lunes, 29 de julio de 2013

Imagina Louis: +¿Y tú quién eres? -El amor de tu vida.

Aquel año acababa el instituto y empezaría el curso siguiente en la Universidad, bueno, eso es lo que haría cualquier chica normal de mi edad, pero yo no quería eso, yo quería entrar en la escuela de danza profesional más importante y prestigiosa del país y para conseguirlo no podía dormirme y levantarme a las tantas aquel verano, ni pasar el día en la calle con mis amigos, no, yo tenía que seguir trabajando duro para la prueba que tendría que hacer en un escaso mes para entrar en la escuela de danza, tenía que ser de las mejores o ese sueño que perseguía desde que era pequeña se rompería en pedazos. Llevaba en las mejores academias de baile contemporáneo desde que era pequeña, mi padre nunca había tenido problemas económicos para no poder darme ese capricho, y ahora haría lo que fuera por que yo entrara a esa escuela, pero yo no quería entrar por los cheques que pudiera poner mi padre sobre la mesa, yo quería entrar por mis propios méritos, por mi esfuerzo realizado durante años. Así que en este mes que me quedaba para la prueba iba a trabajar más que nunca para conseguir alcanzar mi sueño. Tenía varias coreografías ya montadas con las que creía que podía mostrar lo mejor de mí, lo mejor que sabía hacer, tanto técnicamente como en lo que a originalidad de se refería. 

Cada mañana ensayaba con mi profesora de la mejor academia de arte contemporáneo de mi ciudad a la que había ido desde muy pequeña, tenía una profesora particular que me guiaba en todo momento y más ahora que era cuando más la necesitaba, sabía que ese había sido mi sueño desde muy pequeña y siempre me había apoyado y ahora quería ayudarme a cumplirlo. 

X: _ ese pie que no pierda la forma. 
_: Sí Señorita Margaret.

Los ensayos eran duros, pero como decía siempre la señorita Margaret, todo esfuerzo tenía su recompensa y yo estaba a punto de alcanzar la mía.

SM: Ya está bien por hoy, el lunes repasaremos la segunda rutina a ver qué podemos mejorar de ella. 
_: Claro, muchas gracias por la clase de hoy Señorita Margaret. 
SM: Adiós _. 

Salí de la sala y fui al vestuario a recoger todas mis cosas, me puse mi ropa sobre el mallot que llevaba puesto, me colgué el bolso al hombro y salí de la escuela. Rebusqué en el bolsillo exterior de mi bolso hasta encontrar mi móvil y mis auriculares, me los coloqué y le di al play, guardé el móvil en el mismo bolsillo y caminé hasta llegar al hotel donde vivía con mi padre. 

Mi padre era uno de los hombres más importantes del mundo, era el dueño y director de una de las cadenas más grandes e importantes de hoteles a nivel mundial, tenía hoteles de lujo en todos los lugares del mundo y nosotros vivíamos en uno de ellos en Los Ángeles. 

Caminé hasta ver el gran letrero del hotel donde nos alojábamos, ese gran letrero que llevaba mi nombre, mi padre heredó aquella cadena de hoteles de mi abuelo, quedó en sus manos poco antes de que yo naciera, el negocio se venía abajo pero mi padre con mucho esfuerzo y mucho dinero invertido fue capaz de sacar aquel negocio adelante solo ya que mi madre que siempre le había apoyado en aquello según me había contado mi padre siempre murió al darme a luz, en aquel momento decidió cambiar el nombre de la cadena de hoteles para ponerle el mío. Entré a la recepción del hotel donde los recepcionistas me saludaron como cada mañana. 

X: Buenos días señorita. 
_: Buenos días Susana. 
S: ¿Cómo ha ido hoy su ensayo? 
_: Creo que bien, gracias por preguntar. 
S: Me alegro. 
_: ¿Podrías decirme dónde se encuentra mi padre? 
S: Está en una reunión en la sala del sótano, será mejor que no le moleste y esperé a que acabe.
_: Claro, estaré en mi habitación. 

Me dirigí hasta los ascensores, entré en uno de ellos e introduje la llave que llevaba a mi casa, la última planta del hotel a la cual solo teníamos acceso mi padre y personal autorizado que era nuestra casa. Cuando llegué me dirigí a mi habitación, dejé mi bolso sobre la cama y fui directa al baño a darme una ducha. 

Salí de esta envuelta en una toalla mientras me secaba el pelo con otra para rebuscar en mi vestidor algo que ponerme, cuando di con ello me vestí y volví al lavabo para secarme un poco el pelo para después recogérmelo en una trenza al lateral. Me maquillé poco ya que a mi padre no le gustaba que fuera hecha un cuadro, así llamaba él a ir demasiado maquillada, de todas formas a mí tampoco me gustaba mucho maquillarme. 


Cuando acabé recogí mi baño y volví a mi habitación a recoger allí un par de cosas que había tiradas por el suelo. 

P: Buenos días. 

Me levanté del suelo y vi en la puerta a mi padre, fui a darle un beso en la mejilla. 

_: Buenos días papá. 
P: ¿Cómo ha ido hoy el ensayo? 
: Creo que bien, ya no me equivoco en la primera rutina, el lunes repasaré con Señorita Margaret la segunda para ver si podremos mejorar algo. 
P: Eso me parece estupendo. 
_: ¿Y tú reunión cómo ha ido? 
P: Bien, la junta ha aprobado la construcción de un nuevo hotel _ aquí, en Los Ángeles. 
_: Oh vaya papá, eso es genial. 

Le di un abrazo y esté me dio un beso en la cabeza. 

P: ¿Estás lista para ir a comer? 
: Sí, ¿Bajamos ya? 
P: Cuando tú quieras. 
_: ¿Me das dos minutos y bajamos? 
P: Claro, estaré en mi estudio. 
_: Vale. 

Acabé de recoger mi habitación, cogí mi móvil y salí en busca de mi padre a su estudio, piqué a la puerta y asomé la cabeza como hacía siempre, allí estaba leyendo el periódico sentado en su butaca.

_: ¿Nos vamos? 
P: Claro, vamos. 

Mi padre se levantó de la butaca dejando el periódico en la mesita junto a sus gafas y se reunió conmigo. Bajamos al restaurante del hotel a comer como cada día, teníamos nuestra mesa reservada por ser los dueños obviamente, nos sirvieron la comida y comimos de lo más tranquilos. 

Podía  parecer raro vivir en un hotel para la gente, pero para mí era lo más normal del mundo, llevaba desde que llevaba pañales haciéndolo y esa era mi vida, estaba acostumbrada. 

