[SIN ACABAR]
“Pi-pi-pi-pi” “Pi-pi-pi-pi"
Paré el despertador de mala gana, otro día de clases
infernales me estaba esperando, ya faltaba poco para acabar el curso, pero
cuanto menos faltaba menos ganas tenía de ir. Mi madre apareció por la puerta
como de costumbre para hacer que me levantara de una vez subiéndome la persiana
de la habitación algo cabreada y gritando.
M: ¡¿Piensas levantarte?!
_: ¡Qué sí, que ya voy!
M: Pues venga, levanta que luego llegas tarde.
_: Bff… Déjame.
Me escondí entre las sábanas cuando mi madre hubo salido de
la habitación para aprovechar cinco minutos más de sueño. Hasta que mi madre
gritó desde la planta baja como de costumbre para hacerme bajar.
M: ¡Levántate ya! ¡No quieras que suba a buscarte!
_: Hay que ver que plasta eres…
Me levanté, no tenía ganas de oír gritar más a mi madre,
hacía que me entrara dolor de cabeza. Fui al lavabo a echarme un poco de agua
en la cara para despejarme y luego me vestí con esto, me maquillé y me recogí
el pelo en una coleta alta dejando caer un par de mechones de pelo sobre mi
cara.
Una vez arreglada miré el reloj y para no perder la
costumbre iba tarde, así que cogí mi bolso y los libros y salí corriendo de
casa.
M: Lo ves, ya vas tarde y te vas otra vez sin desayunar.
_: Que sí mamá, que voy tarde no me entretengas ahora
dándome una charla.
Cogí una tostada de la mesa de la cocina y salí por la
puerta.
M: Que tengas un buen día.
_: Adiós.
Vi pasar el bus por delante de mis narices, o corría o lo
perdía y si llegaba tarde otra vez a clase de filosofía el profesor que me
tenía una cierta manía, me iba a matar. Así que salí corriendo para alcanzarlo.
Tuve suerte y lo cogí, monté y me senté en un asiento del final del autobús yo
sola, me puse los cascos y me perdí mirando por la ventana. Después de cuatro paradas,
como siempre, volví al mundo real, allí subía el chico perfecto de mis sueños,
mi fantasía, por decirlo de alguna manera. No sabía quien era, nunca me había
dirigido a él, solo sabía que cada día subía al mismo autobús que yo cuatro
paradas después de la mía y que bajaba siempre antes que él. Bueno, y que era
perfecto, tenía unos rizos, una sonrisa, una mirada, unas manos, unos hoyuelos…
todo él me volvía loca, pero no era más que una fantasía.Me quedé mirándole por unos segundos como siempre y cuando
se giró disimulé para que no me pillara.
Llegué a mi parada, le miré por última
vez y bajé del autobús. Caminé un par de calles hasta llegar a la universidad,
a la puerta ya me esperaban Nat y Lau.
L: Tarde como siempre.
_: Lo bueno se hace esperar.
L: ¿Y dónde te lo has dejado?
_: Anda idiota, vamos. Buenos días Nat.
N: Hola _.
Las tres entramos a la universidad, dejamos nuestras cosas
en las taquillas y entramos a clase. A mí me tocaba filosofía con el hombre
bajito, gordo y malhumorado que me tenía manía y a Nat y Lau les tocaba
historia. Me pasé la hora aburrida hablando por WA con ellas, aquel hombre
hacía que me durmiera. La hora siguiente tuve un examen y luego ya pude salir a almorzar con
Nat y Lau.
N: ¿Cómo ha ido?
_: Creo que al cinco llego.
L: Pues ya está, eso es lo que importa.
_: Sí.
N: Oye, se me ha olvidado decíroslo antes, pero ¿está noche
queréis venir a dormir a mi casa? Estoy sola, podemos hacer lo que queráis.
_: Claro, yo me apunto.
L: Yo también.
_: Pues ya está, esta noche party hard en casa de Nat.
N: No te pases, no quiero follones, solo nosotras tres.
_: Jo… Entonces ya no es party hard.
L: Es igual, nosotras tres solas sabemos pasarlo muy bien.
_: También es verdad.
N: Pues dicho, a las 8 en mi casa que se irán mis padres.
_: Allí estaré.
L: Y yo. Ahora volvamos a clase.
Volvimos las tres a clase, yo hice dos horas más y volví a
casa, mientras Nat y Lau se quedaban a hacer otra hora más. Cogí el bus de
vuelta a casa esperando a que mi chico perfecto estuviera en él también pero
esta vez no hubo suerte. Así que me puse los cascos y me empecé a pensar en mis
cosas. Cuando llegué a casa mi madre ya había llegado también y me esparva para
comer.
M: ¿Cómo ha ido el día?
_: Bien.
M: ¿El examen?
_: Bien, llegaré al cinco.
Cogí una manzana y me apoyé de espaldas en la encimera de la
cocina a mordisquearla.
M: ¿Cinco? ¿Con eso te conformas?
_: Sí.
M: Pues no me parece bien.
_: Ay mamá, no empieces, ya sabes que me cuesta.
M: Te cuesta porque quieres, porque no te pones.
_: No, claro. Ahora resulta que yo no estudio por las
tardes.
M: Lo dudo mucho.
_: Ay, que pesada.
M: Eso, cuando no te apetece hablar de algo siempre soy una
pesada.
_: Pues sí. Ah, por cierto, esta noche duermo en casa de Nat.
M: ¿Otra vez? ¿Esa chica está sola siempre o qué?
_: Algo así.
Mentira, el problema era que siempre que quería salir de
fiesta o con algún chico de noche y sabía que no me iban a dejar decía que me
iba a casa de Nat a dormir, y claro, cuando era verdad ya no me creía.
M: Irás si estudias antes, sino no vas.
_: ¡Mamá!
M: Ni mamá, ni papá, o estudias o no vas.
_: Vale maniática.
Tiré el resto de la manzana y me senté a la mesa a comer
junto a mi madre. Cuando acabé subí a mi cuarto a estudiar, aunque realmente no
hice nada de eso, tenía el libro abierto y estaba sentada en el escritorio de
espaldas a la puerta para que mi madre pensara que estaba estudiando pero en
realidad estaba hablando por WA, escuchando música…
Por fin llegaron las 7 de la tarde y me dejo ir a casa de
Nat, que aunque no me hubiera dejado hubiera ido igual. Cogí un par de cosas,
las metí en el bolso y salí de casa.
M: Vigila, no hagáis nada malo.
_: Ay mamá… Descuida. Adiós.
Salí de casa y caminé un rato hasta llegar a casa de Nat.
N: Hola _.
_: Hola Nat.
N: Pasa, ya está aquí Lau.
_: Genial.
Entré dentro y subí a la habitación de Nat en busca de Lau.
L: Hey, hola.
_: Hola Lau.
Tiré mi bolso por la habitación y me senté en la cama junto
a Lau que estaba leyendo una revista.
_: ¿Qué lees?
L: Nada, veo lo guapos que son los chicos de estos anuncios.
Están buenísimos.
_: A ver… ¡Joder! Eso son dioses no chicos. ¡Madre mía!
N: Oye, oye, yo también quiero verlos.
_: No, no, para ti no hay que tienes suficiente con Mark.
N: ¡¿Qué dices loca?! Si Mark y yo no somos nada, más le
gustaría a él.
_: Ya, ya, pero bien que te lo has tirado.
Nat se ponía roja por momentos y empezó a mirar al suelo
para disimular e intentar desviar mi atención en lo referente a ese tema.
N: Esto…
L: ¡¿De verdad te has tirado a Mark?!
N: Em… ¿Pedimos unas pizzas?
_: No te vayas del tema y cuenta.
N: Vale, vale, pero antes pido las pizzas.
L: Vale, te tomamos las palabra.
Nat bajó a por el teléfono para pedir las pizzas y subió con
una botella de vodka en la mano.
N: En 20 minutos están aquí las pizzas.
_: ¡Me pido al repartidor si es guapo!
L: Ey, no vale, yo también lo quiero.
_: Aaah Haberlo pedido antes.
N: Para ninguna de las dos, para mí.
_: Ja ja ja Que te lo has creído guapa.
L: Pues para la primera que llegue a la puerta.
_: Hecho.
N: ¿Queréis jugar al yo nunca?
Nat nos enseñó la botella de vodka que llevaba en la mano de
la cual ya nos habíamos olvidado con el tema del pizzero.
L: Vale, sí.
_: No Lau, lo único que quiere es liarnos para no contarnos
lo de Mike.
L: Es verdad… Entonces no.
N: Va chicas, además, no os vendrá mal un poco de bebida
para escuchar la historia porque es un poco patética…
_: Vale, está bien, trae la botella.
Estuvimos jugando un rato al yo nunca y como no parábamos de
decir gilipolleces nos bebimos más de la mitad de la botella.
“Ding-Dong” “Ding-Dong”
N: ¡Las pizzas!
_: ¡El pizzero!
Di un salto de la cama y salí corriendo por la puerta de la habitación para
ganar a Lau y Nat que me seguían, pero al llegar al final de las escaleras no
sé como nos caímos las tres de morros al suelo y empezamos a reírnos como nunca
mientras el pizzero seguía llamando a la puerta. Nos levantamos al oír el
timbre de nuevo y salimos corriendo otra vez la tres.
_: ¡Ja, gané! ¡Es mío!
X: ¿Una familiar con doble de jamón y queso?
