cola de la atracción la cual cané yo haciendo alguna que otra trampa. No tuvimos que esperar casi nada, en diez minutos estábamos montando en la atracción.

Lo: Allá vamos, no llores mucho.
_: ¿Yo? Aplícate el cuento anda.
Lo: Esto empieza ya, estás a tiempo de bajar.
_: No lo haré tranquilo.

En tan solo unos segundos estábamos sostenidos a un montón de metros del suelo, miré a Louis y tenía tal cara de susto que hizo que no pudiera dejar de reír hasta volver a tierra.


_: Jajajajajajajajaja menuda cara Lou.
Lo: Eres mala.
_: ¿Yo? Jajajajajaja eres tú el que tenía esa cara de situación que… Jajajajajaja Vamos a ver la foto que nos han hecho que yo la quiero de recuerdo.
Lo: ¿No serás capaz?
_: Claro que sí.

Salí corriendo mientras tiraba de Louis para que me acompañara a la caseta de las fotos y puede ver la nuestras, era buenísima, yo salía riéndome a más no poder y Louis con aquella cara que… bueno era un cuadro.

_: Louis no me negarás que sales con una cara buenísima.
Lo: No, la verdad es que no jajajaja
_: Ves, si te ríes hasta tú mismo. Esta me la quedo de recuerdo.
Lo: No hace falta, eh.
_: Sí, la quiero. Señorita, deme la 278 por favor.
X: Claro, aquí tiene.
_: Ya es mía.
Lo: A ver que haces con eso.
_: ¿Yo? Nada… Nada bueno jajajajaja

Pasamos el día allí, entre atracciones de agua, montañas rusas, caballitos… La verdad es que fue un gran día al lado de Louis, me encantaba pasar tiempo con él, era tan idiota como yo.

Lo: Estoy cansado, ¿Vamos a tomar un helado?
_: ¡Sí! ¡Helado!
Lo: Que tonta eres.
_: Mira quien habla.
Lo: Tu idiota número uno, ya lo sé.
_: Te quiero idiota.
Lo: Y yo a ti pequeñaja.

Fuimos caminando de la mano hasta el puesto de los helados y allí cada uno se compró uno.

Lo: ¿Me das del tuyo?
_: No, es mío, solo mío, mi tesoro.
Lo: Jajaja Vuelve a hacer eso me ha encantado.
_: No, que te ríes de mí.
Lo: ¿Cómo quieres que no me ría con la cara que pones?
_: Como te ríes de mí no te doy de mi helado. ¡Ja!
Lo: Pues te lo robo.
_: Y una mierda, me lo comeré yo antes.

Louis empezó a moverme para que no pudiera comerme el helado y además me pasó el suyo por la cara a traición.

_: ¡Déjame, es mío, no te voy a dar! ¡Tus trucos no funcionarán conmigo!
Lo: Eso ya lo veremos.
_: ¡Deja de pasarme tu helado por la cara que está frío!
Lo: No, hasta que no me des de tu helado no pararé. Muahahahaha.
_: ¡Qué no te voy a dar ya te lo he dicho!
Lo: Entonces seguiré.

Tenía la cara llena de chocolate del helado de Louis cuando decidí darle un poco del mío para que me dejara en paz de una vez.

_: Toma pesado.
Lo: ¡Victoria!
_: ¿Pero tú has visto como me has dejado?
Lo: Estás muy guapa y este helado está riquísimo.
_: Eso ahora comete mi helado porque del tuyo poco has debido probar, lo tengo yo todo en la cara.
Lo: Tú solita te lo has buscado.
_: pues tú solito te has buscado que te deje aquí solo. Adiós.
Lo: ¡¿Qué?! No, no te vayas.
_: Pues entonces, ¿Qué me tienes que decir?
Lo: Gracias por el helado.
_: Adiós Louis.
Lo: Vale, vale. Perdón, ven que te limpie la cara.
_: Te perdono porque eres tú.
Lo: Nada más faltaría.
Louis cogió un par de servilletas y me limpió la cara con ellas.
_: ¿Vamos a casa? Se está haciendo tarde.
Lo: ¿Ya? Yo había pensado en ir a cenar alguna porquería al McDonal’s y luego ir a jugar un rato al mini-golf de la playa.
_: Buena idea. Venga en marcha.

Fuimos al McDonal’s y luego nos dirigimos al mini-golf de la playa, hacía años que no iba por allí y menos en tan buena compañía como lo hacía aquel día.

_: Vamos a ver quien gana a esto.
Lo: Yo.
_: No empieces que mira como has acabado antes.
Le enseñé a Louis la foto de la caída libre otra vez y no puede evitar volver a reírme.
Lo: Ya vale, ¿no?
_: Pues deja de hacerte el chulo o la colgaré por toda la ciudad cuando volvamos.
Lo: No serías capaz.
_: Eso ya lo veremos. Venga te dejo empezar a ti.
L: Como quieras.

Louis se colocó y golpeó la primera bola, le dio tan mal que se salió del circuito, mira que era malo.

_: ¿De verdad? Lo intentas hacer y no te sale.
Lo: Un fallo lo tiene cualquiera.
_: ¡Pero si se te ha salido de la pista y eso es casi imposible!
Lo: Sssh a callar.
_: No.
Lo: Pues te callaré yo.

Louis me besó para callarme.


Lo: ¿Mejor?
_: Puede valer. Me toca.

Golpeé mi bola y la metí en el primer golpe, obviamente se lo restregué a Louis todo lo que puede y más.

_: A la primera y tú ni siquiera has podido mantener la bola dentro, te tendría que dar vergüenza.
Lo: Estás tú muy guerrera hoy…
_: Algo así. Venga el próximo te dejaré golpear primero para poder reírme a gusto.
Lo: Eres mala.

Louis volvió a repetir la misma operación que en el hoyo anterior y yo no podía dejar de reír. ¿Cómo podía ser tan malo?

_: Cariño te lo digo enserio, retírate.
Lo: Ja, ja, ja. No.
_: Estás haciendo el ridículo, lo sabes ¿no?
Lo: Quien ríe el último ríe mejor, acuérdate de eso.
_: Me lo apunto. Venga, me toca.

Yo volví a meter la bola en el hoyo en un solo golpe. La verdad es que me conocía aquel mini-golf como la palma de mi mano, había pasado allí casi todas las noches de verano desde que era pequeña.

Lo: Tu palo está trucado o algo…
_: No Louis, la que vale, vale. Recuerda eso.
Lo: Muy graciosa.

Me lo pasé en grande con Louis en el mini-golf, como no acertaba ni una empezó a hacer el idiota en cada uno e los hoyos, que si ahora le doy del revés, ahora de lado, con la mano… yo no podía dejar de reír, estaba disfrutando como una niña chica de aquel buen rato.

_: Último hoyo, ¿Con qué me vas a sorprender esta vez?
Lo: Ahora lo verás, es el mejor truco de todos.
_: Adelante.

Louis se puso como si fuera un profesional del golf para golpear la pelota y cuando la iba a golpear, en vez de golpear la pelota lanzó el palo y este se atascó en el molino que había a la entrada del último hoyo.

_: ¡Louis te lo has cargado!
Lo: Ssssssh calla, huyamos haciendo la croqueta.
_: ¿Qué dices?
Lo: Corre, ven conmigo.

Salimos corriendo de allí para que nadie nos viera y en cuanto salimos Louis fingió que allí no había pasado nada.

Lo: Bueno, ¿Y qué tal está usted señorita _?
_: Louis estás fatal jajajajaja
Lo: Sssh sígueme el rollo.
_: A sus órdenes. Pues yo muy bien. ¿Y usted señorito Tomlinson, cómo está?
Lo: Muy bien, gracias por preguntar. ¿Le apetece ir a montar en los autos de choque señorita?
_: Claro, encantada le acompañaré.

Louis tiró de mí para salir corriendo de nuevo dirección a los autos de coque. Compramos las fichas y cada uno se colocó en un coche.

Lo: ¡Voy a por ti!
_: ¡Y yo a por ti, te vas a enterar de quien es _ al volante!
Lo: Ui que miedito.
_: Deja de vacilarme Tomlinson o saco la foto.
Lo: ¡Nooooo la foto nooooo!
_: Pues a callar.

Sonó el timbre que ponía en marcha los coches y fui a por Louis sin pensarlo dos veces le envestí por detrás.

_: ¡Primer punto para _!
Lo: ¡Serás malvada! ¡Te vas a enterar tú ahora!

Louis no dejaba de seguirme y no conseguía quitármelo de encima hasta que chocó conmigo y del bote que pegué casi me salgo del coche.

_: ¡Te has pasado!
Lo: Era mi venganza, te dije que el que ríe último ríe mejor.
_: Idiota.