P: ¿Te ves preparada para el gran día? 
_: No, creo que me falta mucha práctica. 
P: ¿De verdad? Yo no lo creo, entrarás seguro. 
_: Pero si nunca me has visto haciendo las rutinas. 
P: Porque alguien no deja que me acerqué a hacerlo. 
_: Es que quiero que sea una sorpresa. 
P: Y por eso yo lo respeto, pero sé que lo harás genial, tienes el talento de tu madre. Ojala estuviera ella aquí para verte. 
_: Ojalá, pero eso es imposible. 

No me gustaba que mi padre me comparara con mi madre, era horroroso, básicamente porque ni siquiera la había conocido, me había criado sola con mi padre y entre los empelados del hotel que me enseñaban fotos de ella feliz con mi padre. Agaché la cabeza en un gesto algo triste y continué comiendo. 

P: ¿Qué tienes pensado para esta tarde? 
_: Nada, había pensado bajar a la piscina un rato. 
P: Me parece perfecto, a ver si la reunión que tengo dentro de una hora no me retrasa mucho y puedo pasar un rato contigo. 
_: Claro, allí estaré. 

Cuando terminamos de comer mi padre se fue a atender su trabajo y yo volví a la habitación, me dejé caer sobre la cama, cogí el libro de “Cumbres Borrosas” que había empezado hacía tan solo unos días y que ya llevaba por la mitad y me puse a leer. Cuando me cansé me puse uno de mis bikinis, cogí mi toalla y bajé a la piscina. 


Estaba llena de gente tomando el sol y niños chapoteando en el agua, decidí extender mi toalla en una de las hamacas a tomar el sol. 

X: ¿Desea tomar algo la señorita? 

Me retiré las gafas de sol de la cara, me incorporé y pude ver allí a un camarero del cual no me sonaba la cara. 

_: ¿Te importaría traerme una Fanta de Naranja? 
X: Claro que no, lo que la señorita mande. 

El chico se fue y volvió poco después con la Fanta que le había pedido, la dejó sobre la mesita que estaba al lado de mi hamaca y sin molestarme ni decir nada se marchó. Yo seguí allí tirada tomando mi Fanta hasta que la piscina se empezó a vaciar, fue entonces cuando decidí meterme al agua. Ahora que la piscina estaba casi vacía podía nadar a mis anchas, cosa que me encantaba, estaba anocheciendo y era la hora que más me gustaba para estar allí nadando. 

El socorrista me avisó de que se iba, le conocía muy bien y sabía quién era y que me podía quedar allí sola si quería, era casi como mi hermano aquel chico, me había criado con él, era el hijo de Susana, la recepcionista, tan solo tenía un par de años más que yo y la verdad es que era realmente guapo. 

Seguí nadando sola en la piscina relajándome del estrés que acumulaba mi cuerpo aquellos días. Cuando oscureció del todo pensé que ya era hora de volver al interior del hotel, ya debía estar la cena. Salí del agua, me sequé con mi toalla y cuando me dirigía hacia el interior del hotel me crucé con el camarero que me había servido antes la Fanta.

X: Buenas noches señorita. 
_: Buenas noches. 

Evez me fijé un poco más en él, no, no le conocía, pero me gustaría conocerle pensé, era muy guapo a decir verdad. Dejé de pensar en aquel chico al que estaba mirando como recogía la piscina y subí a mi habitación a darme una ducha y a vestirme de nuevo para bajar a cenar. 

Cené junto a mi padre que me pidió disculpas por no haberme acompañado en mi baño en la piscina por asuntos de trabajo, sabía que mi padre era un hombre ocupado así que lo entendía perfectamente. 

Cuando acabé de cenar subimos los dos juntos a casa, yo fui directa a ponerme le pijama mientras mi padre ponía la habitual película que veíamos juntos cada viernes. Cuando tuve puesto mi pijama me reuní con él en el salón, me senté a su lado, me puse cómoda y vi junto a mi padre una de esas típicas películas americanas de risa. Cuando acabó le di un beso a mi padre y me fui a dormir, dejándole allí viendo carreras de caballos en la tele. Me metí a la cama, estaba cansada, no estaba para ponerme a hacer nada a aquellas horas, rápidamente me quedé dormida. 

Me quedé durmiendo hasta las tantas, cuando me levanté mi padre ya no estaba allí, así que me arreglé rápido y bajé a desayunar a ver si le encontraba por el comedor, pero ni rastro de él.

_: ¿Chloe has visto a mi padre? 
C: Sí preciosa, ha tenido que salir temprano para arreglar unos asuntos en uno de los hoteles de Miami, pero tranquila me ha dicho que es un viaje rápido que esta noche estará de vuelta. 
_: Muchas gracias. 
C: Cómetelo todo. 
_: Claro, además viniendo de tus manos sé que estará riquísimo. 

Chloe asintió y se marchó de nuevo a la cocina, ella había sido una madre para mí durante toda mi vida. 

Cuando terminé de desayunar subí a mi habitación, no tenía nada que hacer y me apetecía volver a practicar las rutinas que presentaría en la prueba para irlas perfeccionando, así que me puse mi mallot y algo de ropa encima de este para no ir dando el cante por todo el hotel. Bajé a mi sala improvisada de ensayos, no era más que una sala enorme donde se amontonaban sillas, hamacas y algunas que otras cosas más del mobiliario del hotel, pero que mi padre me había dejado amontonar para crearme allí un pequeño salón de ensayos con un par de espejos y un equipo de música. Introduje el CD con las diferentes canciones de la rutina y de los calentamientos, calenté y luego empecé con la rutinas, estaba tan concentrada en ellas dejándome llevar por la música que no me enteré de que había alguien observándome en la puerta que daba a la sala. En cuanto le vi paré la música corriendo y disimulé, en realidad no tenía porque hacerlo pero me dio vergüenza quizás.


X: Lo siento mucho, no sabía que había alguien. Venía a por un par de sillas. Será solo un momento. 
_: Tranquilo, pasa, no tienes por qué disculparte.

El chico entró al interior de la sala y fue directo al rincón donde se encontraban las sillas. Le miré atentamente y pude ver que era el camarero que la tarde anterior me había servido en la piscina. 

X: Bueno, yo ya estoy, te dejo seguir con tus ejercicios. Por cierto, muy buena ejecución. 
_: Esto… Gracias. ¿Entiendes de baile contemporáneo? 
X: Algo sé, pero yo soy más de baile callejero. Ahora debo irme o los clientes se enfadaran si no les llevo estas sillas. 
_: Claro. Espera, una cosa. 
X: Dime, ¿Necesitas algo? 
_: No, no, solo quería saber si eras nuevo por aquí, es que en los casi 18 años que llevo viviendo aquí nunca te había viso. 
X: Pues sí, soy relativamente nuevo, empecé a trabajar aquí hace un par de meses. 
_: Vaya, nunca te había visto. Soy _, encantada. 
X: Sé quien eres, el hotel lleva tu nombre. 
_: Lo sé, pero hay que ser educado ante todo. ¿Tú cómo te llamas? 
X: Soy Louis, encantado. 