Abrí la puerta y me quedé sin habla, era el chico del
autobús de cada día, mi fantasía estaba allí delante de mí hablándome y yo como
una tonta sin poder decir palabra y babeando.
N: Tía o reaccionas ya o me lo quedo yo, tú verás.
X: ¿Hola? ¿Es para vosotras esta pizza o no?
_: Esto… sí, sí, es para nosotras.
X: Pues serán 9 euros si no os importa.
_: Em… sí, claro, espera un momento.
Entré a casa de Nat y subí a por algo de dinero para pagar
al pizzero. Todavía estaba flipando, no podía ser él, era imposible, nunca me
hubiera imaginado que la primera vez que habláramos y nos conociéramos fuese
así.
L: ¡¿_ bajas ya?!
_: ¡Sí, sí, ya voy!
Dejé de pensar en todo aquello y rebusqué rápidamente entre
mis cosas hasta encontrar mi cartera, luego bajé a la puerta para pagar al
pizzero. Lo peor fue ver que cuando llegué Nat ya estaba tonteando con él,
menuda amiga… Aunque tampoco la podía culpar, ella no sabía que ese era el
chico de mis sueños. Así que acabé con aquello, me interpuse entre ellos y
pagué al pizzero.
_: Aquí tienes.
X: Muchas gracias guapísima.
_: De nada.
X: Buenas noches y no bebáis más que ya vais un poco
pasadas.
N: ¿No lo dirás por mí?
X: No, que va…
_: Esto… Adiós.
N: ¡Adiós H. Styles!
Cerré la puerta sin darle tiempo a contestar, no quería que
aquello siguiera.
N: Tía, tú eres tonta.
_: Lo sé, déjame.
N: ¿Se puede saber qué te pasa? Lo has dejado escapar…
Me di media vuelta, no quería hablar con ella, no quería
escucharla, no ahora. Yo había sido una idiota quedándome callada sin saber que
decir cuando el destino me lo había puesto justo delante de mis narices para
hacer realidad mi fantasía, quedando como una completa idiota. Pero ella se
había pasado, vale que no supiera que ese era el chico de mis sueños, el chico
del bus del que siempre hablaba, pero como mejores amigas que éramos siempre habíamos
dicho que en el tema chicos siempre jugaríamos limpio para no poner en peligro
nunca nuestra amistad y ella esta vez no había jugado para nada limpio, se
había puesto a tontear con él a pesar de se mi chico. Así que me di media
vuelta y volví a la habitación sin decir palabra.
N: ¿Se puede saber qué mosca le ha picado?
L: Ni idea…
N: Mira que llega a ser rara cuando quiere.
L: Déjala, ya nos lo contará. Vamos arriba, venga.
Llegué la primera a la habitación y me tumbé en la cama a
pensar sin importarme lo más mínimo lo que pasara a mi alrededor. ¿H. Styles?
Ahora sabía algo más de él, su inicial, una H y su apellido, Styles. Me puse a
pensar si conocía a alguien con ese apellido que me pudiera dar más pistas de
quién era aquel chico pero no hubo suerte. Al final desistí, sería mejor dejarlo
como un simple encuentro y nada más y no guardarle rencor a Nat por lo
ocurrido, la quería demasiado como para enfadarme con ella.
_: Chicas lo siento, soy idiota.
L: No pasa nada _, todo tenemos malos momentos.
N: Sí, bueno, pero no he entendido a qué ha venido eso.
_: A que soy idiota ya te lo he dicho, y siento si te he
contestado mal antes o te he cortado el rollo, es que me ha dado rabia verte
tonteando con él.
N: Que tonta eres cariño…
_: Ya te lo he dicho yo… Te quiero demasiado como para estar
enfadada por esa gilipollez contigo ya lo sabes.
N: Ven aquí anda.
Nos acercamos las tres y nos fundimos en un abrazo
colectivo. Con aquel abrazo olvidé todo y me sentí mucho mejor. Después
volvimos a nuestra pequeña fiesta. Estuvimos haciendo el idiota durante horas,
gastando bromas telefónicas y por cam, contándonos historias… Hasta que al
final caímos rendidas las tres.
A la mañana siguiente teníamos clase, así que rebusqué algo
en el armario de Nat y me lo puse.
Desayunamos un café cargado para ver si
conseguíamos despejarnos de las pocas horas de sueño que llevábamos en el
cuerpo y del dolor de cabeza insoportable que sufríamos las tres. Luego pusimos
rumbo a la Universidad, esta estaba cerca de casa de Nat, así que fuimos
andando hasta allí. La verdad es que era casi mejor que coger el bus, así
evitaríamos encontrarnos con el tal Styles de la noche anterior.
La mañana pasó bastante rápido contando que me dormí en dos
clases y a tercera no tuve clase porque el profesor no vino, por lo tanto, pude
salir pronto y volver a casa a intentar dormir algo. Monté en el bus pero para
mi suerte o mi desgracia allí estaba él, el pizzero de la noche anterior, mi
chico perfecto. Intenté esquivarle haciendo ver que no le había visto, con un
poco de suerte con la cantidad de pizzas que debía repartir en una noche no se
acordaba de mí. Pasé por su lado pero en ese momento el maldito conductor del
autobús tubo que pegar un frenazo y mi suerte y yo fuimos a parar encima de
aquel chico.
_: Perdona.
Me separé de él rápidamente e intenté huir de allí lo más
rápido que pude.
H: No pasa nada, has tenido suerte de que estuviera aquí
para salvarte.
_: Gracias héroe.
Me giré para acabar dándole la espalda y poder continuar con
mi huida pero parecía imposible, el chico se empeñaba en no dejarme ir.
H: De nada princesa. Hey, no huyas que no muerdo.
Me giré par mirarle y nuestras miradas se cruzaron haciendo
que quedara hipnotizada entre tanta belleza. Genial, ahora se daría cuenta de
que me gustaba, lo mejor sería actuar con naturalidad y acercarme de nuevo a él
para que no pareciera que le huía y así no parecer maleducada.
_: Me imaginaba que no mordías, es solo que me ha dado
vergüenza caerme encima de ti.
H: No pasa nada mujer, para algo serviré digo yo.
_: También es verdad, aunque solo será para eso.
H: ¡Ala! Gracias… Espera, ¿Tú eres una de las borrachillas
de la noche anterior, verdad?
_: Esto…
Me puse nerviosa e intenté disimular recogiendo un mechón de
pelo detrás de mi oreja y desviando mi mirada hacía el suelo.
H: Sí, eres tú. Eres la que parecía haber visto un espectro
cuando abrió la puerta y tardó cinco minutos en recuperarse.
_: No te pases guapito de cara.
H: Ui, que se enfada.
_: Idiota.
H: Un idiota guapo que te ha salvado la vida y te trae la
cena a la puerta de tu casa.
_: No te lo creas tanto, eh. Además, perdona que te
rectifique pero no era mi casa, era la de una amiga.
H: Vaya, perdóneme usted.
_: Perdonado está.
H: Algún día me llamarás y descubriré dónde vives y no te
podrás deshacer de mí porque me pasaré allí día y noche.
_: ¿Y esto a qué viene?
H: A que me pareces preciosa.
_: Esto… Gracias supongo.
H: Pero lo estarías más todavía si levantarás la cara un
poco y dejaras caer es mechón sobre tu cara.
Aquel chico me levantó la cara con uno de sus dedos haciendo
que nuestras miradas se volvieran a cruzar y con la otra mano intentaba soltar
mi mechón de pelo de detrás de mi oreja mientras yo intentaba impedírselo
haciendo que nuestras manos se entrelazaran. Nuestras caras cada vez estaban
más juntas, no podía dejar que aquello pasara, no entonces, no podía ser tan
fácil, le acababa de conocer, vale que me pareciera el chico más perfecto del
mundo y fuera encantador aunque un poco creído pero aquello no podía pasar. Así
que le detuve antes de llegar a nada.
_: Esto… Esta es mi parada, me tengo que bajar. Ha sido un
placer, nos vemos. Adiós.
H: ¡¿Qué?! ¡Por lo menos dime cómo te llamas!
Bajé corriendo del autobús tres paradas antes de la mía sin
contestarle. Caminé hasta llegar a casa, cogí una tarrina de helado nada más
llegar y subí a mi habitación donde me senté en la cama a comer de ella. No
había nadie en la casa, así que no me molestarían. Estuve comiendo un rato
mientras daba vueltas y más vueltas a lo que acababa de suceder en aquel
autobús, autobús que por cierto cogí cada día y en el cual cada mañana subía
él, tenía que pensar algo rápido, ¿Qué iba ha hacer ahora? Mientras intentaba
pensar en algo me quedé dormida.
Cuando me desperté ya era la hora de cenar, todavía no había
llegado nadie a casa, así que me levanté y cogí una manzana y me la comí, esa
fue mi cena por pereza a hacerme algo más. Luego subí a mi habitación a acabar
un trabajo. Antes de irme a dormir me aseguré de poner el despertador para no
ir tarde como cada día, tenía que coger el bus de antes, no quería encontrarme
con el tal H. Styles. Me metí en la cama y me dormí recordando el momento en el
que casi le beso, el momento en que casi beso a mi chico perfecto.
A la mañana siguiente me levanté bien temprano, incluso
antes que mi madre, así que me arreglé y preparé el desayuno para las dos.
M: Esto es un milagro, ¿Tienes fiebre cariño? Es imposible
que te hayas levantado antes que yo y que encima me hayas preparado el
desayuno.