Estuvimos todo el rato persiguiéndonos para ver quien chocaba más fuerte contra el otro hasta que sonó otra vez el timbre que anunciaba el final de la partida.

_: Ha estado bien.
Lo: Sí, sobretodo tus caras de velocidad cuando te acercabas a mí, eran buenísimas.
_: Bueno yo tengo una mejor tuya.
Lo: ¿Te va a durar mucho lo de la foto?
_: No lo sabes tú bien… ¡Vamos a las máquinas de peluches!
Lo: Claro, vamos.

Fuimos corriendo, como de costumbre, a las máquinas de peluches.

Lo: ¿Cuál quieres?
_: El tigre blanco.
Lo: ¿Este?
_: ¿Qué eres daltónico ahora? He dicho el blanco no el marrón.
Lo: A sus ordenes mi capitana. Si es que uno ya no se puede equivocar…
_: Conmigo no.

Miré a Louis haciéndole una mueca y luego me reí.

Lo: Venga, dame dinero, no creo que vaya a salir solo de la máquina por arte de magia.
_: Pues no estaría mal. ¿Así que lo voy a tener que pagar yo? Menudo novio de pacotilla me he buscado…
Lo: ¡Oye! Soy el mejor novio que vas a poder encontrar, recuerda.
_: El mejor de todos no sé si serás, pero el mejor para mí seguro.

Le besé y le di el monedero para que echara dinero a la máquina y me sacara el peluche que quería.

_: ¿Piensas tardar mucho más? Porque a este ritmo me habré gastado todo el dinero que llevaba y no tendré el muñeco.
Lo: No me presiones.
_: Pero si eres manquísimo, llevas unos 20 intentos y escasamente lo has rozado. Anda déjame a mí a ver si lo pillo ya.
Lo: Todo tuyo, no podrás.

Cogí el mando de la máquina y a la primera agarré el tigre por la cabeza y cayó por el agujero.

_: Ejem, ejem… Louis creo que alguien se equivocaba…
Lo: Casualidad.
_: Jajaja ya claro… No me subestimes más que menudo día llevas…
Lo: Déjame probar otra vez.
_: ¿Enserio quieres seguir probando? ¿O lo único que quieres es dejarme sin un mísero céntimo?
Lo: Mmm la segunda.
_: Idiota.
Lo: Pero no quiero las maquinitas estas, quiero ir a tirar las anillas y conseguir un super peluche de esos.
_: Vale.

Fuimos hasta la caseta de las anillas, pagamos y nos las entregaron.

_: ¿Sabes que las tienes que meter todas para ganar el oso gigante, no?
Lo: Lo sé, lo sé. Pero no me presiones.
_: Y dale… que yo no presiono, te pones nervioso tú solo. Pero que sepas que ¡Lo quiero!
Louis me miró con cara amenazante por mi último comentario.
_: Es broma cariño, venga tira.

Louis intentó hacer ver que estaba concentradísimo en lo que hacía, pero yo no le dejaba porque no paraba de hacerle reír o de pegarle pequeños empujones. A pesar de todo consiguió acertar todas las anillas, solo quedaba la última.

Lo: ¿Te atreves?
_: ¿Yo? No sé…
Lo: Vaya, vaya, vaya…  Para esto no eres tan vacilona, eh.
_: Podría serlo, pero prefiero cederte todo el mérito a ti o quizás todo el fracaso.
Lo: ¿Sabes qué? Vamos ha hacerlo juntos.
_: Está bien.

Louis me acercó a él y me colocó justo delante suyo, me hizo coger la anilla y me colocó en posición de tiro sin soltarme el brazo.

Lo: Cuando yo te diga la sueltas.
_: Vale.
Lo: Una, dos y… Tres.

Solté la anilla y cayó justo donde debía caer, empecé a saltar de la emoción por haberlo conseguido, parecía una niña pequeña pero me daba igual.

Lo: Perfecto.
_: ¡Aaaaah lo hemos conseguido!
Lo: Ves, trabajamos mejor en equipo.
_: Cierto, dejaré de picarte entonces.
Lo: Así me gusta.
X: ¿Cuál de los peluches queréis?
_: El oso blanco.
X: Aquí tienes preciosa.
Lo: Es más grande que tú, te tapa entera.
_: No te metas con él o te pegará por mí.
Lo: Seguro que más fuerza que tú, tiene.
_: Ja, ja, ja, no. ¿Nos vamos ya?
Lo: Claro.

Louis me cogió el oso gigante porque pesaba mucho y me dio la mano para irnos, pero antes del salir de aquel recinto pasamos por delante de un puesto de algodón de azúcar, así que hice parar a Louis para comprar uno.

_: ¿Me compras uno?
Lo: Vaya novia me he buscado… Me vas a arruinar.
_: Serás… ¡Pero si he pagado yo casi todo!
Lo: Era broma idiota.
_: Más te vale.
Lo: Póngame un algodón de azúcar lo más grande que pueda que sino la señora me hará volver a por otro.
X: Jajaja claro.
_: Ja, ja, ja, muy gracioso Lou, ¿sabes que te puedo dejar durmiendo en la calle, verdad?
Lo: No lo harías.
_: Pruébame.
Lo: No, mejor no.
_: Está claro que soy yo la que lleva los pantalones en esta relación.
Lo: Jajajaja mira que eres tonta.

Louis me revolvió el pelo y luego me entregó el mega-super-ultra-extra-gigante algodón de azúcar que me había comprado.


_: Esto sí que es más grande que yo.
Lo: Eso se arregla rápido.

Louis empezó a coger un montón de trozos de algodón de azúcar no sé exactamente para qué, porque los cogía y se giraba para que no le viera.

_: ¿Se puede saber qué haces?
Lo: Un momento.
_: ¿Louis?
Lo: No soy Louis soy santa jojojo Feliz Navidad jovencita.
_: Jajajajajaja Estás ridículo jajajajajaja

Louis se había puesto tiras de algodón de azúcar en las cejas, en el bigote y en la barba, estaba realmente ridículo, no podía dejar de reírme de él.

_: Jajajajajajaja
Lo: ¿Se puede saber de qué se ríe señorita? ¿Nunca ha visto un Santa Claus con barba y bigotes teñidos de rosa?
_: Louis para jajajajajaja
Lo: ¿Louis? ¿Quién es Louis?
_: Jajajajaa para de verdad.
Lo: Deje de llamarme así señorita, que soy Santa Clarus no Louis.
_: Se acabó.

Le arranqué su barba y salí corriendo con ella, acto seguido Louis echó a correr tras de mí por la playa.

_: ¡¿Santa creo que has perdido la barba?!
Lo: ¡Ven aquí ahora mismo o estas navidades te traeré carbón!
_: ¡El carbón no está tan bueno como esta barba!
Lo: ¡¿Te las estás comiendo?! Maldita seas.
_: ¡Santa no dice esas cosas delante de los niños!
Lo: ¡Ven aquí jovencita! ¡Ya te tengo!

En el momento en que Louis me alcanzó caímos los dos al suelo rebozándonos en la arena de la playa y sin parar de reír.

_: Jajajaja Lou mi amor, sinceramente, estás para que te encierren.
Lo: ¿Yo? No, ¿Tú crees…?
_: Un poquito sí.
Lo: Con lo bonita que es la vida vista así.
_: Yo no te o discuto, es la mejor forma de verla, todo el día riendo.
Lo: Y al lado de la persona a la que amas todavía más.
_: Y que lo digas.
Lo: _ me haces el hombre más feliz del mundo a tú lado, tenía muchas ganas de poder compartir momentos así contigo que con tu hermana nunca pude tener porque es…
_: Una amargada, dilo.
Lo: Sí, una amargada, tú en cambio, eres genial, eres divertida, alegra, simpática y no te da vergüenza estar junto a mí cuando voy haciendo el idiota por la calle, sino que me sigues el rollo.
_: Bueno, bueno… Un poquito de vergüenza sí que me da, porque a veces parece que estés chalado, pero eso es lo que hace que te quiera cada día un poquito más Lou.


Entonces le miré fijamente, su mano derecha se posó sobre mi cara y me acarició con su pulgar mi mejilla izquierda, poco a poco me fuer acercando a él y nos fundimos en un tierno beso, por desgracia una paloma pasó cerca de nosotros y nos cortó nuestro momento romántico de la noche.

Lo: ¡Kevin! ¡Kevin!
_: ¿Louis? ¿Qué estás diciendo? ¿Quién es Kevin?
Lo: ¡Kevin! Pues quien va a ser, la paloma, ven corre, vamos a buscarlo, no se vaya a perder.
_: Estás fatal, pero… ¡Kevin vuelve!