Justo cuando me iba a acercar a él para saludarle como es debido una voz procedente del pasillo de aquella misma planta nos interrumpió. 

X: ¡Louis date prisa! 
Lo: Me reclaman, debo irme. Encantado _, espero verte por el hotel. 
_: Dalo por hecho. Adiós Louis. 

Louis salió por la puerta de la sala cargado con las dos sillas y yo volví a darle al play del equipo de música y continué con mi rutina como si nada hubiera pasado. Las horas se me pasaron volando, tanto que se me pasó la hora de comer, cuando me di cuenta paré la música, recogí mi ropa y salí corriendo dirección al comedor en busca de Chloe. 

_: ¿Chloe? 
C: Estoy aquí. ¿Se puede saber dónde estabas pequeña? 
_: Estaba… 
C: Ya veo, sigues liada con los ensayos. No deberías tomártelo tan a pecho. 
_: Pero Chloe es mi… 

Volvió a interrumpirme, aquella mujer me conocía mejor que yo a mí misma, se notaba que era la que se había encargado de cuidarme cuando mi padre tenía que salir de Los Ángeles por motivos de trabajo desde que era pequeña. 

C: Es tu sueño, lo sé, y confío plenamente en ti y sé que lo conseguirás, pero también tienes que pensar en divertirte un poco, no puedes pasarte todo el día pensando en ello. ¿Lo entiendes? 
_: Sí, tienes razón. 
C: Hazme caso. 
_: Lo intentaré. 
C: Anda, ve a sentarte que te prepararé algo de comer a pesar de haber recogido ya todo. 
_: Lo siento Chloe, ¿Quieres que te ayude con algo? 
C: No, no pasa nada, ya sabes que tú para mí eres como una hija y no te va a faltar de anda, así que ve a la mensa y siéntate que en dos minutos tienes lista la comida. 
_: Gracias. 

Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla, acto seguido ella hizo lo mismo conmigo. Apreciaba y quería tanto a esa mujer. Me senté en la mesa tal y cómo me había pedido Chloe y en unos minutos vino con un par de platos que dejó sobre la mesa. 

_: ¿Dos platos? 
C: ¿Qué no puedo sentarme con mi niña a comer para que me cuente cómo va su vida? 
_: Por supuesto, yo estaré encantada de que me acompañes. 

Chloe se sentó justo enfrente de mí a comer, le expliqué todo lo relacionado con la prueba de la academia, como había acabado el curso, los problemas que había tenido con algunas de mis amigas y como siempre llegó el tema chicos, nunca había tenido novio, tampoco era algo que me importara y ella lo sabía, pero le encantaba fisgonear en mi vida sentimental y preguntarme si había alguien en ella cada dos por tres a pesar de que mi respuesta siempre era la misma. 

C: ¿Entonces no hay nadie todavía? 
_: No Chloe, ya te lo he dicho. 
C: ¿Ni siquiera el hijo de Susana? 
_: ¿Dallas el socorrista? Chloe, sabes de sobras que ese chico es como mi hermano, me he ciado con él por estas mismas salas. 
C: ¿Y? Él siempre te mira como si fueras algo más. 
_: ¡Ala! ¡Ala! Imaginaciones tuyas. 
C: Bueno, algún día me contarás quien ronda por tu corazón porque por lo visto todavía no me lo quieres contar. 
_: ¡Qué no hay nadie! 
C: Vale, vale, fingiré que me lo creo. 

Me reí por no llorar, aquella conversación siempre acababa igual, dejándome a mí como una mentirosilla como ella decía. 

Cuando acabamos Chloe se fue a las cocinas a acabar de limpiar y yo subí a mi habitación, hacía buen día a parte de ser de lo más caluroso, así que opté por bajar a la piscina un rato, me puse otro de mis bikinis, cogí mi toalla, las gafas de sol y el libro de “Cumbres Borrascosas” y bajé a la piscina. Dejé mis cosas en una de las hamacas y me tiré de cabeza a la piscina, hacía un calor horrible, necesitaba refrescarme. 

Cuando me cansé salí del agua y volví a mi hamaca, la coloqué a mi gusto y me tumbé al sol a ponerme morena, cuando ya estuve seca cogí mi libro y me puse a leer, poco después apareció por allí el camarero de la tarde anterior y de aquella misma mañana, Louis. 

Lo: Buenas tardes señorita _, ¿Desea tomar algo? 
_: No, tranquilo Louis, hoy no tomaré nada, gracias. 
Lo: Como la señorita mande. Por cierto, buen libro. 
_: Muy bueno la verdad, ya casi lo estoy terminando. 
Lo: Te gustará el final o eso creo. 
_: Cuando lo lea te diré que me ha parecido. 
Lo: Me parece perfecto. Ahora debo volver al  trabajo. 
_: Adiós Louis. 

Louis siguió con su ruta preguntando a los diferentes clientes que estaban tumbados en las hamacas si deseaban tomar algo, yo le observaba de reojo como iba y venía con bebidas de un lado para otro mientras leía a ratos mi libro.

Como la tarde anterior me metí en la piscina a nadar y relajarme cuando todo el mundo se había ido, no me gustaba nadar entre la gente, era incómodo. Me lancé de cabeza al agua y empecé a recorrerme la piscina de un extremo al otro, cuando tuve suficiente salí del agua y me sequé con la toalla, recogí todas mis cosas y subí a mi habitación a darme una ducha rápida para después ponerme algo de ropa y bajar a cenar. 

Pregunté a Chloe de nuevo por mi padre pero me dijo que había llamado para avisar de que el viaje se retrasaba porque había habido una serie de imprevistos con los que no contaba y que todavía tenía que solucionar, así que si todo iba bien mañana por la tarde volvería. No me preocupaba, mi padre se las arreglaba muy bien solo, lo llevaba haciendo desde hacía ya casi 18 años quedando al cargo de una hija recién nacida, y yo ahora que era grande todavía tenía menos de que preocuparse. 

Cené algo rápido y subí a mi habitación, el libro me había dejado intrigadísima y tan solo me quedaban unas 50 páginas para acabar y quería acabarlas aquella misma noche, pero cuando llegué a mi habitación y no vi allí el libro supuse que me lo habría dejado en la piscina aquella misma tarde, así que no me quedó otra que volver a salir de casa e ir a la piscina en busca de mi libro. 