_: Buenos días mamá, y no, no tengo fiebre, estoy
perfectamente.
M: Entonces quieres algo… A ver, desembucha.
_: Qué no mamá, que no quiero nada.
M: Que raro…
_: Estaré cambiando.
M: Ya claro… Cuando quieras me explicas que está pasando
aquí.
_: Vale, vale. Bueno mamá, me voy a clase que no quiero
llegar tarde. Adiós, que tengas un buen día.
M: Adiós bonita.
Cogí mis cosas y salí
de casa, cogí el autobús anterior al que cogía cada mañana como tenía planeado.
Me senté y me puse los cascos como de costumbre y en la parada que tenía que
subir él volví mi mirada hacia la puerta esperando a que subiera, luego caí en
que ese no era el bus de siempre, que no subiría, que había hecho ese cambio
par evitarle. Me volví a girar y me puse a mirar por la ventana mientras
pensaba, me giraba de vez en cuando buscándole con cuidado de no ser vista como
hacía siempre, pero claro, él no estaba allí.
Por fin llegué a mi parada y pude bajar de aquel maldito
autobús, había sido el viaje más aburrido de la historia y estaba un poco, no
sé, decepcionada. Al bajar del bus me encontré con Nat y Lau por allí.
N: Hey, ¿Se puede saber dónde estabas ayer? Te llamé diez
veces y no me lo cogiste ninguna.
_: Estuve liada con una cosa y luego me dormí. ¿Pasa algo?
N: Sí, la fiesta del sábado se ha cancelado, estamos
buscando alguna casa libre para celebrarla allí.
_: ¿No era en casa de Ron?
L: Era, al parecer ahora ya no puede ser allí.
_: Bff…
N: ¿Tú madre estaba este finde en casa, no?
_: Esto… No, la fiesta no será en mi casa que luego os
desmadráis y como me pille me mata.
N: Joder _, no seas aguafiestas…
_: Pues hazla tú en tu casa.
L: _ nadie más tiene la casa libre, por favor.
N: Por favor… Lo pasaremos bien, además nosotras te
ayudaremos a recoger luego.
L: Sí, claro.
_: Aagh Está bien, la fiesta será en mi casa, ya podéis ir a
informar al resto.
N: Gracias _, gracias, gracias.
_: No sé por qué siempre acabo haciendo lo que queréis…
L: Porque nos quieres demasiado.
_: Sí, bueno…
N: Ya verás, te encontraré un nuevo rollo.
_: Me los sé buscar yo sola Nat.
N: Viendo que el otro día dejaste escapar a un bombonazo, lo
dudo.
L: Nat no volvamos a eso.
N: Bueno, vale, yo si quieres te busco uno.
_: Ay dios, que plsata eres… Anda, entremos a clase.
Entré a clase, pero no era capaz de concentrarme en ella, mi
cabeza pensaba en el marrón en el que me acababa de meter, la fiesta del sábado
iba a ser un desastre, todas las fiestas acababan fatal, y esta vez para colmo
era en mi casa y me la iba a cargar. Por otra parte, aquello me vendría bien para
olvidarme de lo ocurrido con el chico del autobús que todavía ocupaba mis
pensamientos. La fiesta estaría llena de chicos guapos y seguro que alguno
caería ante mis encantos.
Los días pasaban y cada mañana al coger el bus y no ver allí
a aquel chico me arrepentía del cambio que había hecho, lo había hecho por mi
bien o quizás eso era lo que me aferraba a creer, pero realmente no era así,
había dejado escapar la mejor oportunidad de mi vida. Total, ya daba igual, ha
lo hecho pecho y ahora tenía que centrarme en preparar la fiesta del sábado.
Fui con Nat y Lau a comprarlo todo, bebidas, comida y mil tonterías más, solo
faltaba que mi madre se fuera el sábado por la mañana y todo se pondría en
funcionamiento.
M: Cariño me voy, el martes estaré de vuelta. Si necesitas
algo no dudes en llamarme, ¿vale?
_: Sí mamá.
M: Te he dejado comida en la nevera para los cuatro días que
pase fuera.
_: Qué sí mamá, anda vete ya que al final perderás el vuelo.
M: ¿Tantas ganas tienes de que me vaya? Menuda hija…
_: No es eso mamá, es que no quiero que pierdas el vuelo,
venga, vete, estaré bien.
M: Está bien, está bien, ya me voy. No hagas tonterías.
_: No la haré, descuida. Pásalo bien.
M: Todo lo bien que se lo pueda pasar una en una reunión de
trabajo.
_: Adiós mamá.
M: Adiós preciosa.
Mi madre se acercó a mí para darme un beso en la frente y
luego se montó en el taxi que la estaba esperando a la puerta de casa, poco
después desapareció a lo lejos de la calle.
Por fin tenía la casa libre, era hora de prepararlo todo
para aquella noche. Llamé a Nat y Lau para que trajeran todo lo que habíamos
comprado y me ayudaran a colocarlo. Una vez estuvo todo listo nos empezamos a
arreglar. Rebusqué en el armario hasta encontrar el vestido perfecto para
aquella noche, me lo puse, me maquillé y me dejé el pelo suelto.
Cuando acabé de arreglarme Nat y Lau ya lo estaban, así que
en cuanto empezó a sonar el timbre bajamos las tres corriendo a abrir a todos
los invitados. La gente no dejaba de llegar, cada vez éramos más y más, y yo a
la mitad no los conocía, aquello no parecía que fuera a acabar bien, pero puestos
a que me echaran bronca o a pasarme cuatro días limpiando la casa para que mi
madre no se enterar de nada, sería mejor disfrutar de la noche al máximo.
Iba con unos y otros, tonteando con alguno que otro hasta
que perdí la cuenta de cuántos cubatas llevaba en el cuerpo, me tambaleaba de
un lado a otro, pero no importaba. La puerta llevaba cerrada ya un buen rato, ya
debíamos estar todos allí, pero de repente sonó el timbre. Al principio sentí
miedo, ¿Y si era mi madre? ¿O los vecinos? Ay dios mío, me la iba a cargar y
estaría castigada de por vida. Pero los chicos empezaron a decir algo que hizo
desparecer aquella sensación de mi cuerpo.
X: ¡Chicos ya están aquí las pizzas!
¿Pizzas? ¿Eso quería decir que el tal Styles estaba en mi
puerta? Tenía que ir a abrir yo como fuera, tenía que verle, lo necesitaba.
X: ¡Ya voy yo!
_: No, tranquilo, ya las recojo yo, seguid a
lo vuestro, ahora mismo os las traigo.
X: Vale, gracias preciosa.
Salí corriendo hacia la puerta y nada más abrir me lancé
sobre él y le besé, no sabía lo que hacía, solo sabía que quería probar sus
labios y continuar lo que el otro día habíamos dejado a medias por mi
estupidez.
X: Esto…
_: ¡Joder! ¡¿Y tú quién coño eres?!
X: Mejor te pregunto yo a ti, ¿Qué demonios haces besándome?
_: Esto… Yo… Creía que eras otra persona, lo siento. Pasa si
vienes a la fiesta.
Genial, había hecho el mayor ridículo de la historia, ¿Cómo
se me había ocurrido lanzarme a besar a aquel chico sin siquiera haber mirado
antes quién era? Era idiota.
Me senté en el banco del porche de mi casa y me quedé
mirándome fijamente los zapatos pensando en el ridículo que espantoso que
acababa de hacer y en lo que debía pensar y estar contando ahora el imbécil
ese.
X: ¡Hey! Hola. ¿Es esta (Tú dirección)?
Aquella voz me resultaba familiar, alcé la vista y le vi,
allí estaba él, con su sonrisa y sus rizaos perfectos.
_: Esto… Sí, es aquí.
H: Traigo las pizz… Espera, espera… ¿Tú otra vez?
_: Sí, yo otra vez.
H: Que pesada eres, oye.
_: Vaya, gracias. Te recuerdo que el otro día no pensabas lo
mismo cuando me intentabas besar.
H: Oh, vaya… ¿Aún te acuerdas de eso?
_: Mejor que de mi nombre.
Rodeé rápidamente su cuello y le besé sin pensármelo dos
veces, estaba deseando hacerlo, aquel chico se había convertido en mi adicción,
mi droga y necesitaba probarlo de una maldita vez.
N: ¿_ ser pude saber dónde te has metido? ¿Dónde están esas
piz…? Vaya, veo que estás ocupada, será mejor que me vaya…
Paré el beso por unos segundos para girarme y mirar a Nat
que nos miraba atónita desde la puerta, parecía que nunca había visto a dos
personas besarse. Cogí las pizzas y se las lancé para que se largara y nos
dejara solos.
_: Ahí tienes.
N: Esto… Sí… Vale, gracias…
Me iba a girar para seguir por donde lo había dejado con
aquel chico pero Nat no se movía de la puerta y no dejaba de mirarnos embobada.
_: Adiós Nat.
N: Ah, sí, sí, adiós.
Después de mi sutil despedida Nat desapareció de la puerta y
yo me acerqué a ella y la entorné para que nadie más nos molestara. Luego volví
junto a aquel chico, rodeé de nuevo su cuello con mis brazos y me quedé
mirándole fijamente a los ojos.
_: ¿Por dónde íbamos?
No dejé que me respondiera, directamente volví a unir
nuestros labios para besarnos de nuevo.