Le di la mano a Louis y fuimos corriendo detrás de la paloma, después de ese día maravilloso a su lado sabía que mi relación con él sería la mejor relación que yo siempre había podido desear junto a alguien que fuera como yo, un loco de la vida, aunque se puede decir que Louis lo estaba bastante más que yo, pero eso le hacía especial y único para mí, hacía que lo amara tal y como era.

sábado, 23 de marzo de 2013

Imagina Liam: No me juzgues tan rápido.


X: _ deja de darle besos a Mike y vámonos o la entrenadora nos matará.
_: Ves tirando ahora te alcanzo.

Dina se fue y nos quedamos solos Mike y yo.

_: Mira que llega a ser pesada a veces.
M: Ni que lo digas… ¿Por dónde íbamos?
_: Mmm creo que por aquí.

Seguí besando a Mike hasta excitarlo del todo.

 _: Cariño me tengo que ir, te espero a la salida del entrenamiento.
M: ¡¿Pero cómo me haces esto?!
_: Te quiero.

Le guiñé un ojo y me fui corriendo al entrenamiento de las animadoras.

E: Llegas tarde otra vez, ¿se puede saber dónde te metes?
_: Verá entrenadora es que estaba acabando un trabajo que tengo que entregar mañana y se me ha pasado la hora. No volverá a pasar, se lo prometo.
E: Eso dice siempre y ya lleva vario retrasos, ¿no se da cuenta de que es la capitana del equipo de animadoras y tiene que dar ejemplo?
_: Sí, discúlpeme otra vez.
E: Venga, vaya con sus compañeras y que no vuelva a pasar.

Me reuní con el resto del equipo para llevar a cabo el entrenamiento. Compartíamos pista con los del equipo de fútbol por lo que me pasaba más tiempo mirando a Mike que pendiente del entrenamiento, pero bueno, nadie se enteraba.

E: ¡Chicas ya está bien por hoy, a los vestuarios!
_: Por fin.
D: ¿Haces algo esta tarde?
_: Mm creo que no ¿Por?
D: ¿Me acompañas a comprar las cosas para la fiesta del sábado?
_: Bueno, vale.

De camino a los vestuarios me paró Mike.

M: ¿Sabes que me pones mucho con esa faldita?
_: Lo sé por eso la llevo.
M: ¿Acabamos ahora lo que hemos dejado a medias antes?
_: Creo que no, vas a tener que esperar. He quedado con Dina para ayudarla con lo de la fiesta del sábado.
M: ¿De verdad me vas a cambiar por eso?
_: Sí, ¿A no ser que quieras venir?
M: No, creo que paso. Iré con los chicos a jugar un rato.
_: Tú mismo. Cuando acabemos te llamo y si quieres acabamos eso.
M: Ya veremos… quizás entonces no quiera yo.
_: Vete a la mierda. Adiós.

Me di la vuelta y me dirigí a los vestuarios ignorando a Mike.

M: ¿No me vas a dar ni un beso de despedida?
_: No, por idiota te quedas sin.

Le saqué la lengua y volví para adentro a cambiarme.

D: ¿Qué quería Mike?
_: Nada Dina, cosas nuestras.
D: Vale.

La verdad es que Dina era un poco cortita, pero era mi mejor amiga desde hacía muchos años, éramos casi como hermanas. Me cambié y fuimos ha hacer las compras compras.


D: ¿Qué tienes pensado para la fiesta?
_: A ver, es la fiesta de celebración del equipo de fútbol por haber ganado el campeonato estatal, así que tiene que ser algo grande.
D: Sí.
_: Mis padres se van este fin de semana así que tenemos mi casa para celebrar la fiesta allí, ahora solo nos falta comprar la comida, la bebida, los adornos, encontrar un buen Dj y poco más. Así que manos a la obra
.
Después de dar unas cuantas vueltas por el centro comercial ya teníamos la comida y la bebida compradas.

D: Ven entremos aquí tienen cosas muy chulas.
_: Vale.
D: Mira, ¿Te gustan estas serpentinas?
_: Molan, nos las llevamos. Y mira esas copas en forma de pelota.
D: Me encantan, también nos las llevamos.

Estuvimos así un rato hasta que llevarnos la mitad de las tonterías que había en la tienda.


_: Hola, nos llevamos todo esto.
X: Vale, un momento.
D: Hey, tú cara me suena.
_: Si espera, tú eres uno de los frikis del campus.
X: Emm.
D: Jajaja sí. ¿Y qué haces aquí?
_: Dina a veces me pregunto como puedes llegar a ser tan tonta… ¿Tú que crees? Pues trabajar.
D: Aaah ¿Y cómo te llamas?
_: Dina basta.

Le di un pisotón para que se callara y nos pudiéramos ir de una vez de allí.

D: ¡Ay!
X: Soy Liam y sí bueno debo de ser uno de los frikis del campus por lo que veo.
D: Sí, algo así.
Li: ¿Todo esto es para la fiesta por la copa estatal?
D: Sí.
_: Puedes darte prisa nos tenemos que ir.
D: No le hagas caso no tenemos prisa.
Li: Ya casi estoy.
D: Yo soy Dina y ella es _.
_: No creo que le interese.
Li: Supongo que encantado.
D: Oye, ¿Por qué no vienes a la fiesta el sábado?
Li: Oh, vaya… yo…
_: No creo que le apetezca Dina.
D: Por favor ven, será divertido ya verás.
Li: Esto ay está.
_: Toma quédate con el cambio. Venga vámonos Dina.
D: Adiós Liam, te esperamos el sábado en casa de _.
Li: Adiós.

Por fin salimos de la tienda y nos deshicimos de Liam. ¿Qué coño le pasaba por la cabeza a Dina para invitar a ese a la fiesta?

_: ¿Se puede saber que haces?
D: Nada, caminar contigo.
_: Dina por favor. ¿Por qué has invitado al tío eses a la fiesta?
D: No sé, me parecía majo y nadie le había invitado.
_: ¿Y no crees que será por qué nadie de los del equipo se junta con él?
D: También es verdad. Bueno pues si viene ya me encargaré yo de entretenerlo o algo para que no se note mucho que está allí, ¿vale quejica? Además no me dirás que no es guapo.
_: Nada del otro mundo.
D: Pues para mí.
_: Todo tuyo. Voy a llamar a Mike a ver donde anda.

Busqué el número en la agenda de mi móvil y llamé a Mike.

_: ¿Dónde andas?
M: En casa de Tom jugando a la play. ¿Ya habéis acabado?
_: Sí, faltan un par de cosillas pero ya las compraremos mañana.
M: Pues venid a casa de Tom un rato con nosotros y luego nos vamos juntos.
_: Vale, vamos para allá.
M: Adiós.
_: Adiós.

Colgué y guardé el móvil en el bolso.

_: ¿Vienes a casa de Tom? Están allí Mike y el resto.
D: Vale.

En diez minutos estábamos en casa de Tom.

T: Hola preciosas.
_: Hola Tom.
D: Hola.
_: Toma aquí tienes toda la comida, bebida y adornos para la fiesta del sábado, guárdalos donde quieras, yo no los puedo tener en mi casa, mis padres no saben nada de todo esto, el sábado cuando se vayan vengo a por ello.
T: Joder, ¿Y dónde meto yo tanta cosa?
_: Tú sabrás.

Dejé a Tom con todos los trastos y fui en busca de Mike.

_: Cariño ya hemos llegado, gracias por salir a saludar.
M: Hey.

Mike ni siquiera me miró a la cara, estaba demasiado concentrado en el partido de fútbol que estaba jugando en la play.

_: Vaya, gracias por mirarme y darme un beso.
M: Joder _ estoy jugando una partida no puedo estar en dos sitios a la vez soy un hombre.
_: Oh vaya, es más importante la play que tu novia… Vale, vale… Luego búscame.
M: ¡Joder! Ves has hecho que me distraiga y ahora voy perdiendo.
T: Jajajaja sigue así _ y le meteré una paliza a tu novio.
_: Bah, idiotas. Me voy fuera.

Salí al jardín a tomar el aire. Mike me superaba a veces, no podía aguantar lo gilipollas que podía llegar a ser en ciertos momentos, siempre era su segundo plato a no ser que fuera para tener sexo que entonces era su prioridad número uno. Estaba ya un poco cansada, la verdad.

M: ¿Nos vamos?
_: ¿Ya has acabado de jugar a la mierda de juego ese?
M: Venga, va, no te enfades.
_: Mike me tienes harta, siempre soy tu segundo plato, ¿Te das cuenta? Me tratas como una mierda a no ser que te interese par algo. Hace una hora y media que he entrado por esa puerta y has pasado de mí, he venido aquí pensando que así llamaría tu atención y vendrías a ver que me pasaba, pero nada, tú siempre vas a tu rollo, no te importo una mierda.
M: Venga _ no te pongas así.
_: ¿Y cómo se supone que tengo que estar? Mike o pones un poco más de tu parte o esto no funciona.
M: ¿Si te doy un beso y te recompenso después lo olvidamos?
_: ¿De verdad crees que eso va a funcionar otra vez?
M: No sé, quizás sí.
_: Bff.