Cuando llegué a la piscina me acerqué a la hamaca donde había estado sentada toda la tarde y busqué por allí a ver dónde lo había dejado pero ni rastro de él, así que decidí ir a preguntar a recepción a ver si algún empleado lo había cogido, pero justo cuando salía por la puerta me encontré con Louis que entraba a terminar de limpiar la terraza. 

Lo: Buenas noches. 
_: Buenas noches Louis.

Louis siguió con su camino, yo iba a hacer lo mismo pero pensé que quizás él habría visto mi libro por allí, así que le paré. 

_: Louis, ¿No habrás visto por aquí un libro? Es que me lo debo haber dejado en la hamaca antes y ya no está. 
Lo: Sí, ¿Cumbres Borrascosas?
_: El mismo. 
Lo: En ese caso está en recepción, lo dejé allí para que lo subieran a tu habitación, me imaginé que sería tuyo. 
_: Vale, muchas gracias. 

Justo cuando me daba la vuelta para irme Louis me paró a mí esta vez.

Lo: ¿Perdona, puedo hacerte una pregunta un poco personal? 
_: Pregunta, no hay problema, si no me apetece no contestaré. 
Lo: Está bien. ¿No se te hace extraño vivir en un hotel? 
_: No, llevo viviendo aquí toda mi vida, para mí este hotel es mi casa. 
Lo: También es verdad, pero de todas formas debe de ser raro igual. 
_: Bueno, vale, un poco sí, pero ya te digo que una vez que te acostumbras es de lo más normal. 
Lo: Me imagino. 
_: Ahora debería irme a por mi libro si no te importa. 
Lo: Sí, claro. 

Me volví a girar para caminar hacia el interior del hotel pero Louis me volvió a hablar llamando mi atención. 

Lo: _, gracias. 
_: ¿Gracias? 
Lo: Sí, por no ser una de esas clientas estúpidas y cascarrabias. 
_: No sé por qué debería de serlo. Me he criado entre todos los empleados de este hotel y si ellos me han tratado siempre bien no sé por qué debería de hacer yo lo contrario con ellos, me considero una persona normal como otra cualquiera. 
Lo: Eso es genial, tienes una personalidad que me encanta. 
_: Gracias supongo. No sé si puedo decir lo mismo de ti puesto que no te conozco, espero poder hacerlo algún día. 
Lo: Claro, cuando quieras. Ahora debería volver a mi trabajo. 
_: Sí, será lo mejor. Espero que acabes rápido y te sea leve. 
Lo: Ya estoy acabando, gracias. 
_: Nos vemos mañana. 
Lo: Hasta mañana. 

Esta vez sí que salí de la terraza y entré al hotel en busca de mi libro, solo que no contaba con encontrarme con Chloe en recepción esperándome.
C: ¿Y bien? 
_: ¿Y bien qué? Solo vengo a buscar mi libro. 
C: ¿Este? 

Chloe me alargó mi libro, pero cuando alargué mi brazo para cogerlo lo retiró. 
_: Ese, ¿Podrías dármelo si no te importa? 
C: Si me cuentas de qué hablabas con Louis. 
_: De nada interesante. 
C: Ya claro, por eso le ponías ojitos… 
_: ¡Chloe! Yo no ponía ojitos a nadie. 
C: Ya, eso ya lo veremos. 
_: Sí, sí, anda, devuélveme mi libro. 
C: Toma, ¿Pero si pasa algo con Louis me lo contarás? 
_: Bff Sí, claro. 

Cogí mi libro por fin dándole la razón para que se callara. Louis me parecía de lo más simpático y no me hubiera importado pararme a conocerle, pero de ahí a que tuviéramos algo como suponía Chloe iba un buen tramo. 

_: Buenas noches. 
C: Buenas noches preciosa. 

Subí en el ascensor a casa y fui directa a mi habitación a ponerme el pijama para tirarme en la cama y ponerme a leer el final de mi libro. Cuando lo acabé me tapé con la sábana y me quedé dormida. 

A la mañana siguiente tenía ningún plan en mente, así que decidí hacer lo mismo que el día anterior, ensayar por la mañana e ir a la piscina por la tarde. Así que nada más poner los pies en el suelo me vestí con mi mallot y bajé a desayunar, me sirvieron mi desayuno y en cuanto me lo comí salí del restaurante hacia mi sala de ensayo improvisada. Estaba ensayando cuando de repente volví a ver a Louis observándome desde la puerta, no le había visto en dos meses que llevaba trabajando en el hotel pero ahora me lo encontraba mañana y tarde. 

Lo: Buenos días, siento volverte a molestar. 
_: No tranquilo, no pasa nada. Pasa a hacer lo que tengas que hacer. 

Paré la música y me sequé el sudor con mi toalla. 

Lo: Hoy solo necesito un par de copas nuevas que la he liado y me las he cargado sirviendo. Espero que tu padre no me eche por eso. 
_: Tranquilo, a todos les pasa. Y en caso de que quisiera echarte yo no le dejaría. 
Lo: ¿Y eso? 
_: Porque aunque no te conozca me caes bien. Ahora, el día que te conozca si me caes mal le digo que te eche. 
: ¡Ala! Gracias…
 _: No, es broma, no soy así. 
Lo: Lo sé, y me alegro de que así sea. 

Le sonreí mientras me giraba para dejar la toalla en el suelo y estirar un poco porque ya casi era la hora de comer. 

Lo: Algún día me explicarás por qué pasas tanto tiempo aquí sola ensayando siendo verano… 
_: Algún día, quizás el mismo día que nos conozcamos mejor. 
Lo: Eso me parece bien. Quizás te parece precipitado pero, ¿Qué te parece esta tarde? 
_: ¿No trabajas? 
Lo: No, tengo libre. 
_: En ese caso, me parece bien. 
Lo: ¿Te espero a las cinco en recepción? 
_: Vale. 
Lo: Ahora es momento de volver a mi trabajo que ya acabo. 
_: Que te sea leve. 
Lo: Gracias. 

Louis salió con las copas por la puerta y yo me quedé tirada en el suelo estirando. Me gustaba conocer a todo el personal del hotel, al fin y al cabo eran como mi familia y Louis tenía algo que le hacía especial, todavía no sabía qué, pero lo iba a descubrir.

Después de comer subí a casa a darme una ducha y a buscar qué ponerme para salir con Louis, no le conocía, siempre la había visto vestido con el uniforme de trabajo y tampoco sabía dónde íbamos a ir así que tenía un problema, no sabía que ponerme. Rebusqué en el armario hasta encontrar algo que creí que era adecuado para aquella ocasión y me vestí con ello. Me maquillé quizás un poco más de la cuenta pero no me quedaba mal y me dejé el pelo suelto. 