H: ¿Y esto? ¿El otro día me huías y hoy quieres que te bese?
_: He cambiado de opinión.
H: ¿Y se puede saber a qué se debe ese cambio tan repentino?
_: Deja de hacer preguntas estúpidas.
H: Tienes razón, mejor seguimos con lo de antes.
El chico me volvió a besar y yo le correspondí el beso.
Besaba mejor que cualquier otro chico con el que me hubiera besado antes, me
estaba aficionando a eso de besarle y lo peor era que me gustaba tanto que me
creaba un acierta adicción.
_: Oye, ¿Quiere pasar?
H: No puedo, tengo que seguir trabajando.
_: Por favor…
Puse cara de niña buena para suplicarle que se quedara,
necesitaba tenerle cerca, llevaba demasiado tiempo sin verle.
H: No puedo preciosa, tengo que irme.
_: Por favor…
H: Joder, no me pongas esa cara, ya te he dicho que no
puedo.
_: Pues te quedas sin beso de despedida.
H: Ya, claro, como que será que tú no quieres dármelo.
_: Quizás no.
H: Ya, y por eso te has lanzado antes a besarme desesperadamente,
porque no querías. No, si ahora habré sido yo el culpable.
_: Anda, calla idiota. Pero si no te quedas no hay beso.
H: Pues te lo robaré yo.
_: No te dejaré.
H: Como si eso me importara a mí mucho.
El chico intentó besarme pero yo me escapé de entre sus
brazos.
_: Me parece que no te ha salido bien la jugada.
H: Espera y verás.
Intenté empezar a correr pero tropecé y casi me caigo de
morros al suelo, pero ahí estaba él para salvarme de la caída, me agarró por la
cintura, me giró par ponerme de cara a él y me beso tal y como había dicho.
H: ¿Qué tienes que decir a esto?
_: Esto…
H: Ah, que lo sepas, me debes dos, es la segunda vez que te
salvo de que te dejes los dientes en el suelo.
_: Oh vaya, gracias. Que dios te lo pague.
H: Déjate de dios, yo quiero que me lo pagues tú.
_: Sueña guapo.
H: Ahora te harás la estrecha cuando realmente lo estás
deseando…
_: Sht A callar.
H: Yo solo me callo a besos.
_: Ah, ¿Qué encima quieres más? Pues no sé si me quedan…
H: Podría probar…
Volvimos a besarnos pero esta vez antes de acabar el beso le
quité la gorra al chico y me la puse yo.
H: Ves, sí te quedaban.
_: Ya veo… Por cierto, me queda mejor esta gorra a mí que a
ti.
Dije mientras miraba mi reflejo en una de las ventanas de la
casa.
H: Ya, claro… Anda, dámela que me tengo que ir ya.
_: ¿Ah, sí? Pues yo creo que no. Tendrás que venia a
buscarla.
H: Así que te gusta jugar… Está bien, juguemos.
Salí corriendo hacía el interior de la casa con la gorra en
la mano mientras él corría tras de mí. Me fui abriendo camino entre la gente
hasta llegar a la cocina, allí me giré y miré si todavía me seguía, per no
había ni rastro de nadie, así que decidí servirme otro cubata. Mientras me lo
servía alguien me abrazó por la espalda, yo me asusté y dejé caer lo que tenía
en las manos.
H: ¿No crees que ya has bebido bastante?
_: ¡Joder! Que susto… Y no, para tu información estoy
perfectamente.
H: Anda, déjate de bebida y devuélveme lo que es mío.
_: No, así te quedarás.
H: Venga, no seas mala que tengo un trabajo que mantener,
dame ya la gorra, ya hemos jugado un rato como querías.
_: Me parece que no ha sido suficiente. Tendrás que cogerla
tú mismo.
Me solté rápidamente de entre sus manos y me subí como pude
a la encimera para que no fuera capaz de coger la maldita gorra, era la única
manera de retenerle allí conmigo.
H: Baja de ahí, te vas a caer.
_: No lo creo y si quieres tú gorrita tendrás que subir a
buscarla.
H: Baja, no me hagas subir a buscarte.
_: No pienso bajar, tú mismo.
H: Vas borracha, baja de ahí antes de que te caigas.
De repente un pie me falló, se me había roto uno de los
tacones, así que caí de culo sobre la encimera de la cocina.
_: ¡Aaaah!
H: Jajajaja Te lo dije.
_: Calla idiota… Joder, como duele…
H: Así dejarás de hacer el indio por la encimera. Anda, ven aquí.
Me acerqué a él deslizándome por la encimera de la cocina
hasta llegar justo dónde se encontraba y agarrarme a su cintura cruzando mis
piernas alrededor de ella.
H: ¿Estás bien?
_: Sí.
H: ¿Seguro?
_: Bueno, quizás estaría mucho mejor con un beso.
H: Creo que eso puedo arreglarlo.
Nos volvimos a besar, como decía antes, era uno de los
mejores besos que había dado en mi vida. Desde luego, mis sospechas de que era
el chico más perfecto del mundo cada vez estaban más que comprobadas. Noté como
en medio del beso me sonreía y me encantó, yo enredé mis manos entre sus rizos,
eran tan perfectos, bueno, él en si era perfecto.
_: Creo que esto es tuyo, será mejor que te vayas ya si no
quieres perder el trabajo.
Le alargué su gorra y solté mis piernas de su cintura para
dejarle ir.
H: ¿Ahora quieres que me vaya? ¿Y si ahora yo no quiero?
_: Va, no seas idiota, no quiero que pierdas tu trabajo por
mi culpa.
H: ¿Sabes qué pasa? Que creo que necesitas a alguien que
cuide de ti esta noche.
_: ¿Ah, si? ¿Tan mal me ves?
H: Contando que es la segunda vez que te salvo hoy, sí.
_: ¿Segunda?
H: El beso cuenta como cura de la caída.
_: Ah, vale, entiendo. ¿Y quién se supone que va a cuidar de
mí está noche?
H: No sé, a ver que piense… ¿Qué te parece un chico alto,
pelo rizado, ojos verdes y una sonrisa perfecta con hoyuelos?
_: Ui, vigila que si me mandas a un chico así quizás me
enamoro de él.
H: Tranquila, yo vigilaré que no te haga nada.
_: Vale, gracias héroe.
Después de esto volví a besarle y me quedé mirándole durante
unos segundos al acabar el beso.
_: Eres muy guapo, me gustas.
H: Ui, vaya, gracias. Aunque no sé si lo dices de verdad o
el alcohol ha quemado ya demasiadas neuronas como para dejarte pensar lo que
dices y haces.
_: Idiota… Anda, ven conmigo.
Pegué un salto de la encimera de la cocina al suelo en el
que casi me vuelvo a caer de morros por culpa del tacón roto, pero él me volvió
a coger.
H: Ya van cuatro.
_: ¿Las vas a contar siempre o cómo va esto? Porque con lo
patosa que soy llegará un día en el que pierdas la cuenta.
H: Ya veo que eres una patosa y todavía más cuando vas
borracha. Anda, quítate eso si no quieres caerte.
_: Sí, mejor.
Me quité los tacones y le cogí de la mano para que me
siguiera. Subí como puede las escaleras ya que casi ni las veía hasta llegar a
mi habitación.
H: Bonito cuarto.
_: Gracias, pero no hemos venido a ver el cuarto.
H: ¿Ah, no?
_: Mm No.
H: ¿Entonces…?
_: A saldar mis deudas.
Me acerqué a él y empecé a besarle mientras intentaba
quitarle la camiseta pero me detuvo antes de poder hacerlo.
H: Para.
_: ¿Por qué? Será que no lo estás deseando.
H: Así no.
_: Va, no seas aguafiestas.
Intenté volverle a besar pero me giró la cara para que no
intentara seguir con aquello.
H: Para por favor.
_: ¿Por qué? ¿Por qué no podemos divertirnos un rato juntos?
H: Por que no quiero hacerte nada de lo que mañana puedas
arrepentirte.
_: Pero no me arrepentiré, por favor…
H: El otro día cuando intenté besarte saliste corriendo y
esto no es solo un beso, no voy a acostarme contigo para que luego me eches en
cara que me he aprovechado de ti por ir borracha.
_: Jo…
H: Cuando estés más serena hablamos de esto si quieres.
Ahora necesitas descansar.
_: Ya veo que no voy a conseguir lo que quiero… Quizás
cuando tú quieras yo no querré.
H: Correré ese riesgo. Ahora hazte un favor y descansa.
_: Bff… Preces mi madre.
H: Tú madre no será tan guapa ni estará tan buena como yo.
_: En eso tienes toda la razón. Bueno, vale, está bien,
dormiré, pero si te quedas conmigo o a eso también me dirás que no.
H: Si es lo que quieres yo me quedaré contigo.
Nos tumbamos los dos en la cama y yo me acurruqué sobre su
pecho y mientras me hablaba y me acariciaba el pelo me quedé dormida.
X: ¡Aaaaaaaaaaaah!
Aquel grito hizo que me despertara y me provocó todavía más
dolor de cabeza del que sufría, miré a mi alrededor, puede ver parte de los destrozos de la
noche anterior y al volver la cabeza vi a mi lado al chico del autobús, no me
acordaba casi de nada, pero estaba segura de que entre nosotros no había pasado
nada.
X: ¡Aaaaaaaaaaaah! ¡Fuera de mi casa!