Continué sentada en la hamaca del jardín, estaba enfadada con Mike ¿Cómo podía ser tan cretino?

M: _ lo siento ¿vale? Soy un idiota, pero soy un idiota que te quiere. No volverá a pasar. Ahora vámonos, va.
_: Vale, acepto tus disculpas pero que sepas que el cabreo no se me va a ir así como así.
M: Vale.

Mike me dio un pequeño beso, nos despedimos de todos y salimos de casa de Tom dirección al coche de Tom.

_: Llévame a casa por favor.
M: ¿No vienes a la mía?
_: Mike por favor haz lo que te he dicho, no estoy de humor.
M: Vale, como quieras. Será mejor que descanses y te desenfades tú sola y mañana ya nos veremos.

Me despedí de Mike y entré a casa. Estuve pensando un rato lo ocurrido y decidí que lo mejor sería dejarlo pasar, perdonar a Mike y seguir con nuestra relación que aparentaba ser perfecta y que todo el mundo envidiaba, la capitana de las animadoras y el capitán del equipo de fútbol.

Los días pasaron rápido, ya era sábado, mis padres se fueron temprano por la mañana, así que tenía vía libre para ir preparándolo todo para la fiesta de aquella noche. Decidí llamar a unas amigas para que me echaran una mano con todo, en unas horas teníamos todo listo. Entonces nos empezamos a arreglar. Una vez listas empezaron a llegar los invitados.


M: Veis chicos, tengo a la novia más guapa de todo el campus, envidarme.
_: Idiota.

Le besé y se fue con el resto de los chicos por ahí.

D: ¿Crees que vendrá Liam?
_: ¿Quién?
D: Liam, el de la tienda de los adornos del otro día.
_: Aaah ¿Ese al que invitaste?
_: Sí, ese.
_: No creo la verdad, no pinta nada aquí con nosotros.
D: Jooo…
_: Dina tienes aquí a todo el equipo de fútbol para ligar con el chico que quieras, deja de pensar en ese tío y diviértete.
D: Bueno, vale.
M: ¡Venga chicos, que empiece la fiesta!

Lo estábamos pasando genial, no parábamos de bailar, cantar, hacer el idiota… Cuando de repente vino Dina con alguien.

D: Mira _ al final si que ha venido Liam.
_: Eh ¿Qué?
D: Liam, que está aquí.
_: Ah. Hola.
Li: Hola.
D: _ pensaba que no vendrías pero yo sabía que sí.
Li: Ah.
_: Bueno ya que estás aquí espero que lo pases bien. Os dejo.

Me fui a sacar la tarta que habíamos comprado para celebrar la victoria de los chicos.

_: ¡Chicos aquí traigo la tarta! Serviros vosotros mismos.
M: Está buenísima _.
_: Díselo a los de la tienda jajaja.
M: Oye, ¿Y ese que hace aquí? Que yo sepa no estaba invitado.

Giré la cabeza y vi que Mike se estaba refiriendo a Liam, solo esperaba que no se montara ningún follón porque él estuviera allí.

_: Verás, Dina lo invitó el otro día cuando fuimos a comprar las cosas para la fiesta.
M: ¿Enserio?
_: Sí. Pensaba que no vendría, pero aquí está. No hagas ninguna gilipollez, ¿vale?
M: Bueno, vale, tampoco tardará mucho en irse.

La noche iba pasando, cada vez estaban todos más borrachos, la mitad estaban metidos en la piscina, la fiesta empezaba a descontrolarse, fui en busca de Mike para que me ayudara a empezar a echar a la gente pero no lo encontraba por ninguna parte. Cuando por fin lo encontré para mi sorpresa estaba besándose con otra chica. La rabia empezó a recorrer todo mi cuerpo, será capullo, pensé. Me acerqué a los dos para separarlos inmediatamente.


X; Eh, ¿Qué haces?
_: Largaos de mi casa ¡Ya! ¡Los dos!
M::_ yo…
_: ¡Qué os larguéis os he dicho! Eres un capullo, un imbécil, un cobarde, te odio. Y tú una guarra.

La chica se fue pero Mike continuaba allí sentado.

_: ¿Qué pasa que también eres sordo? ¡Qué te largues joder!
M: _ te vas a arrepentir de esto.
_: No me voy a arrepentir de nada, eres un idiota, lo llevo sabiendo desde hace mucho tiempo, gracias por darme un motivo para dejarte. Adiós, sal de mi casa y de mi vida.

Me senté en el banco del jardín del cual se levantó Mike para irse tal y como le había pedido repetidas veces y empecé a llorar. Realmente llevaba tiempo queriendo dejarle por ser tan imbécil, pero por otra parte le quería.

Li: Hola.

Alcé la cabeza y vi a Liam junto a mí. ¿Qué quería este ahora?

_: Hola.
Li: ¿Te importa si me siento?
_: No.
Li: Te he visto discutir con tu novio, ¿estás bien?
_: ¿Tú que crees? Es bastante obvio.

Liam me abrazó, ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Siempre le había tratado mal y ahora me daba un abrazo para consolarme?

Li: ¿Mejor?
_: Sí, gracias supongo…
Li: Sé que no te caigo muy bien y que no te gusta que esté aquí contigo por lo que los demás puedan pensar, así que si quieres me voy.
_: No, quédate por favor.
Li: Vale, como quieras.
_: Aunque lo que quiero ahora mismo es echar a toda esta gente de mi casa. Voy a buscar a Dina para que me ayude.
Li: ¿Os ayudo?
_: No tranquilo, será mejor que te quedes al margen o puedes salir mal parado, van todos muy borrachos ya.

Me sequé las lágrimas y fui en busca de Dina. La encontré con unos chicos en la piscina y le hice señas para que saliera a hablar conmigo.

_: Dina necesito que me ayudes a echar a toda esta gente de mi casa.
D: Pero si lo estamos pasando genial, ven con nosotros.
_: Que no, que quiero se vayan, ¿lo entiendes?
D: Jo… Bueno vale, ahora te ayudo.

Tardamos más de una hora en conseguir que todos los asistentes a la fiesta se fueran.

D: _ me voy con Tom, nos vemos mañana.
_: Adiós.

Entré a casa, estaba toda ella desordenada y llena de basura. Menudo domingo me esperaba… Me dirigí a mi cuarto pero cuando iba a subir las escaleras vi a Liam en el jardín recogiendo un poco de toda la basura que había tirada por allí. ¿Qué hacía allí todavía? ¿Por qué no se había ido?

_: Liam vete a casa, no tienes porque hacer esto.
Li: No tranquila, no me importa.
_: Enserio, estarás cansado ve a casa ya recogeré yo todo esto mañana.
Li: He dicho que no, no te voy a dejar recogiendo todo esto tú sola.
_: Cabezota. Bueno pues te ayudo.

Nos pusimos a recoger los dos todos los restos de la fiesta hasta dejar la casa mínimamente decente.

_: Siéntate te traeré algo de beber.
Liam se sentó en el sofá y yo fui a por un par de Coca-Colas.
_: Toma.
Li: Gracias.

Después de darle la suya me senté junto a él.

_: ¿Por qué lo has hecho?
Li: ¿El qué?
_: ¿Por qué te has quedado conmigo a pesar de tratarte fatal siempre?
Li: Porque no creo que seas realmente así, y te he visto bastante mal después de pelearte con tu novio y he pensado que quizás querrías compañía, alguien con quien poder hablar. Y aquí estoy. Pero te digo lo mismo que antes, ¿Si quieres me voy?
_: No, quédate, y gracias por ayudarme con todo esto.
Li: De nada.
_: ¿Sabes? Tienes razón, yo no soy realmente así, a veces me siento mal menospreciando a los demás por ser diferentes a mí.
Li: ¿Entonces por qué lo haces?
_: Supongo que lo hago porque me han comido mucho la cabeza mis compañías diciéndome que no he de relacionarme con los que no son como yo, que yo soy mejor que ellos y por eso los he de tratar como los inferiores que son.
Li: Guau… ¿Eso es lo que te meten en la cabeza?
_: Algo así.
Li: ¿Y si no te gusta, por qué no intentas dejar de ser así?
_: Quizás porque hasta ahora he sido siempre la capitana de las animadoras, la novia del capitán de fútbol y me da miedo dejar todo eso de la do y sentirme rechazada por el resto y que ellos me han la vida imposible por haberlos traicionado.
Li: Entonces no creo que sean tus amigos si no te aceptan tal y como eres. Solo aceptan a la persona que ellos han creado.
_: Ya lo sé y me gustaría poder cambiar eso, pero no se ni por donde empezar.
Li: Yo te puedo ayudar si quieres.
_: Creo que ya bastante  te he molestado, no me voy a aprovechar más de ti.
Li: Lo hago por que quiero, no por obligación.
_: Bueno, vale. ¿Y por dónde crees que debo empezar?
Li: ¿Ya has dejado a Mike, no?
_: Sí.
Li: Yo creo que lo siguiente es que dejes el grupo de las animadoras.
_: Bff… Eso va a ser difícil, llevo desde que empecé el instituto perteneciendo a ellas.
Li: Pero es la mejor forma de romper los lazos que te unen a esas personas.
_: La verdad es que sí. ¿Pero que será de mí cuando haga eso¿
Li: Ha y más vida fuera de todo ese mundo, eh.
_: Lo sé, pero si hago eso me quedaré sola…
Li: ¿Hola? YO no te voy a dejar sola, te he dicho que te voy a ayudar, seré algo así como tu primer amigo de tu nueva vida. ¿Qué te parece?
_: Gracias Liam.