Cuando acabé miré el reloj y ya eran prácticamente las cinco, así que cogí mi bolso y salí de casa dirección a la recepción del hotel. Vi a un chico de espaldas y supuse que era él, así que me acerqué a él y llamé su atención tocando uno de sus hombros haciendo que se girara. 

_: Ya estoy lista. 
X: ¿Perdona? 

Al girarse me di cuenta de que aquel chico no era Louis, menuda torpe estaba hecha. 

_: Lo siento, he creído que eras otra persona. 
X: Tranquila, no pasa nada. 

No vi a nadie más por allí así que decidí sentarme en uno de los sofás de recepción a esperarle. Después de media hora apareció corriendo, me imaginé que venía de las cocinas por la dirección que traía. 

Lo: _ lo siento, lo siento mucho. 
_: No pasa nada. 
Lo: Me sabe muy mal que hayas tenido que estarme esperando media hora de verdad. 
_: Ya te he dicho que no pasa nada. Lo: Espero poderte compensar esta tarde. 
_: Como quieras, pero te repito que no pasa nada. 
Lo: Este trabajo… Bueno, ¿Nos vamos? 
_: Claro. 

Me puse en pie y salí junto a Louis por la puerta del hotel. 

Lo: No te lo he dicho pero estás guapísima. 
_: Muchas gracias. 
Lo: Yo siento ir así, pero es que con el problema que hemos tenido en las cocinas no me ha dado tiempo de ir a casa a arreglarme para ir ni que fuera un poco más a juego contigo. 
_: Louis, no pasa nada, no me importa de verdad. 
Lo: Bueno, está bien. ¿Qué te gustaría hacer? 
_: Me da igual la verdad. 
Lo: ¿Vamos a pasear un rato por la playa? 
_: Está bien. 

Pusimos dirección hacia el paseo marítimo y allí empezamos a caminar hablando cada uno de sus cosas para conocernos un poco mejor. 

Lo: Bueno, ¿Y puedo saber ya a que se debe tanto ensayo a escondidas en la sala de los trastos? 
_: Verás, es que me gustaría ser bailarina profesional, ha sido mi sueño desde siempre. 
Lo: Wow, eso está muy bien, además eres buena. 
_: Tampoco me has visto como para poder opinar, ¿no crees? 
Lo: Bueno, pero lo que he visto me ha gustado, tienes muy buena técnica y eso es bueno para conseguir ese sueño que dices tener. 
_: Lo sé. 
Lo: Me imagino que irás a alguna academia de danza, no creo que ensayes sola siempre. 
_: Sí, pero ahora me estoy preparando para entrar a la escuela de danza, a Juliard. 
Lo: He oído hablar muy bien de esa escuela, pero también he oído que es muy duro estar allí y que solo entran los mejores y que a sus bailarines los machacan hasta que no pueden más. 
_: Lo sé, pero eso es lo que he querido siempre desde pequeña y no voy a parar hasta conseguirlo. 
Lo: Eso es espíritu luchador y lo demás son tonterías. 
_: Exacto, al que algo quieres algo le cuesta. 
Lo: Me parece genial. Pues tendrás que trabajar duro. 
_: Estoy en ello. 
Lo: ¿Te apetece parar a tomar algo en esa heladería? 
_: Claro, vamos. 

Fuimos caminando hasta la heladería que había a pie de playa y nos sentamos en una mesa uno enfrente del otro. 

X: ¿Qué van a querer tomar? 
_: Yo un granizado. 
Lo: Pues yo tomaré otro. 
X: Perfecto. 

El camarero se fue y volvió con los dos granizados. 

_: ¿Y tú? 
Lo: ¿Yo qué? 
_: ¿Tú a qué te dedicas a parte de a trabajar de camarero en el hotel? 
Lo: Ah, pues a nada más, tengo unos horarios poco combinables como para dedicarme a muchas cosas más. 
_: Me lo puedo imaginar… 
Lo: ¿Y eso de conocer a casi toda la plantilla de empleados del hotel? 
_: Bueno, técnicamente a todos no los conozco, sois muchos, pero a la gran mayoría sí. 
Lo: ¿Y con todos quedas así como conmigo o cómo va esto? 
_: No, puedes considerarte un privilegiado. 
Lo: Oh, vaya, me lo consideraré descuida. 
_: Verás, desde el día en que yo nací me he estado criando en ese hotel, entre las cocinas, la recepción, la piscina y un gran etcétera y como puedes comprender al final acabas conociendo a prácticamente todo el personal. 
Lo: Me puedo hacer una idea, pero me sigue pareciendo raro como te dije ayer. 
_: A mí ya no me lo parece, es más, me parece hasta divertido. 
Lo: Pero siempre que te veo estás sola, no creo que eso sea muy divertido. 
_: Bueno, es que mi padre siempre está con asuntos de trabajo y al fin y al cabo lo veo solo en las comidas y alguna noche en la que vuelve pronto. 
Lo: ¿Y tus amigos? 
_: Amigos, amigos, no tengo, es decir, sí que hay alguno pero ellos están disfrutando del verano a diferencia de mí que me paso el día pensando en la prueba que tengo dentro de un mes para entrar a la escuela. 
Lo: ¿Y no crees que deberías divertirte un poco también?
 _: Debo estar concentrada al cien por cien en mi prueba, no puedo salir cada tarde por ahí y dejar de mentalizarme. 
Lo: Yo creo que si puedes, debes tener un momento del día par cada cosa, sino la presión acabará contigo. 
_: Eso suele decirme Chloe pero yo no sé separar los dos mundos, estoy demasiado metida en uno de ellos. 
Lo: Eso es fácil de arreglar, si estás dispuesta claro. 
_: Creo que no debería… 
Lo: ¿Me estás diciendo que prefieres pasar los días entrenando y tirada en la piscina sola leyendo libros? 
_: Dicho así suena demasiado aburrido. 
Lo: No es que suene, es que lo es. 
_: Vaya, gracias… 

Sabía que Louis tenía razón, pero yo no me veía llevando otra rutina que no fuera la que había llevado en todo lo que llevaba de verano. Pero a decir verdad ya empezaba a cansarme de estar sola todo el día, y aquella misma tarde estaba fuera del hotel con él y no pensaba en la prueba por unas horas, además de estármelo pasando bien. 