Esa voz me resultaba de lo más familiar, ¡Mierda, era mi
madre! Genial, podía hacerme una idea del panorama que debía haber por toda la
casa, así que estaba más que segura de que después de aquello iba a estar
castigada de por vida. Zarandeé rápido a Styles para que se largara si no
quería que mi madre nos matara a los dos cuando nos encontrara juntos en la
cama.
_: Despierta, despierta.
H: Mm ¿Qué pasa?
_: Joder, que está aquí mi madre y como nos pille juntos nos
mata.
H: Tarde.
Me giré para mirar hacia donde estaba mirando Styles,
genial, allí estaba mi madre en la puerta con un ataque de nervios.
M: ¡¿_ se puede saber qué es todo esto?! ¡¿Y quién es ese
que está contigo?!
_: Mamá, tranquila
M: ¡¿Me estás pidiendo qué me tranquilice después de la que
has montado en casa y de lo que quiera que hayáis hecho vosotros dos?! ¡No me
lo pidas porque no!
_: Mamá no…
M: ¡Cállate y saca a todas esa gente de mi casa antes de que
me dé un ataque!
H: Le prometo que su hija y yo no hemos hecho nada, solo
somos amigos.
M: ¡No quiero oír ni una palabra! ¡Vete de mi casa tú
también!
H: Sí, claro. Lo siento mucho de verdad.
Me miró tiernamente y me guiñó un ojo antes de irse.
H: Todo saldrá bien.
_: No conoces a mi madre, está loca.
El chico, del cual seguía sin saber el nombre y si lo sabía
no me acordaba, salió de mi habitación y no tuve más remedio que levantarme de
la cama y enfrentarme a la bronca de mi madre.
_: Estoy lista, ¿Qué será esta vez?
M: Primero me echas a toda esa panda de borrachos de casa y
luego hablaremos tú y yo.
_: Vale.
Agaché la cabeza y pasé por el lado de mi madre, fui de
habitación en habitación despertando a la gran mayoría de los invitados de la
fiesta que estaban tirados por los suelos de la casa borrachos. Me llevó un par
de horas deshacerme de todos, cuando eché al último y entré de nuevo a casa y
vi como estaba esta me quise morir, ahora entendía a qué venían los gritos de
mi madre al entrar por la puerta, la casa estaba hecha un asco, vómitos por
todas partes, alfombras y cortinas manchadas, vasos y botellas tirados por
todos lados, la piscina llena de mierda… La que me iba a caer iba a ser buena.
Fui a la cocina en busca de mi madre que se estaba tomando una tila para no
perder otra vez los nervios.
_: Ya está.
M: ¿Seguro? No quiero encontrarme a ningún borracho más por
la casa y llevarme un susto de muerte.
_: Seguro.
M: Vale, pues ahora me vas a escuchar tú a mí.
_: Antes de nada, lo siento, aunque no creo que sirva de
mucho.
M: Tú lo has dicho, no me sirve de nada. ¡¿Te parece bonito
lo que has hecho?! ¡¿Por eso tenías prisa para que me fuera de casa, no?! ¡Para
montar la fiesta del siglo a mi costa! ¡¿Por eso últimamente estabas tan
simpática y no me hacías enfadar, no?! ¡Para que te dejara sola en casa todo el
fin de semana y poder hacer lo que te diera la gana! ¡Pero no te ha saldo bien
y te juro que de esta no te vas a salir de rositas!
_: Puedo decir algo…
M: Venga, di.
_: No estaba simpática por eso como tú dices…
M: ¡Pues sería por el novio ese de rizos que te has echado
ahora!
_: No es mi novio mamá. No somos nada.
M: Ah, que ahora se le llama así a acostarte con un chico,
es tu no somos nada, ¿no?
_: Da igual, con lo alterada que estás no vale la pena
discutirte nada… ¿Cuál es mi castigo?
M: De primeras me vas a limpiar la casa de arriba abajo y me
la vas a dejar tal y como estaba antes de irme.
_: Pero…
M: Ni peros ni nada, tú has montado la fiesta, tú recoge tu
fiesta. Y vas a limpiar hasta que todo quede reluciente tal y como estaba,
¿entendido?
_: Sí…
Agaché la cabeza y asentí, sabía que aquello iba enserio, mi
madre con aquellas cosas no bromeaba e iba a estar detrás de mí a cada paso que
diera hasta ver que la casa relucía. Pero también estaba segura de que aquí no
iba a acabar mi castigo, todavía faltaba una buena parte.
_: ¿Hay más verdad?
M: Ui, claro que sí. Dame tu móvil, tu portátil y vas a
estar varios meses sin salir de casa y voy a pensar si mandarte con tu padre.
_: ¡¿Qué?! No mamá, eso si que no, por favor…
M: ¡¿Pero tú eres consciente de la qué has montado?! Esto me
pasa por ser tan permisiva contigo, quizás necesites unos meses de disciplina
con tu padre.
_: No mamá… No me hagas eso… Castígame con lo que quieras
pero con eso no…
M: He dicho que me lo pensaré, de momento le llamaré para
contarle todo lo que has hecho. Y ahora, ponte a limpiar la casa. Que reluzca,
ya lo sabes.
_: Sí mamá.
Subí cabizbaja a mi habitación para cambiarme y ponerme algo
más cómodo que aquel vestido para limpiar. Una vez me puse unos shorts con una
camiseta vieja y unas converse me recogí el pelo en un moño mal hecho. Ya
estaba lista para morir limpiando. Ahora mi problema era, ¿Por dónde empezar a
limpiar? La casa estaba hecha un asco y me ponía mala solo de pensar el tiempo
que me iba a llevar recoger todo aquello. Decidí empezar por mi habitación
puesto que era uno de los lugares más limpios de el casa ya que solo habíamos
estado allí el pizzero y yo.
Cuando me puse a hacer la cama encontré algo que no era mío,
un collar de plata que tenía una especie de avión de papel colgado de él, debía
ser de aquel chico. Lo cogí y me lo puse, lo escondí debajo de mi camiseta y
seguí con mis tareas de limpieza.
Los días pasaban y yo solo quería morirme de asco, por las
mañanas mi madre me llevaba a clases en coche, no quería que cogiera el bus y
pudiera relacionarme con nadie, con lo cual no veía a Styles y me jodía no
poder hacerlo. Después de clases estaba allí también para recogerme y no dejar
que me entretuviera ni dos minutos a hablar con nadie, me obligaba a salir de
clases e ir directa hacia el coche y volver a casa donde me esperaba la
limpieza. Cada día la misma rutina, estaba harta de limpiar, tenía clarísimo
que nunca en la vida volvería a hacer una fiesta de ese calibre en mi casa sin
el consentimiento de mi madre, había aprendido la lección. Pero bueno, por otro
lado aquella fiesta había valido la pena por el hecho de haber estado con mi
chico perfecto.
Cada noche antes de dormirme me quedaba mirando su collar
como una boba y deseaba volver a verle al día siguiente, pero nunca aparecía.
Uno de aquellos días de infierno y cárcel de mi madre tuve
un respiro, uno de los profesores faltó y como no tenía móvil para avisarla
para que viniera a recogerme antes, pude quedarme por el campus de la
Universidad. Me senté en un banco sola ya que estaban todos en clase y descansé
de mi asquerosa vida de rutina de esclava por unos minutos. Pero una maldita
moto de lo más ruidosa de alguno de los graciosillos de mis compañeros me jodió
mi momento de relajación. Busqué con la mirada a ver si veía de donde provenía
aquel ruido que paró justo en el momento en que lo encontré y vi bajarse a
alguien de la moto negra y enorme que había allí parada. Me quedé mirándole
esperando a que se quitara el casco el chico que bajó de ella y al hacerlo le
reconocí a la perfección aunque estuviera de espaldas, era él. Mi cara pasó de
ser de amargada a una de total felicidad, me levanté rápido de donde estaba
sentada y entonces él se giró y vi como buscaba a alguien con la mirada. En ese
momento decidí esperar, realmente no sabía nada de él, ni siquiera su nombre,
así que tampoco sabía si tenía novia y probablemente fuera a quién buscase por
allí. Estaba esperando alguna reacción por su parte cuando nuestras miradas se
cruzaron y me hizo un gesto para que me acercara. ¿Y si venía a buscarme a mí?
No, no, no podía ser, ¿Cómo iba a venir a buscarme si ni siquiera sabía que yo
estudiaba allí? Dejé de pensar estupideces y me acerqué a él como me había
pedido.
_: Hola, ¿Qué haces aquí?
H: Venía a verte, ¿Puedo?
“Riiiiiiiiiiiiiiing”
Genial, el timbre que daba fin a las clases, en breves
llegaría mi madre y lo jodería todo.
H: ¿Te pasa algo?
_: Sí, que en nada aparecerá por aquí mi madre y me obligará
a seguir con mi asquerosa vida de esclava.
H: Eso se arregla rápido, monta.
_: ¡¿Qué?! Tengo miedo a montar en moto, me gustan, pero
solo verlas de lejos, no montar en ellas.
H: Pues entonces puedes quedarte con tu mami.
_: Dame ese casco.
Me alargó el casco y sin pensármelo dos veces me lo puse.
Monté detrás de él y rodeé fuerte su cuerpo con mis brazos para sentirme algo
más segura sobre aquella moto. Me encantaban las motos, pero verlas, no montar
en ellas, les tenía miedo desde el accidente que sufrimos mi padre y yo un día
cuando era pequeña.