Sin pensármelo dos veces le di un abrazo para agradecerle lo que estaba haciendo por mí.

_: Voy a ponerme algo más cómodo, ahora vuelvo y seguimos hablando.
Li: Vale.

Subí a mi habitación y cuando bajé ya cambiada Liam se había quedado dormido en el sofá, me supo mal despertarle así que cogí una manta y le arropé con ella. Acto seguido subí a mi habitación a dormir yo también. Nunca hubiera pensado que alguien a quien había estado maltratando durante mucho tiempo ahora fuese mi amigo y me fuera a ayudar a reconstruir mi vida.

[A la mañana siguiente]

Me desperté con un dolor de cabeza terrible, resaca supongo, aunque tampoco había bebido mucho la noche anterior. Estaba en la cama cuando un delicioso olor empezó a llegar a mi nariz, ¿De dónde venía? ¿Habían llegado mis padres a casa? Que raro… Me levanté y fui en busca del intruso.

_: ¿Quién anda ahí?
Li: Buenos días.
_: Joder Liam que susto me has dado, pensaba que se había colado alguien en casa.
Li: Sí, claro, y el ladrón te había dejado preparado el desayuno.
_: Oye pues no hubiera estado mal.
Li: Toma, aquí tienes tu desayuno.

Liam me acercó un café y un plato lleno de tortitas recién hechas.

_: ¿Liam por qué te tomas tantas molestias? Puedes irte a casa, estoy bien, me sabe mal que te quedes aquí conmigo tengo la impresión de que te estoy utilizando demasiado.
Li: Anda, como y cala, si me quedo es porque quiero, no porque tú me lo pidas.
_: Bueno, vale.

Empecé a comer el desayuno, nunca había probado nada tan bueno.

_: LIam esto está de muerte.
Li: Gracias. ¿Qué planes tienes para hoy?
_: Ninguno, supongo que acabar de recoger lo de ayer y deprimirme sola en casa.
Li: Aaah no, no, no. Tú no te vas a deprimir aquí sola, yo te voy a alegrar el día ya verás.
_: Ves porque creo que abuso de ti…
Li: ¿Y tú no te das cuenta de que lo hago por gusto?
_: Vale, a ver, ¿Qué propones?
Li: Pasar el día en casa pero haciendo algo divertido.
_: Algo divertido ¿Cómo que?
Li: Ya se nos ocurrirá algo, pero lo primero de todo va a ser acabar de limpiar la casa, así no habrá que preocuparse más por ellos y luego a disfrutar del día.
_: Vale, pues venga, manos a la obra.

En un par de horas la casa estaba tal y como la habían dejado mis padres antes de irse.

_: Estoy cansadísima de limpiar ¿tú no?
Li: Bastante.
_: Gracias, si tengo que esperar a que vengan Dina, Tom y el resto podría seguir esperando.
Li: Para algo está tu nuevo amigo.
_: Ya te llamaré más a menudo cuando mi madre me mande limpiar.
Li: Eeeh.
_: Era broma. Vamos a sentarnos un rato a descansar.
Li: ¿Tienes hermanos?
_: No, ¿Por?
Li: Como tienes la play y el FIFA…
_: Ah, sí, bueno, son míos, los compré por Mike, pero la verdad es que soy más aficionada yo a jugar con ellos que él.
Li: Entonces no te importará que te rete…
_: Adelante, vas a perder.
Li: Eso ya lo veremos monina.

Puse el juego y nos picamos por ver quien ganaba.


_: ¡Toma, golazo!
Li: ¡¿Pero que…?!
_: No rabies Liam, voy ganando, no pasa nada, era de esperar.
Li: No por mucho tiempo… ¡Toma, ahí tienes el primero!
_: Aaaah. Aún no está todo perdido, quedan 20 minutos de juego, todavía tengo tiempo de aplastarte.
Li: No podrás.

Se nos pasó volando el tiempo mientras jugábamos a la play.

_: ¡Te he ganado, te he ganado y no una, dos veces, dos!
Li: Ya vale, ¿no?
_: No, no, no. ¡Te he ganado, te he ganado!
Li: Porque me he dejado ganar.
_: Escusas, escusas…
Li: Tengo hambre.
_: Yo también, me apetecen galletas.
Li: ¿Galletas?
_: Sí, voy a ver si quedan de las que hace mi madre, es que están buenísimas.

Fui a la cocina y volví sin nada, no quedaban.

_: Pues no queda ni una, se las debe haber comido mi padre, es un glotón.
Li: Pues las hacemos nosotros.
_: Venga, vale. ¿Qué necesitamos?
Li: No lo sé muy bien… Creo que azúcar, harina, levadura, huevos y no sé si alguna cosa más…
_: Que bien vamos… Lo que salga de aquí dudo que sea comestible.
Li: Yo también, pero nosotros lo intentaremos.
_: Claro, venga vamos allá.

Preparamos todo lo que creíamos necesitar para hacer las galletas y nos pusimos a mezclarlo todo cada uno por su parte.

_: Las mías estarán más buenas.
Li: Pero si has echado un montón de azúcar, eso va a ser incomestible.
_: Mentira, mira las tuyas, les has echado levadura a montones vas a hacer magdalenas en vez de galletas.
Li: Anda calla.

Liam me lanzó un puñado de harina a la cara y me dejo perdida.

_: Eeeeh Te vasa enterar.
Cogí el paquete de harina y volqué un poco sobre su cabeza.
_: Vaya a nevado en el país Liamlandia.
Li: Que graciosa… Verás ahora.

Liam volvió a coger harina con las manos y me la empezó a lanzar a puñados, yo pera defenderme hacía lo mismo.


L: Creo que ya no queda más harina que malgastar…
_: Eso parece, habrá que seguir cocinando a no ser que quieras que te tire los huevos ahora.
Li: No, mejor seguimos con nuestro intento de galletas.

Seguimos cocinando cada uno su bandeja de galletas hasta que las tuvimos metidas en el horno.

Li: Que desastre… Tienes todo el pelo lleno de harina.
_: Pues anda que tú. Anda ven que te la sacudo.

Me acerqué a Liam y le revolví el pelo hasta quitarle toda la harina que tenía.

_: Vale, ya está.
Li: Ahora ven tú que te quito la quite también.

Liam me sacudió el pelo y me quitó toda la harina, después sonó el horno.

_: ¡Ya están las galletas!
Li: Ahora veremos quien ha ganado.
_: Yo, yo, yo.
Li: No cantes victoria antes de tiempo.

Liam sacó las galletas y las colocó un una bandeja.

_: ¿Vemos una peli mientras nos las comemos?
Li: Vale. ¿Qué vemos?
_: ¿Una ve miedo?
Li: ¿Seguro?
_: Si por fa.
Li: Vale.

Puse la película y nos sentamos en el sofá a verla.

_: Liam te lo diré de tal manera que no te enfades… Tus galletas son incomestibles.
Li: Lo estoy notando…. Las tuyas están buenas.
_: No mientas, se pueden comer pero buenas, lo que se dice buenas no están.
Li: Sí, es verdad. Por esta vez has ganado.
_: ¡Toma! _ 2 – Liam 0.
Li: La venganza se sirve en plato frío recuérdalo.
_: Uiii que mal rollito
Li: Calla que empieza la peli.

Tuve que coger una manta para taparme la cara en ciertos momentos de la película porque me moría de miedo. De repente sonó mi móvil, era un mensaje de Mike, lo leí, decía que quería verme y aclarar las cosas.