Lo: ¿Entonces, qué me dices? 
_: Está bien, lo intentaré. 
Lo: Yo estoy dispuesto a ayudarte si quieres. 
_: No sé como, no sé si realmente entiendes lo que significa entrar a esa escuela para mí. 
Lo: Quizás eso no lo entienda, pero aunque no lo creas yo también vivo en dos mundos totalmente distintos. 
_: ¿De verdad? ¿Y cuáles son? 
Lo: El hotel, donde me considero una persona medianamente normal y de lo más correcta y otra que deberías verla por ti misma mejor que explicártela. 
_: Vale, en ese caso quiero verla. ¿Vamos? 
Lo: Ey, tranquila, yo quiero acabarme mi granizado.
_: Está bien, te esperaré lento. 

Estuvimos un rato sentados en la terraza de aquella heladería contándonos más cosas sobre nuestras vidas hasta que Louis acabó por fin su granizado, parecía que hacía a posta lo de ir lento. 

Lo: Creo que ya estoy. 
_: ¿Sí? En ese caso, vamos a ver ese mundo genial y maravilloso que debo ver por mí misma. 
Lo: Nadie ha dicho que fuera genial y maravilloso… 
_: Pues si no lo es me habrás fallado. 
Lo: Vaya, pues te vas a llevar un chasco. Espera… Alárgame esa pajita. 

Le di a Louis mi pajita del granizado y este la cogió junto a la suya y se dio la vuelta en la silla para que no viera lo que estaba haciendo. 

Lo: ¡Tachán! ¡Soy una morsa! 
_: Jajajajaja 

Me entró un ataque de risa al ver a Louis con las dos pajitas en la nariz y dando palmas, estaba tan sumamente ridículo. 

_: ¡Louis por favor para! Jajajaja 
Lo: Creo que esto ha arreglado lo del chasco que te vas a llevar luego. 
_: Seguro que no es para tanto. Ahora quítate eso de la nariz por favor que nos está mirando toda la heladería. 
Lo: ¡¿Ah, qué te da vergüenza ir por la calle con una morsa?! ¡Pues a mí me da vergüenza ir con una chica tan guapa como tú! ¡Me voy!


Louis me estaba dejando totalmente desconcertada, esa faceta de él no la conocía y la verdad es que me encantaba, se lo tomaba todo con muy buen sentido del humor y me hacía reír cada dos por tres. Louis se levantó de la silla y yo fui tras él para no perderle. 

_: ¡Louis para! 

Después de perseguirle un rato por la arena de la playa le alcancé e hice que parara para coger aire. 

Lo: ¿Estás lista para pasear con una morsa? 
_: Totalmente, perdóneme si la he ofendido en algún momento señora morsa. 
Lo: Estás perdonada señorita. 

Estuvimos riendo un rato hasta que Louis se quitó aquellas dos pajitas de la nariz, la verdad es que estaba ridículo con aquello en la cara imitando a una morsa como él decía. 

Lo: Creo que ya hemos tenido suficiente morsa por hoy.
_: Sí, yo también lo creo. 
Lo: Venga, vayamos al lugar que quería enseñarte. 
_: Bien. ¿Sabes? Nunca me hubiera imaginado que fueras tan divertido. 
Lo: ¿No? ¿Y cómo te pensabas que era? 
_: No sé, más formal y soso, como en el hotel vaya. 
Lo: Ya, claro, eso es porque solo conoces al Louis del hotel y no conoces al verdadero Louis. 
_: Para eso he salido esta tarde contigo, para conocerte. 
Lo: ¿Y qué impresión he causado en ti hasta el momento? 
_: Una muy buena. Lo: En ese caso, perfecto. 

Caminamos durante un buen rato por el paseo marítimo hasta que Louis me hizo un gesto para que lo abandonáramos para coger otra calle y adentrarnos más en la ciudad. Después de  recorrer varias calles Louis abrió la puerta de la entrada a un bloque de pisos y me hizo entrar antes que él. 

Lo: Las damas primero. 
_: Gracias. 
Lo: Probablemente estén arriba los chicos. 
_: ¿Los chicos? 
Lo: Sí, mis amigos, son casi como mis hermanos.

Asentí con la cabeza y me encogí de hombros, realmente no sabía donde me estaba llevando Louis, creía que íbamos a su casa pero al decir que los chicos estarían allí me dejó un poco desconcertada. 

Lo: ¿Vienes o vas a quedarte ahí? 
_: Sí, sí, ya voy. 

Me había quedado parada como de costumbre pensando en mis tonterías, caminé rápido hasta alcanzar a Louis que estaba llegando a los ascensores. Entramos en uno de ellos y Louis picó al botón que conducía a la última planta del edificio. 

Lo: Les caerás bien. 
_: ¿A quién? Lo: A los chicos, ¿Pero tú me escuchas? 
_: Sí, claro, es solo que me estoy preguntando dónde me llevas. 

En aquel momento las puertas del ascensor se abrieron y Louis tiró de mí para que saliera de él. Aquel lugar era extraño, no era un bloque de pisos normal, o simplemente aquella planta no lo parecía, no había las típicas puertas que te separaban las diferentes casas de aquella planta, sino que parecía ser todo una. 

X: ¡Hey Louis! 
Lo: ¡Hola Niall! 

Desvié mi mirada hasta encontrar al chico rubio que había saludado a Louis, me imaginé que sería uno de sus amigos. Justo cuando estábamos a punto de caminar por el interior de aquel piso enorme alguien nos abordó por detrás e hizo que nos giráramos.

X: Por fin llegas, ya veo que vienes muy bien acompañado. 
Lo: Hola Harry, ¿Cómo va todo por aquí? 
H: Genial. Pero bueno, ¿No nos piensas presentar? 
Lo: Ah, sí, claro, Harry está es _, _ este es el idiota de Harry. 
H: ¡Ey! 
Lo: Es la verdad, eres idiota. 

No pude evitar reírme por lo bajini, un poquito tonto sí que parecía, pero era gracioso como Louis. 

H: Mira lo que has conseguido, ya se ríe de mí. 
Lo: ¿Yo? Pero si el culpable eres tú enano. 
H: Y dale con llamarme enano… 
Lo: Más que yo lo eres. 
X: ¿Se puede saber qué pasa aquí? 

Me giré para ver de dónde provenía aquella voz de chico, al darme la vuelta vi a otro chico alto acercarse hacía nosotros. 

H: El idiota de Louis que se empeña en llamarme enano. 
X: Es que lo eres Harry. 
H: Iros a la mierda un rato. 
Lo: Va, no te enfades. 

Louis le pellizcó los mofletes como si fuera un niño pequeño pero Harry le apartó la mano, se cruzó de brazos para que pensáramos que se había enfadado y se fue a sentar junto a Niall y otro chico en el sofá, ambos jugaban a la play. 

X: Ya se le pasará… En fin, encantado, yo soy Liam. 
_: Yo soy _. 