H: ¿Lista?
_: Supongo, arranca.
El chico arrancó y salimos de allí, poco después paramos en
un semáforo y Styles se giró para decirme algo.
H: Esto… ¿Te importaría mucho soltarme un poco? Es que así
no hay quien conduzca.
_: Lo siento, ya te he dicho que me da miedo montar en moto.
H: Ya me encargaré yo de quitarte ese miedo.
Hice lo que me pidió y justo en ese momento el semáforo se
puso verde y seguimos nuestro camino. Yo no tenía ni idea de donde íbamos y ya
llevábamos demasiado tiempo subidos en esa moto y yo empezaba a cansarme y a
ponerme nerviosa. Poco tiempo después Styles paró la moto en un bar de carretera y me hizo bajar de la moto.
_: ¿De verdad me has traído a un sitio tan cutre?
H: Si te quieres morir de hambre hasta que lleguemos donde
tenía planeado llevarte podemos seguir, sino podemos comer algo aquí, digo yo.
_: Bueno, vale, está bien.
H: Pues venga, entremos señorita tiquismiquis.
_: Idiota.
Entramos los dos al bar aquel de mala muerte y nos sentamos
en una mesa algo retirada del resto. Un camarero se nos acercó para tomar nota
de lo que íbamos a tomar.
X: ¿Qué querrán tomar?
H: Un número 8.
X: ¿Y usted señorita?
H: Tomará lo mismo.
X: De acuerdo, marchando dos números 8.
El camarero se fue y yo me quejé por no haber podido escoger
que quería comer.
_: ¿Qué no tengo boca para pedir lo que quiera?
H: Sí, pero como invito yo, decido yo.
_: Aaah Menudo caballero estás hecho…
H: Ya verás como te gusta, si lo he hecho por tu bien.
_: Ah, claro, claro.
Nos trajeron al momento las bebidas y minutos más tarde los
dos platos de comida. Me quedé mirando fijamente el mío por unos segundos, ¿Qué
demonios era aquello? ¿Eso era comida? ¿Qué llevaba? No era capaz de descifrar
que era lo que había en mi plato, si carne, pescado, patatas, verdura, no sé la
verdad.
_: ¿Se puede saber qué es esto?
H: Comida. Pruébalo y luego me dices qué tal.
_: Espero que no traigas aquí a tus citas y las invites a
comer esto porque si fuera yo una de esas te tiraba el plato a la cara ahora
mismo.
H: Ah, ¿Qué esto no es una cita?
_: Mmm No.
H: ¿Y qué se supone que es esto para ti?
_: Una fuga. Para mí una cita es algo más formal y bonito,
no esto tan cutre cariño.
H: Mira la tiquismiquis esta…
_: Es lo que hay. Pero he de darte las gracias por salvarme
de mi madre esta tarde.
H: Vaya, pero si he hecho algo bien.
_: Anda, come y calla idiota.
Me quedé mirando el plato de nuevo y pensé que o me lo comía
yo o me comería él a mí y si aquel chico decía que estaba bueno y él se lo
estaba comiendo debía estarlo ni que fuera un poquito. Lo probé y quedé
encantada, estaba buenísimo, no sabía que demonios era aquello pero sabía de
lujo.
H: ¿Y bien? Creo que alguien me debe una disculpa.
_: Está buenísimo, pero tanto como para disculparme no.
H: Vale, vale, me apunto otra a la lista.
_: Si las contarás y todo…
H: Claro que sí, veamos, llevas unas… Seis.
_: ¡¿Seis?! Te lo estás inventando…
H: No perdona.
_: A ver, ¿Qué seis son?
H: Empezamos por la del autobús, la caída en el porche, la
caída en la encimera, haber pasado la noche conmigo borracha, salvarte esta
tarde de tu madre, esta y seguro que hay alguna más.
_: Eres un exagerado, no es para tanto.
H: Sea o no para tanto me lo tendrás que compensar de alguna
manera.
_: Ya, claro, claro… Te sobras y te bastas con mi compañía.
H: ¿A qué te dejo en este bar de mala muerta perdida de la
mano de dios y me voy sin ti?
_: No serías capaz.
H: No me tientes…
_: Vale, vale, está bien.
Seguimos comiendo los dos unos minutos en silencio.
_: ¿Puedo preguntarte algo?
H: Claro, dime.
_: ¿Cómo me has encontrado? Llevo semanas desaparecida, no
sabes mi nombre, ni si estudio o trabajo, solo la dirección de mi casa.
H: Dirección que te dije que conseguiría, ¿recuerdas?
_: Sí, pero no te he visto merodeando por allí como decías
que harías.
H: Tú lo has dicho, pero nadie ha dicho que no lo haya
hecho.
_: Así que me espías…
H: Tampoco llego a tanto.
_: Ya, claro…
H: Solo sé que a las 3 llegas de la Universidad con tu
madre, comes alrededor de las 4 con ella, luego ella se va a trabajas y viene
tu abuela a vigilar que no salgas hasta que llegue de nuevo tu madre a casa,
cenas sobre las 9 y a las 12 apagas la luz de tu habitación y te vas dormir.
¿Me equivoco?
Mi cara debía ser un cuadro, ¿Cómo sabía todo eso? Aquello empezaba a darme algo de miedo.
H: ¿Sigues ahí?
_: Esto… Creo que mejor me voy… Estás un poco loco o yo qué
sé como.
H: Jajaja No mujer, las horas me las he inventado, alguna
cosa sé porque quería averiguar donde podía encontrarte que no fuera en tu casa
porque si me ve tu madre quizás me mata.
_: Ui, que bien lo sabes…
H: Y bueno, he pasado algún día por delante de tu casa
cuando volvías y he visto que lo hacías con la carpeta de la Universidad de
aquí, así que supuse que estudiabas allí y por el horario en el que volvías me
hice una idea de la hora a la qué debías salir para poder ir a verte. Y eso es
todo.
_: Bueno, un poco loco sí que estás, no me lo negaras, o
sino es que te gusto mucho y no puedes vivir sin mí.
H: Digamos que hay un poco de las dos cosas.
_: Oh, vaya… Supongo que gracias por todo.
H: ¿Gracias por qué?
_: Por salvarme de mi madre y por este rato que estamos
pasando juntos hablando como personas y no besándonos como locos como el otro
día.
H: Que será que no te gustó…
_: Me encantó, pero la vida no es solo eso.
H: Lo sé, hay tiempo para todo. Ah, y no me des las gracias
porque todavía no has visto nada de lo que te espera está tarde.
_: ¿Qué me espera si se puede saber?
H: No se puede saber, se siente.
_: Malo.
Cogí una supuesta patata de mi plato y se la lancé a la cara y él hizo lo mismo, estuvimos así un rato hasta que vi como nos miraba un camarero y pensé que ya había sido suficiente.
_: Vamos a parar ya o al final nos echan.
H: Sí, mejor. Acabemos de comer que aún nos queda un rato
para llagar.
_: A ver dónde me vas a llevar…
H: Ya lo verás dentro de unas horas.
_: ¿Se puede saber cuantas horas
voy a tener que pasar montada en esa Harley Davidson 883?
H: Dos horas más. Espera, espera…
¿Cómo sabes que es una Harley 883? ¿Tú no le tenías miedo a las motos?
_: Sí, pero también fui una
aficionada a ellas de pequeña por mi padre. Además, él tenía una igualita a
esta.
H: Wow, tu pare mola entonces.
_: Bueno… Si tu lo dices…
H: ¿Y ya no la tiene? ¿Qué pasó
con ella?
_: Tuvimos un accidente hace años
y quedó destrozada.
H: ¿Un accidente?
_: Sí, tuvimos un accidente mi
padre y yo y desde entonces no me había vuelo a subir a una moto y menos en una
como aquella, hasta el día de hoy.
H: Oh, vaya, siento si…
_: No pasa nada, tranquilo. De
pequeña solía pasar horas y horas con mi padre al lado de esa moto, me sabía
todas y cada una de las pieza por las que estaba compuestas, pero desde
entonces no he vuelto a hablar del tema con nadie. Así que eres un afortunado.
H: Y tanto que lo soy, algún día
me contarás todo eso que sabes y me presentarás a tu pare, ¿no?
_: Mi padre no quiere ni oír
hablar de motos después de aquello, lleva toda la vida echándose la culpa de
que casi nos mata a los dos por un descuido.
H: Oh, vaya…
_: Bueno, mejor dejemos este tema
y acabemos de comer y vayámonos de aquí.
H: Sí, mejor.
Terminamos de comer y volvimos a coger la moto para seguir nuestro camino.
H: Puedes agarrarte todo lo fuerte que quieras, no me importa.
_: Vale, gracias.
Volví a rodearle fuerte con mis brazos y reposé mi cabeza sobre su espalda hasta llegar al lugar misterioso al que me llevaba.
H: Hemos llegado.
_: ¿Dónde estamos?
H: Ven.
Styles paró la moto y bajamos los dos, luego me cogió de la mano y me llevó a un mirador que daba a unos acantilados al lado del mar.
H: ¿Te gusta?
_: El paisaje es precioso, no
sabía que este lugar existía.
H: Pues sí, pero no hemos venido
aquí, esto es solo una parada a la mitad del camino.
_: ¿Más moto?
Le miré con cara de pena esperando un no por respuesta, estaba harta de ir montada en esa maldita moto y le tenía mucho miedo aunque intentara disimularlo lo mejor que podía.