Li: ¿Pasa algo?
_: No, nada.
Li: ¿Entonces, qué miras?
_: Un mensaje que me acaba de enviar Mike.
Li: ¿Y qué quiere ese idiota ahora?
_: Emm bueno, quiere hablar conmigo para arreglar las cosas.
Li: ¿No pensarás decirle que sí, verdad?
_: Es que… Yo… Liam…

Liam me hizo un gesto para que me callara y me besó, nunca había sentido ninguna sensación tan fuerte en un beso como aquella vez.

Li: Esto… Yo… Perdona.
_: No, no, no pasa nada… Yo… Me están llamando ahora vuelvo.

Salvada por el móvil, aunque no quería hablan con Mike.

_: ¿Si?
M: _ tenemos que hablar.
_: Yo no tengo nada que hablar contigo, ya te dije ayer todo lo que te tenía que decir. Adiós.
M: _ no seas cría.
_: Aquí el único crío eres tú, imbécil. Ya adiós por segunda vez.

Colgué, la verdad es que no quería saber nada de Mike, pero ahora tenía un problema más grande llamado Liam. ¿Por qué me había besado? ¿Y por qué había sentido que me gustaba, si lo conocía desde hacía tan solo unas horas? ¿Qué le decía yo ahora? Cogí aire y volví al salón a sentarme junto a él.

Li: De verdad que lo siento, yo no quería…
_: Déjame probar una cosa.

Me acerqué a él y le volví a besar, sentí exactamente lo mismo que la vez anterior, la verdad es que Liam era monísimo y era muy buen chico, quizás me estaba enamorando de él.

Li: ¿Y esto?
_: Necesitaba hacerlo, necesitaba ver que sentía realmente.
Li: ¿Y bien…?
_: Quizás me gustes un poquito. La verdad es que me pareces muy mono y eres la persona que más se ha preocupado por mí desde hace mucho tiempo.
Li: Vaya, gracias. ¿Te puedo decir una cosa sin que te enfades?
_: Claro.
L: Yo llevo pillado por ti mucho tiempo, no me preguntes porque, supongo que pasa sin más, y contra más me has ignorado este tiempo más me iba enamorando de ti y bueno supongo que gracias a tú amiga ahora estoy aquí, contigo y puedo hacer esto.

Liam me volvió a besar, a este ritmo me iba a dejar sin aliento con tanto beso.

_: No lo sabía, aunque eso es ser un poco masoca, eh. Lo siento si te he tratado mal todo este tiempo, ahora ya sabes porque era.
Li: No pasa nada de verdad. ¿Y qué se supone que vamos ha hacer ahora?
_: No sé, tampoco creo que sea bueno ponernos a salir juntos tan precipitadamente.
Li: No, no.
_: Vamos a conocernos mejor y el tiempo dirá.
Li: Vale. Vamos a acabar de ver la peli.

Me apoyé en el hombro de Liam y me dormí mientras veíamos juntos la película. Cuando desperté Liam no estaba, vi que había una nota en la mesita del comedor, la leí “Siento haberme ido sin despedirme pero es que estás tan guapa cuando duermes que no he querido despertarte. Tienes la cena preparada en la cocina. Mañana nos vemos en clase. Liam Xx”

_: ¡Qué encanto de chico!

Efectivamente, fui a la cocina y allí estaba mi cena con otra nota que decía así “Espero que te guste, ya me contarás mañana que tal. Te quiero. Liam”.

_: ¡Este chicos es un amor!

Me comí todo lo que había preparado Liam, estaba todo buenísimo. Cuando acabé me fui a dormir pero antes estuve pensando lo que había pasado aquel día con Liam y que era lo que realmente quería, porque no podía hacerle daño, no a Liam, después de lo que se había preocupado por mí. Tenía que tener las cosas bien claras, debía olvidarme de Mike completamente si quería estar con LIam.

A la mañana siguiente me desperté y vi un mensaje de mis padres diciendo que no volvería hasta el fin de semana siguiente que iban a alargar un poco más sus días de vacaciones. Me vestí, cogí mis cosas y me fui a clase.

Hasta la hora del almuerzo no coincidí con nadie, ni Mike, ni Dina, ni Tom y tampoco Liam. Pensé que sería mejor así, aunque a este último no me hubiera importa verle.

Li: Hey, _.

Hablando del Rey de Roma, por allí aparecía.


_: Hola LIam.
Li: ¿Cómo está la dormilona?
_: Bien, ¿vienes conmigo a almorzar a la cafetería?
Li: Vale.

Fuimos juntos a la cafetería y allí nos sentamos en una mesa algo apartada del resto.

Li: ¿Y bien? ¿Te gustó la cena?
_: ¿Bromeas? Estaba todo buenísimo, ahora galleta no me hagas otra vez.
Li: No, no, estaban malísimas sin duda.
_: perdona la pregunta pero ¿Tú y yo tendemos alguna clase juntos?
Li: Mates y química.
_: Vale, es que como llevo metida en una burbuja desde que entré aquí pues…

Alguien me interrumpió tocándome el hombro para que me girara.

M: Vaya, ya veo que has hecho un nuevo amigo.
_: Piérdete Mike, no voy ha hablar contigo.
M: Ven.
_: Que no.
M: ¿De verdad crees que vas a estar con este fracasado?
_: Pues mira sí, prefiero estar con este fracasado como tú le llamas y ser una fracasada yo también antes que estar contigo, gilipollas.
M: Serás puta.
_: ¿Se puede de que coño vas?
M: De tu novio y te vienes conmigo.

Mike empezó a tirar de mí para levantarme y llevarme con él.

_: ¡Qué me sueltes imbécil!
Li: Oye tú ¿estás sordo? Suéltala.
M: Mirad chicos el fracasado me está dirigiendo la palabra, por favor, lárgate.
_: ¡Mike me haces daño, suéltame!
Li: ¡Qué la sueltes!

Vi como Liam se acercaba a Mike y le pegaba un puñetazo, del cual Mike me soltó y ellos dos empezaron una pelea.

_: ¡Parad! ¡Basta! ¿Y vosotros que miráis? Tom ayúdame a separarlos por favor.

Tom me echó una mano y consiguió separarlos. Liam tenía un ceja y el labio sangrando y Mike solo se había hecho un par de rasguños en la cara.

_: ¡¿Sois tontos o qué coño os pasa?!
M: Que bajo has caído _. Vete con él y no vuelvas, no quiero verte más, eres una guarra.
_: Tranquilo, no me verás más gilipollas.
Me giré para mirar a Liam.
_: ¿Estás loco? ¿Como se te ocurre meterte con él?
Li: ¿De verdad pensabas que iba a dejar que te tratara así?
_: Aaag Anda vamos a curarte.

Me fui a casa con Liam saltándonos un par de clases para curarle las heridas que le había hecho Mike en la pelea.

_: Ven que te cure esas dos heridas.
Li: Da igual.
_: No, no da igual, ven.

Le curé las heridas como pude porque no dejaba de quejarse.

Li: ¡Aaaaah! Me escuece.
_: Pues no haberte pegado con Mike como un gilipollas.
Li: ¿Qué no entiendes que no puedo ver que te hagan daño? No puedo.
_: Ya, y yo tampoco puedo ver como te pegan a ti una paliza y mírate.
Li: No es lo mismo.
_: ¿Ah, no? Yo diría que sí. Y que sepas que Mike no lo va a dejar ahí, va a ir a por ti otra vez, lo conozco mejor que él a si mismo.
Li: Da igual, no volveré a verle, dentro de dos días me voy.
_: ¡¿Qué?! ¡¿Dónde?!
Li: Te lo iba a decir per…
_: Déjate de tonterías, ¡¿Dónde te vas?!
Li: Me voy a Parías a estudiar con una beca.
_: ¡¿Qué?! ¡Liam eso es genial! Me alegro mucho por ti. Aunque me vas a abandonar ahora que estoy más sola que nunca y eres al único que tengo.
Li: Ya… He estado pensando en quedarme y ano ir, quiero estar aquí contigo, sé que me vas a necesitar.
_: No, no, tú te vas a París. Ya me las arreglaré yo aquí como sea, me haré cirugía estética para pasar desapercibida por el campus si hace falta y que me dejen en paz.
Li: ¡Ala! Tampoco hará falta tanto.
_: ¿Y por cuánto tiempo te vas?
Li: En principio los seis meses que quedan de clase y si las notas son buenas me quedaré allí el próximo año también.
_: Qué guay. Espero que te vaya todo genial.

No me lo podía creer, ahora que había encontrado a alguien que me quería y me cuidaba y yo sentía lo mismo por él que él hacia mí, a pesar de no expresarlo, se iba y me dejaba sola allí. La tristeza que me provocaba la marcha de Liam empezó a apoderarse de mí y deje caer un par de lágrimas de mis ojos que Liam vio a la perfección a pesar de intentar esconderlas.