Liam me dio dos besos y yo hice lo mismo con él. 

Li: ¿Y qué te trae por aquí _? 

Miré a Louis un poco confusa, me había llevado una muy buena impresión de aquellos chicos en tan solo unos segundos pero ahora no sabía que contestar a Liam. 

Lo: Quería que viera esto. 
Li: Genial, ¿Otra bailarina? 

¿Bailarina? ¿Cómo sabía que yo era bailarina? Me acababa de perder con aquel comentario, a qué se refería exactamente Liam con aquella pregunta. 

Lo: No, no, es una amiga, nada más. 
Li: Vaya, yo pensaba que ya nos habías encontrado a la chica que nos falta para el número. De todas formas encantado _. 
_: Esto… Sí, sí, encantada. 

Seguía un poco perdida, ¿De qué número hablaba Liam? ¿Les faltaba una chica? ¿Esa era yo? ¿Para qué me había llevado allí Louis? Cada vez entendía menos todo aquello. Mi cara de confusión debía ser un cuadro porque Louis rápidamente se dio cuenta y se preocupo. 

Lo: ¿_ estás bien?
_: Esto… Sí, sí. 
Lo: Tú cara no dice lo mismo. ¿Quieres un vaso de agua? 
_: No, no, tranquilo, es solo que no entiendo donde me has traído y como sabe Liam que soy una bailarina, bueno en realidad no lo sabe porque le has dicho tú que no y, ay dios que lio. 
Lo: Jaja Ven, te los presentaré en condiciones y te enseñaré todo esto para que lo entiendas. 

Louis me hizo un gesto para que le siguiera y yo me limité a seguirle tímidamente hasta los sofás donde estaban ya sentados los cuatro chicos delante de la tele mirando como Niall y el otro chico del cual no sabía el nombre jugaban a fútbol en la play. 

Lo: ¿Chicos tenéis dos minutos para que os presente a _ o estáis demasiado ocupados no haciendo nada? 
X: Hombre si nos dejas acabar la partida mejor te lo agradeceríamos que nos quedan tan solo cinco minutos. 
Lo: Madre mía, que cara tenéis… Acabad y luego volvemos. 

Louis dio media vuelta y me hizo un gesto con la cabeza para que avanzara y poder pasar delante de mí.  

Lo: Ven, te enseñaré todo esto y empezarás a entender en qué tipo de mundo vivo. 
_: Sí por favor, porque ya no sé dónde pensar que me has traído. 
Lo: ¿No pensarás que te estoy secuestrando? 
_: Más te vale que no sea así. 
Lo: Ahora que lo pienso no sería una mala idea, pagarían bien por el rescate… Veo factible lo de encerrarte en el baño. 
_: Ni se te ocurra. 

Fulminé a Louis con la mirada y este se rió mientras levantaba las manos en alto haciendo ver que el no tenía nada que ver con aquello, era idiota, pero me gustaba así de idiota y tonto. 

Lo: Ven por aquí. 
_: ¿Por qué no hay habitaciones ni puertas por ningún lado? 
Lo: Todo a su tiempo, no seas impaciente. 
_: Está bien, está bien… 
Lo: Bueno, vale, te lo explico ya. 
_: Eres idiota. 
Lo: ¡Oye! Esas confianzas…
_: Perdoné usted… 
Lo: Da igual, ¿Por dónde iba? 
_: Y encima tienes memoria de pez… 
Lo: ¿Vas a seguir metiéndote conmigo mucho más tiempo? 
_: No, venga, explícame de una vez de qué va todo esto. 
Lo: Vale, así me gusta. Verás, nosotros cinco somos un grupo de bailarines callejeros. 
_: ¿Bailarín? ¿Tú? No me hagas reír Louis. 

No puede evitar reírme ante aquella idea, ¿Bailarín? ¿Louis? Eso sí que no me lo esperaba, con tanta imaginación como me había demostrado que tenía seguro que era otra de sus tonterías. 

Lo: ¡No te rías! Sí, soy bailarín. 
_: Vale, vale, está bien. Pero me gustaría que me lo demostraras para creérmelo. 
Lo: ¿Tan poco confías en mí? 
_: Sí confío, pero prefiero verlo con mis propios ojos. 
Lo: Está bien, vamos a ver.

Louis se acercó a una mini-cadena que había tirada en el suelo y le dio al play, yo esperé a ver que hacía, a ver si aquello que decía era verdad, después de verle trabajar cada día en el hotel me costaba hacerme a la idea de que era bailarín. Le miré, no se movía, aquello tenía pinta de ser mentira, pero poco después pude comprobar que me equivocaba, sabía bailar a la perfección, se movía de maravilla, solo que lo hacía en un estilo muy diferente al mío, como él había dicho, baile callejero, lleno de piruetas y pasos raros impensables de hacer para mí. Cuando acabó se acercó a la mini-cadena y paró la música para luego volver a mi lado y callarme la boca. 

Lo: ¿Algo que decir? 
_: Creo que no. 
Lo: ¿Ahora me crees? 
_: Te creo, te creo. Además lo haces genial. 
Lo: Gracias, tú también. ¿Seguimos con la visita? 
_: Sí, claro. 

Fuimos caminando por todo el piso mientras Louis me explicaba qué hacían allí exactamente. 

_: ¿Entonces los chicos de antes también bailan como tú? 
Lo: Sí, bailan conmigo. 
_: Algún día me tendréis que enseñar un numerito. 
Lo: Cuando quieras. 
_: ¿Y competís o esto lo hacéis solo por diversión? 
Lo: Hay un poco de ambas cosas, es nuestro entretenimiento, es la manera de evadirnos del mundo de rutina que nos rodea a diario, en mi caso la vida en el hotel. 
_: Ya veo, es una buena forma de hacerlo. 
Lo: Y no me impide pensar en otras cosas como te pasa a ti. Ves como se puede compaginar el trabajo con pasárselo bien.
_: Ya veo. 
Lo: ¿Ahora estás más convencida de lo que te he dicho antes? 
_: Creo que sí. 
Lo: Ven, te enseñaré mi lugar preferido de este piso. 

Louis echó a correr y yo le seguí hasta llegar a una sala que estaba llena de colchonetas, tanto paredes como suelo. ¿Qué era aquel lugar? 

Lo: ¡Tachán! 
_: ¿Qué es este lugar? 
Lo: Pues es desde un lugar para practicar boxeo cuando estás cabreado, hasta lo que es, el lugar donde practicamos todas las piruetas que hacemos luego en los bailes. 
_: Wow. 
Lo: Fíjate bien. 

Louis corrió hacía una pared hasta pegar una patada en ella y dar una voltereta sobre si mismo en el aire. Me quedé boquiabierta al ver aquello.  