H: No tranquila, ahora iremos a pie.
_: ¿Dónde se supone que me llevas?
¿Al lugar más apartado del mundo?
H: No tonta, mira, ¿Ves aquella
cala de allí?
Styles señaló con el dedo una cala que había a lo lejos y yo seguí su dedo con mi mirada hasta encontrarla.
_: Sí, ¿Vamos a ir hasta allí?
H: Sí. Ven, sígueme.
_: Esto…
H: ¿Qué pasa?
_: Que yo soy una patosa y me voy a
caer bajando por esas rocas.
H: Anda, ven, dame la mano.
Le di mi mano y fui bajando con cuidado de roca en roca hasta llegar a la pequeña cala donde íbamos.
H: Ves, no ha pasado nada.
_: Sí, bueno, pero el miedo que he
pasado no me lo quita nadie, a ver si para la próxima cita buscas un sitio más
cerquita de casa al que no tenga que ir cagada de miedo.
H: ¿Ahora es cita esto?
_: Tú querías que lo fuera, ¿no?
H: Sí, o a eso es a lo que más se
parece esto. Aunque claro, si no hubiera sido todo tan precipitado me lo habría
currado más.
_: Quizás te dé una segunda
oportunidad.
H: Así que te gusto y quieres
volver a verme…
_: Nadie ha dicho la palabra gustar
en ningún momento.
H: Ya, ya… Anda, ven, sígueme.
Le hice caso y le seguí hasta llegar a unas rocas a las que me ayudó a subir donde nos sentamos uno al lado del otro.
H: E aquí el mejor lugar del mundo donde ver el atardecer.
_: E aquí el lugar más apartado del
mundo y desierto, donde si te pasa algo ya te puedes morir que no habrá nadie
para echarte una mano.
H: ¿Si quieres nos vamos? Porque para
que seas así de sarcástica…
_: Que no, que era broma idiota.
Estoy deseando ver ese atardecer que dices.
H: Espera y verás.
Estuvimos un rato hablando hasta que empezó a ponerse el sol.
_: Esto… ¿Styles?
H: ¿No sabes como me llamó después
de llevar un día entero conmigo?
_: No, lo sé, es patético pero
nunca me lo has dicho y a mi se me ha pasado preguntártelo. Solo sé que tu
nombre empieza por H y tu apellido es Styles.
H: ¿Y cómo sabes eso?
_: Así se despidió mi amiga Nat de
ti el primer día que nos vimos.
H: ¿Y todavía te acuerdas de eso?
_: Sí, bueno, es una larga historia…
Me puse roja, no le iba a contar ahora toda la historia del chico del autobús que era él y era mi fantasía.
H: Tranquila, tengo tiempo.
_: Ya, ya, esto… ¿Me vas a decir
como te llamas?
H: No, antes quiero oír esa
historia.
_: Va, no seas malo que he
preguntado yo antes.
H: ¿Y? Historia o no hay nombre.
_: Está bien, tú lo has querido,
serás Styles para mí.
H: ¡Oh venga! ¿Tanto te cuesta
contarme la historia?
Cada vez estaba más roja y nerviosa, no quería contársela, moría de vergüenza si lo hacía.
_: Em… Sí, mucho…
H: Te estás poniendo roja, eso
significa que te gusto.
_: Y dale, nadie ha dicho nada de
gustar.
H: Ya, ya… Tranquila, algún día me
lo contarás.
_: Algún día, tú lo has dicho, pero
hoy no será.
Seguimos un buen rato más allí sentados mirando como las olas rompían en las rocas y escuchando el sonido de estas. Yo me apoyé sobre el hombro de Styles para mirar el precioso paisaje que se extendía delante de nosotros.
_: A todo esto… ¿Tú no deberías estar trabajando?
H: Debería, pero no estoy.
_: Ya, ya, lo veo… ¿No te echarían
por mi culpa?
H: Sí señorita, tú eres la culpable
de que ahora vaya a morir de hambre.
_: ¡¿Qué?! Lo siento, lo siento
mucho, lo ves, no tenías que haberte quedado. ¿Y ahora qué?
H: Ey, ey, tranquila. Se me acaba
el contrato en dos días y bueno, como la oferta de quedarme a pasar la noche
contigo era más tentadora que ir a trabajar dos días más y escogí esa, me
echaron antes de tiempo.
_: Genial…
H: Ey, que no pasa nada, si me iban
a echar igual.
_: Ya, pero a mí me gustaba tener
un pizzero buenorro las 24 horas del día.
H: Mírala… Bueno, ahora me tendrás
todavía más disponible las 24 horas del día y no solo para pedirme una pizza,
sino para lo que quieras, solo tienes que llamarme y allí estaré.
_: Te tomo la palabra. Por cierto,
tenías razón, es precioso el atardecer visto desde aquí.
H: Te lo dije.
_: ¿Y tú cómo conoces este sitio?
H: Venía de pequeño con mis padres y
mi hermana cada fin de semana de verano y nos quedábamos hasta que atardecía porque
a mi madre le encantaba ver atardecer desde aquí.
_: Oh vaya. Bueno, aquí debes traer
a todas tus citas para asegurarte el polvo de la noche, ¿supongo?
H: Ala, que bruta…
_: Como si todos los tíos no
fuerais así…
H: Yo no soy así aunque te haya
podido dar esa imagen de mí en algún momento.
_: Pues me alegro de que sea sí.
H: Y por si te interesa saberlo,
eres a la primera chica a la que traigo aquí, es algo así como mí lugar
secreto, donde vengo a pensar o cuando quiero estar solo.
_: Oh vaya, gracias por compartir
esto conmigo. Supongo que eso significa que aunque sea un poco te importo.
H: ¿Quién ha dicho que no me
importes?
Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos por unos segundos y fuimos acercando nuestras cabezas hasta que nuestros labios se rozaron y acabamos besándonos. Esta vez fue diferente, todos los besos que le había dado antes habían sido pasionales, por pura atracción sexual, en cambio este había sido diferente, tenía sentimiento, se notaba que había algo distinto en él, que nos gustábamos mutuamente. Pero algo jodió aquel precioso beso, una ola rompió justo en la roca en la que nos encontrábamos y nos empapó.
_: ¡Ah joder!
H: Jaja Estás preciosa así
mojadita.
_: Idiota.
H: Será mejor que te lleve de
vuelta a tu casa o tu madre me matará al final, no solo por haberte secuestrado
sino por devolverte con una pulmonía.
_: No por favor, no me lleves ahora
con mi madre, no la soporto, es la primera vez que sonrío y me lo paso bien
desde el día de la fiesta y todo gracias a ti. Quedémonos aquí a pasar la
noche.
H: _ será mejor que volvamos, otro
día si quieres repetimos, no hay problema.
_: Espera… ¿Y tú cómo sabes mi
nombre?
H: Soy adivino.
_: Ya claro… Venga, cuéntame, cómo
descubriste eso.
H: Muy fácil, estuve presente en
parte de la bronca que te echó tú madre, momento en el cual dijo tu nombre.
_: Aaagh Ya me podrías decir tú a
mí el tuyo, ¿no?
H: No, si me cuentas la historia quizás.
Y no me intentes liar ahora con otras cosas, tenemos que irnos.
_: No, me niego, yo no me voy de
aquí.
H: ¿Vas a empezar a hacer un
numerito de niña pequeña?
_: Si es necesario para quedarme,
sí.
H: Está bien, nos quedaremos. Pero ven
conmigo, no vamos a pasar la noche subidos a esta roca.
_: ¡Bien! No, no, mejor algo más
estable y donde no me moje a poder ser.
Styles rió y me agarró de la mano para que le siguiera.
_: ¿Dónde me llevas?
H: A esa casa de allí.
Seguí a Styles hasta la casa que había al final de la cala, era una casa enorme y preciosa, algo que todo el mundo desearía tener. Styles forzó una ventana hasta que se abrió.
H: Venga, entra.
_: Pero… ¿Cómo nos vamos a colar
aquí?
H: Está en venta desde hace años,
nadie viene por aquí, así que nadie se va a enterar de que hemos estado aquí.
_: Pero…
H: Va, no lo pienses más y entra,
no pasará nada.
_: Bueno, vale…
Entré por la ventana con la ayuda de Styles y esperé dentro a que él lo hiciera también.
H: Ya estamos dentro, aquí por lo menos no pasaremos frío ni nos mojaremos.
_: Ya, ya, pero a mí esto de
colarme en casas ajenas no me va…
H: A ver _, que no va a pasar nada,
que esta casa lleva en venta desde que yo era un crío y me he colado un montón
de veces para jugar aquí dentro con mi hermana, era nuestro escondite cuando
nuestros padres nos hacían irnos de aquí y nosotros no queríamos. Así que
tranquila, ahora de la noche a la mañana no van a aparecer los dueños.
_: Bueno, vale, está bien. Así que
gamberrillo desde pequeño…
H: Algo así. Ven, te enseñaré la
casa.
_: Está bien. Pero a mí con que
tenga una cama, un sofá y una tele u ordenador me basta.
H: Pues no pides tú… Te vas a tener
que conformar con la cama y el sofá.
_: Me lo imaginaba.
Dimos una vuelta a la casa, la verdad es que era una lástima que esa casa estuviera abandona con lo preciosa que era.
H: Y esto es todo.
_: Muy bonita y muy abandonada
también.
H: Ya, es lo que tiene que no haya
dueños.