Li: Hey, no llores.
_: Es que… No quiero que te vayas Liam.
Li: Pues no me iré.
_: No, osea, quiero que te vayas pero te voy a echar de menos, ahora que  veo realmente que eres una gran persona, que me cuidas y estás por mí como nadie lo hace te vas…

Liam me dio un abrazo para que me calmara.

Li: Hacemos una cosa, cada vez que me necesites me llamas, ¿sí?
_: Sí.

Nos quedamos en completo silencio, un silencio un tanto incómodo, hasta que decidí romperlo.

_: Liam.
Li: ¿Si?
_: Te quiero.

Sin pensármelo dos veces me puse de puntillas y le besé.

Li: ¿No habíamos quedado en solo amigos?
_: Sí, pero si quieres podemos cambiar eso.
Li: ¿Estás segura? ¿Seguro que quieres salir con este friki?
_: Sí, quiero que seas mi friki.
Li: Y tú serás mi pequeña.

Liam me volvió a besar tiernamente y pude notar como sonreía durante el beso.

_: Mis padres no vuelven hasta el fin de semana, si te quieres quedar a hacerme compañía hoy, ya que luego no te veré en una buena temporada.
Li: ¿A ti te va lo atrevido, no? ¿Osea me pides salir a dos días de que me vaya para volver sabe dios cuando?
_: Se puede decir que sí. Bueno ¿Qué me dices, te quedas?
Li: Claro.

Pasamos el día juntos como el anterior, me encantaba estar en compañía de Liam, me sentía protegida a su lado.

Li: Es hora de irme, mañana paso a recogerte para ir a clase.
_: Vale.

Le di un pequeño beso en los labios y Liam desapareció en su coche. ¿Estaba loca? Probablemente, ¿Cómo se me ocurría ponerme a salir con alguien a quien no iba a ver en unos cuantos meses? Probablemente no funcionaría pero yo quería intentarlo, tenía alguna esperanza de que funcionara, no veía a Liam como el típico chico que se separa de su novia dos días y se busca a otra, Liam no era así.

[A la mañana siguiente]

Li: Vamos _, baja ya, llevo esperándote más de 15 minutos.
_: Dicen que lo bueno se hace esperar. Buenos días quejica.

Le di un beso y salimos de casa para montarnos en el coche e ir a clase.

Li: ¿Qué tienes ahora?
_: Filosofía, rollazo.
Li: No será para tanto.
_: Contando que la profesora me odia, sí.
Li: Jajajaja exagerada. Bueno, nos vemos luego.

Liam me dio un beso para despedirse y dejarme a la puerta de mi clase.

M: Bueno, bueno, bueno, ¿Pero qué tenemos aquí? Al friki y a la traidora.
Li: Cállate imbécil.
M: ¿Qué te pasa a ti, no tuviste suficiente con lo de ayer?
_: No empecéis otra vez.
Li: No tranquila, no vale la pena.
M: Friki. ¿A si que ya me has buscado sustituto? Como puedes caer tan bajo _.
_: ¿Bajo? Perdona, caer bajo era estar contigo.
M: Que graciosa la niñata esta, ya te arrepentirás, solo te digo que aún estás a tiempo de volver conmigo.
_: Y yo te repito que te pierdas, no voy a volver contigo ni ahora, ni nunca. Olvídame por el bien de los dos.
M: Ya te he advertido, no quieres, muy bien, me buscaré a otra.
_: Aleluya, ha entendido el NO el cabeza de chorlito.
Li: _ deja de malgastar saliva hablando con él, no vale la pena.
_: Sí, será lo mejor. Nos vemos luego en el almuerzo.

Entré a clase, se me hizo eterna, odiaba filosofía, en el cambio de clase hubo algo que me llamó la atención.
Voz de megafonía: Señorito Liam Payne acuda al despacho del director.

¿Qué? ¿A dicho Liam? ¿Y si lo llamaban por la pelea del día anterior con Mike y le retiraban la beca? Si era por eso no me lo perdonaría nunca a mí misma, sabía que había estudiado muchísimo para conseguirla y debía ir a Paris.

Las dos horas siguientes se me hicieron eternas pensando en que podía haberle pasado a Liam, pero por fin llegó el almuerzo y salí de clase corriendo para ir a encontrarme con él.

_: Hey Liam, ¿Qué ha pasado? ¿Por qué te han llamado de dirección?
Li: Muchas preguntas haces tú…
_: Deja de decir tonterías, ¿Ha pasado algo?
Li: No.
_: ¿Entonces que querían?
Li: Deja de hacer tantas preguntas.
_: Joder que borde eres cuando quieres.
Li: Que no es nada de verdad.
_: Pues si no es nada me lo podrías decir, digo yo.
Li: Que pesada.
_: Hasta que no me lo digas no pienso parar.
Li: Esta bien, no tenía pensado decírtelo así pero te vienes a París conmigo. Si quieres claro.
_: ¡¿Qué?! ¡¿Yo?! ¡¿A París?! Pero si no he pedido la beca ni nada por el estilo.
Li: Pero yo sí.
_: ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! No puede ser, si te vas en dos días, no debe ser tan fácil.
Li: Como la he conseguido es lo de menos, la cuestión es que nos vamos a estudiar juntos a París, si quieres, claro.
_: ¿De verdad me estás preguntando si quiero? ¡Pues claro que quiero idiota!

Me abalancé sobre él para besarle, estaba súper emocionada con la idea de irme a París a vivir con Liam.
Li: Creo que te olvidas de algo…

_: ¿De qué?
Li: Tus padres no saben nada de esto, habrá que pensar algo par decírselo y que no se opongan.
_: Ostras, es verdad. No creo que tengan ningún problema pero será mejor tener algo preparado para asegurarnos que me dejen.
Li: Sí, será lo mejor.
_: Buah Liam que bien. ¡Aaaaaaah! Estoy súper emocionada.
Li: Se nota, se nota.
_: Y yo pensando durante dos horas todo lo malo que podía haber pasado y era lo mejor que podía suceder.
Li: Hay que pensar siempre en positivo.
_: ¿Tienes clase ahora?
Li: No, ya he acabado.
_: Yo también, ¿vamos a mi casa?
Li: Vale.

Montamos en el coche de Liam y fuimos a mi casa, la cual supuestamente estaba vacía, digo supuestamente porque nada más entrar vi que ya habían llegado mis padres.

_: Hola mamá, hora papá.
M: Hola hija.
_: ¿Qué tal las vacaciones? ¿No volvíais el fin de semana?
M: Tú lo has dicho, volvíamos el fin de semana pero tu padre se ha puesto malo y hemos tenido que volver antes de tiempo, con lo bien que lo estábamos pasando… Es muy oportuno él.
_: Oh, vaya… Recupérate papá.
P: Gracias hija.
M: ¿Y este chico quién es _?
_: Ay, se me olvidaba presentároslo, mamá, papá, este es Liam, mi novio.
M: ¿Y Mike? Cariño no nos podemos ir ni dos días porque volvemos y está todo patas arriba.
_: Dejé a Mike el día que os fuisteis, me di cuenta de que no me quería y yo a él tampoco. Y bueno fue Liam quien estuvo a mi lado en todo momento y me confesó que llevaba enamorado de mí desde hacía mucho tiempo y yo me he enamorado de él sin saber muy bien exactamente porque y bueno nos estamos dando una oportunidad.
M: Bueno, mientras todo vaya bien y os queráis, todo estará bien. No le haga daño, eh.
Li: Descuide señora, no lo haría nunca.
_: Ves mamá, es un trozo de pan.
Li: Y tú eres preciosa.
_: Calla que me pongo roja. Mamá, papá, hay otra cosa que os quiero contar.
Li: ¿Ya?
_: Sí, ahora.
M: ¿Qué pasa chicos?
_: Verá mamá, Liam se va en dos días a estudiar con una beca a París y a mí me han concedido hoy otra, pero necesito que vosotros me deis vuestro consentimiento para poder salir del país e irme con él a estudiar a París.
M: ¿De verdad? ¿Una beca?
_: Sí, no preguntes como la he conseguido, porque no lo sé ni yo. Pero creo que sería una buena oportunidad conocer mundo y aprender un nuevo idioma que nunca va mal. ¿A qué sí LIam?
Li: La verdad es que se una muy buena oportunidad que no deberías desaprovechas ya te lo he dicho antes.
_: ¿Y bien? ¿Qué me decís?
M: Cariño, sí, ¿no?
P: Claro que sí, ve y aprovéchalo. Y tú cuídamela allí, que no le tiren la caña muchos franceses.
Li: Descuide, yo me encargaré de eso y de que no le falte de nada.
P: Este chico me gusta para ti _.
_: Jajajaja vaya dos… ¿Sí, mamá?
M: Pues claro que sí.
_: Gracias.

Les abracé y le di un beso a cada uno de mis padres para darles las gracias por dejarme ir a vivir con Liam a París.

Al día siguiente ya no asistimos a clases, lo dedicamos a preparar todo lo que íbamos a necesitar en Paris.
Y finalmente llegó el día de irnos, las dos familias vinieron a despedirnos al aeropuerto y se conocieron por primera vez.

M: Hija cuídate mucho ¿vale?
_: Sí, mamá. Os llamó cuando llegue.
P: Vale pequeña.
M: Cariño nuestra pequeña se nos va, la voy a echar tanto de menos…
_: Va mamá, no llores porque me vas a hacer llorar a mí.
M: Es que…
_: Ven aquí.

Abracé a mi madre bien fuerte y no pude evitar ponerme yo también a llorar, odiaba las despedidas, no soportaba verlos llorar porque me alejaba de ellos y mi madre no me lo estaba poniendo nada fácil.

Li: _ es hora de irnos.
_: Un momento Liam.

Esta vez abracé a mi padre y me despedí de él.

_: Estaré bien no os preocupéis, además estando con Liam no me pasará nada, es muy protector.
K: Hay que ver que buena pareja hacen mi niño y su novia.
M: Y que lo digas Karen.
K: Chicos que vaya bien, nos vemos en unos meses.
Li y _: Adiós.

Entregamos nuestros billetes y desaparecimos por la puerta de embarque par dirigirnos a montar en el avión.

Li: No llores más.
_: Es que me sabe mal dejarlos aquí solos… Pero a la vez estoy muy emocionada por irme contigo.
Li: Ellos van a estar bien aquí al igual que nosotros en París.
_: Y que lo digas.

Nada más montar en el avión me quedé dormida apoyada en Liam hasta llegar a París que fue cuando Liam me despertó.

Li: Venga dormilona, despierta que ya hemos llegado a París.
_: Emm ¿Ya?
Li: Sí, te has pasado todo el viaje durmiendo. Eres una dormilona.
_: Ya te acostumbras a verme dormir como un tronco cada día.
Li: Pues no, porque a mi no me gusta dormir así que te levantaré antes de que lo hagas tú por ti misma a las tantas.
_: Ui, ui, ui, que no nos vamos a llevar bien…
Li: llegaremos a un acuerdo.
_: Eso me parece mejor.

Salimos del aeropuerto y cogimos el primer taxi que pasó que nos llevó al piso donde viviríamos los próximos meses.

_: Guau… es enorme y precioso.
Li: ¿Te gusta? Lo elegí yo.
_: ¿A sí? Pues tienes muy buen gusto.
Li: Gracias. Ahora dúchate y ponte guapa que te tengo preparada un sorpresita.
_: A sus órdenes.

Salí de la ducha y no vi a Liam por ningún sitio, ni en la cocina, ni en el salón… Eso sí sobre la cama había una nota junto a un vestido precioso con unos zapatos a juego. Cogí la nota y la leí en voz alta “No me busques más que no estoy, me he ido. Espero que te guste el vestido, si no te gusta puedes ponerte cualquier otra cosa, la cuestión es que te montes en el taxi que te está esperando abajo que te llevará a mí. Te veo en un ratito preciosa. Liam Xx” ¿Y esto? Qué chicos más detallista por favor, me encantaba, me trataba como a una princesa de cuento.


Hice lo que me pidió, me vestí con aquel vestido y bajé en busca del taxi que me llevaría a él.

_: Hola.
X: Hola, ¿es usted _?
_: Sí, la novia de Liam.
X: De acuerdo, en marcha. Por cierto ahí tiene una bolsita que me ha dejado el señor Liam para usted.
_: Vale, gracias.

Cogí la bolsa y la abrí, dentro había una cinta negra y otra nota, en esta decía: “Me lo he pensado mejor, creo que te voy a tener más expectante a la sorpresa, esta cinta negra es para que te tapes los ojos cuando el taxi pare, yo te recogeré y te llevaré a la sorpresa. Te quiere, Liam” ¿Y ahora los ojos vendados? ¿Esto que es? ¿Qué estaba haciendo Liam? Me limité a seguir sus instrucciones. En cuanto el taxista paró me tapé los ojos y segundos más tarde noté como alguien abría la puerta del coche y me cogía de la mano.

Li: Tranquila, soy yo, sal con cuidado.

Salí a tientas del como pude del coche y le di un beso en la mejilla, o eso creo, eso de ir ciega no ayudaba.

Li: Estás preciosa.
_: Gracias, yo no pudo decir lo mismo porque no te veo. ¿No me tendrás mucho rato así, no?
Li: No, tranquila, en un momento llegamos.
_: No dejes que me caiga, eh.
Li: Tranquila, lo tengo todo controlado, tú solo vigila donde pisas.
_: ¿Estás de broma? Si no veo.
Li: Era broma mujer. Ven que entramos aquí.

Liam siguió tirando de mí, sabía que acabábamos de entrar a un edificio y poco después entramos en un ascensor.

Li: Ya casi hemos llegado y te podrás quitar esto.
_: A ver si es verdad.

El ascensor paró y salimos de allí, luego noté algo de frío, ¿Estábamos otra vez en la calle?

_: Liam aquí hace frío.
Li: Toma mi chaqueta.

Liam me puso su chaqueta sobre mis hombros y acto seguido me quitó la venda de los ojos. Al abrirlos pude ver lo que había delante de mí, el precioso paisaje de la Torre Effiel de noche sobre los campos Elíseos, era precioso y justo detrás de mí había una mesa para dos.


_: Liam esto es precioso, no tengo palabras para describirlo.
Li: ¿Entonces te gusta?
_: No me gusta.
Li: ¿No? Oh vaya…
_: Me encanta.

Rodeé su cuello con mis brazos y hice que nuestros labios se juntaran para acabar dándonos un beso lento y a su vez apasionado.

_: Te quiero.
Li: Y yo a ti princesa. Ven siéntate.

Liam me separó la silla para que me sentara y él se sentó en frente de mí.

_: Eres el mejor novio que se puede pedir.
Li: Exagerada, cualquiera haría esto por su pequeña.
_: No lo creo. Pero bueno, dejemos el tema y disfrutemos de esta preciosa cena y de las vistas.

La cena fue perfecta, de lo más romántica pero a la vez con un toque divertido. Estar al lado de Liam me hacía olvidarme del resto del mundo, ¿Por qué no lo había conocido antes? Era perfecto de los pies a la cabeza.

Li: ¿Te apetece ir a dar una vuelta por los campos Elíseos?
_: Me encantaría, París es una ciudad preciosa y todavía lo es más si la compartes con alguien como tú.
Li: Lo mismo digo, van a ser 6 meses perfectos junto a ti.
_: Como tú de perfectos.

Estuvimos paseando un rato de la mano por los campos Elíseos hasta llegar al pie de la Torre Eiffel, estaba preciosa, así iluminada.

_: Es preciosa.
Li: Tu belleza la quita protagonismo.
_: Serás tonto.
Li: ¿Quieres subir?
_: ¿De verdad?
Li: Claro, ven.

Liam me llevó con él a la entrada, nos dijeron que estaban a punto de cerrar pero que esperarían a que bajáramos, así que subimos hasta arriba.

_: Estoy muerta de subir tantos escalones… Creo que me voy a quedar aquí.
Li: Anda, vamos, ahora no te vas a quedar a medias, venga sube.

Liam me dio la mano para tirar de mí, iba cansadísima el maldito ascensor nos había dejado a un montón de metros del mirador.

Li: Venga cuatro escalones más y estamos.
_: ¡Aleluya llegamos!

Liam rápidamente me tapó los ojos.

_: ¿Pero que haces ahora?
Li: Sssh Calla y mira.

En ese momento me quitó las manos de los ojos y pude ver el precioso paisaje de París iluminado por la noche que se extendía bajo nosotros.

Li: ¿Sin palabras otra vez?
_: Totalmente. Liam todo esto es precioso…
Li: A ver que te parece esto. ¡¡Amo a _, es el amor de mi vida!!
_: Me parece que estás loco. Pero ahora es mi turno. ¡¡Amo a Liam Payne, es la persona que me ha hecho sentir lo que nunca había sentido antes por nadie y por eso lo amo, lo amo con todas mis fuerzas!!

Entonces me giré y le besé, le besé como nunca antes lo había hecho, una vez separados pude ver como le brillaban los ojos y ahí hubo algo que me dijo que no me equivocaba, que era él el indicado, el verdadero amor de mi vida, con quien quería pasar el resto de mi vida.