_: ¿Y por qué alguien abandonaría
una casa así, si es la casa de veraneo que todo el mundo desearía tener?
H: Dicen que aquí murió asesinada
la mujer del dueño de la casa y todavía ronda su fantasma por estas paredes.
_: Anda, cállate idiota.
H: Que lo digo muy enserio.
_: Que sí, que sí.
H: Nada, no ha funcionado el plan
de asustarte para que quieras pasar la noche abrazada a mí… Ahora tendré que
dormir solo en el sofá…
_: Si eso era lo que querías solo
tenías que decirlo idiota.
H: ¿Así de fácil?
_: Así de fácil. Anda ven.
Styles se acercó a mí y le besé de nuevo.
_: Ves, así de fácil.
H: Déjame probar a mí esa vez.
Styles se giró y nos besamos de nuevo. Luego cambiamos de posición, él me abrazó por la espalda a mí esta vez.
_: ¿Te puedo contar algo sin que te rías de mí?
H: claro.
_: Mejor prométemelo.
H: Te lo prometo. Venga. Cuéntame.
_: Antes de mi super castigo yo cogía el autobús cada mañana para ir a la universidad y en ese autobús unas paradas más tarde siempre montabas tú.
_: Así de fácil. Anda ven.
Styles se acercó a mí y le besé de nuevo.
_: Ves, así de fácil.
H: Déjame probar a mí esa vez.
Styles me volvió a besar y yo le correspondí de nuevo el beso. Mientras le besaba intenté quitarle la camiseta, cuando conseguí quitársela me siguió besando mientras yo me entretenía desabrochándole los pantalones esta vez.
H: Ey, ey, ¿Estás segura?
_: Sí, ¿Por qué no iba a estarlo?
H: ¿Por qué no quiero que te arrepientas de esto?
_: ¿Por qué debería hacerlo? Me gustas por si no lo habías notado y sí, quiero hacerlo, aquí, ahora y contigo.
H: Está bien, si es lo que quieres, sigamos. Pero si te arrepientes, dímelo, ¿vale?
_: Que sí pesado, tranquilo que no me arrepentiré de esto nunca.
Styles volvió a besarme pero esta vez por el cuello, dejando un par de marcas en él mientras iba desabrochando los botones de mi blusa hasta acabar quitándomela. Me agarró por la cintura y me llevó hasta la cama donde me tiró de un empujón y besó todas y cada una de las partes de mi torso desnudo mientras desabrochaba mis pantalones para después quitármelos junto a mi braguitas y pasar un rato jugando con mi feminidad. Yo no podía para de gemir, aquella sensación era la mejor que había sentido en la vida, nunca antes había sido igual. Cuando acabó se quitó los boxers, cogió un condón del bolsillo de su pantalón, se lo pudo y se posó sobre mí para volverme a besar.
H: ¿Estás segura?
_: Más que nunca.
Me dio un pequeño beso en los labios y empezó a penetrarme, primero lentamente y poco a poco fue aumentando la intensidad de las envestidas. No podía parar de gemir y para callar mis gritos Styles me besaba una y otra vez. Minutos más tarde ambos llegamos al orgasmo, él cayó rendido a mi lado en la cama y me besó de nuevo.
_: Dios mío...
H: ¿Qué?
_: Has estado genial.
H: Lo mismo puedo decir yo de ti.
_: Y no te preocupes, nunca me arrepentiré de esto aunque no te vuelva a ver en la vida.
H: ¿No piensas volver a verme?
_: Si pudiera pasar las 24 del día a tu lado, las pasaría.
H: Eres perfecta.
Le di un pequeño beso en los labios y me acurruqué sobre su pecho hasta quedarme dormida mientras él acariciaba mi pelo.
A la mañana siguiente me desperté con la luz que se colaba por la ventana, a mi lado no había nadie. ¿No sería tan capullo de haberme dejado allí tirada después de lo de aquella noche? Miré a mi alrededor y vi por allí sus cosas, así que pude respirar tranquila, ahora la pregunta era, ¿Dónde estaba? Me puse mi ropa interior y su camiseta que fue lo primero que vi tirado por la habitación y fui a dar una vuelta por la casa para ver donde estaba Styles. Después de recorrerme todo el interior de la casa, ni rastro de él. ¿Se podía saber dónde se había metido? Al pasar por el supuesto salón cuando iba de vuelta a la habitación vi una sombra, había alguien en la terraza de la casa. Paré en seco y miré bien quién era, era él, Styles, menudo susto me había dado.
_: ¿Qué haces aquí medio desnudo?
H: Buenos días. Lo mismo puedo decir yo de ti, aunque así me gustas todavía más, estás muy sexy.
_: Idiota que eres.
H: Un idiota adorable y guapo.
_: Eso sin duda.
Le abracé por la espalda y nos quedamos los dos mirando el mar desde allí.
_: Me podría pasar aquí y así toda la vida.
H: Yo también, pero por desgracia tienes que irte a estudiar y a seguir con tu vida.
_: Siempre puedo saltarme otro día de clase.
H: No _, ya basta, tienes que volver a tu vida diaria, no puedo dejar que pierdas clases por estar aquí.
_: ¿Ahora eres mi madre?
H: No, solo me preocupo por ti.
_: Eres jodidamente perfecto, ¿lo sabías?
H: Sí, pero prefiero que me lo digan tus labios.
_: Pues ms labios ahora quieren besarte.Styles se giró y nos besamos de nuevo. Luego cambiamos de posición, él me abrazó por la espalda a mí esta vez.
_: ¿Te puedo contar algo sin que te rías de mí?
H: claro.
_: Mejor prométemelo.
H: Te lo prometo. Venga. Cuéntame.
_: Antes de mi super castigo yo cogía el autobús cada mañana para ir a la universidad y en ese autobús unas paradas más tarde siempre montabas tú.
Me encanta tu imagina esta super interesante, escribes muy bien. Por favor sigue lo pronto, es perfecto <33
ResponderEliminarPorfaaaa siguelaaaa porfa porfa porfa porfa porfa porfa pofa
ResponderEliminarBesitos para la mejor escritoraa <3
POR FAVOOOR Terminalooooooo, es que me encanta y me va a dar algooo, pleaseee , te juro q cuando lo termines te dejo un comentario x aqui y por twitter que te vas a cansar de leer un vesooo presiosaaaaahhhhh !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarbesoo*
Eliminarsadsadadasdada AMO TUS NOVELAS HERMOSAAAAA!!!!SOS LO MAAASS!!!
ResponderEliminarGracias, me alegro de que te gusten :) Y paciencia, que hoy he estado pasando y me quedan tres partes del de Harry, darme tiempo que estoy yo sola con todo y me exigís mucho y nadie me ayuda y yo me desespero a veces y asñlkjdlkjlksjf ya... Un besazo y me alegro de que te gusten
EliminarPerdon .....jajaajaj BESOTES DE ARGENTINA!espero que no te mleste ,pero le estoy aconsejando tus imaginas a mis amigas que son Crazy Mofos tambien jajjaj
EliminarSIGUELAAAAAAA! POR FAAAAA ES TA TAN INTERESANTE! ME ENCANTAAA!!!!!!!!! Y haber si puedes subir mas que adoro como escribes! Gracias besos^.^
ResponderEliminarPor fa!!! Siguela, esta perfecta!
ResponderEliminarNo te imaginas el palo que me llevo todos los dias al meterme en tu blog para ver si la novela esta terminada y me encuentro con el 'Asi de facil?' :(
ResponderEliminarTERMINALA YA POR FAVOR. ES QUE... ASDFGHJK ME ENCANTA! :)))
Dame un poco más de tiempo y lo tienes completo, ya estaba acabado en twitter y luego lo paso aquí, pero como lo hago de cabeza y al momento no los tengo para subir directamente a aquí, perdón por las molestias de verdad vv'
EliminarNO TE AGAS DE ROGAR CHIQUILLA SUBEEEE :)
ResponderEliminarEs la tercera vez que lo leo para desaburrirme,plis chiquita SEGUILA POR EL AMOR A WILLY!!!
ResponderEliminarpreciosa,si estas ocupada decimos PERO NO NOS DEJES CON EL IMAGINA A MEDIO HACER o te mando una prisioner a tu habitacion -.-
ResponderEliminarWhat's a prisioner? jajajaja Si a finales de semana no está acabado te doy permiso para que lo hagas, va.
EliminarUna prisioner es el fandom de The Wanted gggg
EliminarPor favor, por favor, por favor, tienes que seguirla, me vas a matar de tantas desilusiones que llevo cada vez que leo ese "Así de fácil? " al final del todo.Y podrías seguirla y las demás y la de A Long Way To Do Together? De verdad chica, escribes genial, deberías escribir un libro
ResponderEliminarMe encantaaaa!! Porfavor siguelo siguelo siguelooooo!!
ResponderEliminarahfiucgdv siguela please es super a tres metros sobre el cielo... I love it :) besossss
ResponderEliminarsigue porfavor no nos dejes con la intriga!!!
ResponderEliminarTERMINALOOO PORFAAA ME ENCANTAA!!!!
ResponderEliminarTerminaloo es muy bello me encanta me encanta
ResponderEliminarSíguela por favor
ResponderEliminarMe encanta esta genial
ERES MUUY MALA, QUE NO SIGUES CON LA NOVELA. PORFI PLEASE SIGUE QUE ME MUERO DE LA INTRIGA.
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