Lo: Cierra la boca o te entrarán moscas. 
_: Idiota. 

Le pequé un pequeño puñetazo en el brazo. A continuación Louis se empeñó en que probara a hacer lo mismo que él, pero yo me negaba en rotundo, no me iba a romper el cuello haciendo eso. 

Lo: Venga, va, hazlo, si es divertido. 
_: Para ti que sabes hacerlo, para mí no, me voy a hacer daño. 
Lo: Que no, yo te ayudo. 
_: Que no, que no me atrevo. 
Lo: Cagueta, cagueta, cagueta… 
_: ¡Para ya! No pienso hacerlo, te pongas como te pongas. 
Lo: Cagueta, cagueta, cagueta… 
_: Eres idiota, me voy. 

Me di media vuelta para irme y dejar de escuchar las tonterías que estaba diciendo Louis pero me cogió del brazo para impedir mi huida dejándome de cara a él. 

Lo: Está bien, no lo hagas si no quieres, pero no te vayas. 
_: Está bien. 
Lo: Ven, a esto no me dirás que no. 

Louis me llevó hasta una cama elástica gigante donde se subió y me tendió la mano para ayudarme a subir a mí sobre ella también. 

Lo: ¿Qué te parece esto? ¿Mejor? 
_: Sí, mucho mejor, aquí no me romperé el cuello en el intento. 
Lo: Exagerada… 

Louis empezó a saltar arriba y abajo en la cama elástica haciendo todo tipo de volteretas y cosas raras, yo le miraba asombrada. 

Lo: ¿Piensas saltar o te vas a quedar ahí parada? 
_: Esto… 

Louis me tendió una mano para ayudarme a levantar del borde de la cama elástica donde estaba sentada y así poder saltar y hacer el idiota junto a él. Estuvimos haciendo todo tipo de gilipolleces durante un buen rato, no dejábamos de reír, la verdad es que me lo estaba pasando realmente bien con Louis aquella tarde, creía haber encontrado aquello que le hacía especial y la verdad es que me encantaba, era una persona maravillosa. Estábamos tan metidos en nuestro mundo de estupideces que no nos dimos cuenta de que había aparecido por allí Harry buscándonos. 

H: ¡Parejita! 

Tanto Louis como yo nos giramos al momento para ver que pasaba mientras parábamos de saltar. 

Lo: ¿Pasa algo Harry? 
H: Sí, que os dejéis de tonterías de pareja y vengáis con nosotros que estos ya han acabado su partida y están disponibles para que nos presentes a _. 
_: ¿Cosas de pareja? 

Miré a Harry con una expresión entre cabreada y desconcertada, no sabía a que había venido aquel comentario. 

H: Sí, de pareja. ¿A caso no lo sois? 
Lo: No Harry, es solo una amiga, ¿verdad _? 
_: Esto… Sí, no sé de dónde has sacado eso. 
H: Ui, vaya, fallo técnico. Bueno, ¿Venís? 
Lo: Claro, danos dos minutos. 
H: Vale, os espero con el resto. 

Harry desapareció de aquella sala y yo me quedé con Louis a solas, bajamos de la cama elástica y nos calzamos con nuestros respectivos zapatos y luego volvimos a la sala de antes donde estaban todos sentados en el sofá mirando embobados la televisión.


Lo: Hola chicos, ya estamos aquí. 
N: Genial, estoy deseando saber quién es esta chica tan guapa. ¿Es tu novia Louis? 
Lo: ¿Mi novia? ¿Qué os pasa a todos que solo podéis pensar que es mi novia? ¿No puedo tener amigas? 
N: Sí, sí, claro. Bueno, preséntanos. 
Lo: Está bien. Veamos, _ estos Harry, Niall, Liam y Zayn. 

Louis los fue nombrando y señalando según estaban sentados en los sofás de derecha a izquierda, a pesar de que yo ya los conocía a casi todos, del único que no sabía hasta entonces el nombre era Zayn. 

Lo: Chicos, esta es _. 
_: Hola. 
Z: Espera… ¿Por qué me suena tanto tu cara? 
N: Ostras, ahora que lo dices, a mí también me suenas mucho… 
_: Es que soy la hija de… 
Li: ¡Ya lo tengo! Eres la hija del dueño de los hoteles _ donde trabaja Louis. 
_: Sí, eso mismo iba a decir yo, gracias Liam. 
Z: ¡Lo sabía! 
Lo: ¿Pasa algo por qué sea la hija de un multimillonario? 
Z: No, no, solo que me sonaba la cara. Mientras no sea una estúpida pija prepotente, todo correcto. 
Lo: Vale, gracias Zayn por decirme con quien debo salir y con quien no. Pero descuida, te puedo asegurar que ella no es así, ¿verdad? 

Louis se giró para sonreírme y guiñarme un ojo, yo no pude evitar sonreírle de vuelta. 

_: No, no soy así o por lo menos eso dice Louis. 
H: En ese caso, ¡Bienvenida! 

Harry vino corriendo a darme un abrazo que no me esperaba y yo se lo devolví mientras miraba a Louis un poco confusa mientras este se reía de lo que estaba haciendo Harry. 

Li: Sí, bienvenida, los amigos de Louis también son nuestros amigos. Lo raro es que no nos hablara de ti nunca antes. 
_: Eso será porque no nos conocíamos, hace tan solo unas horas que nos conocemos. 
N: Vaya, ¿Y ya la traes aquí? Eso es que le has caído más que bien. 
_: Ui, pues no lo sé, ¿Ha sido así Louis? 
H: Yo diría que sí, solo había que verlos hace un rato en la cama elástica, parecían una pareja y todo. 
Lo: Harry… 

Louis le fulminó con la mirada y este se calló de golpe. Nos sentamos con ellos en los sofás y estuvimos hablando un rato, me explicaron como iba todo aquel mundillo de bailes callejeros y qué era lo que hacían por allí. Me cayeron todos genial, eran de lo más divertidos y no paraban de picarse unos con otros haciéndome reír cada dos por tres. Llamaron a un chino para que nos trajera algo de cenar y cuando lo comimos y vi la hora que era pensé que debía irme ya, tenía un buen rato hasta llegar al hotel y mi padre llegaba aquella noche y tenía ganas de verle después de dos días fuera. 

_: Chicos yo debería irme ya, se ha hecho tarde. Ha sido un placer conoceros, sois muy divertidos. Espero volver a veros pronto. 
H: ¿Ya te vas? Jo… 
Lo: Te acompaño. 
_: Tranquilo Louis, sé volver yo sola. 
Lo: Sí, pero a estas horas no voy a dejar que vuelvas sola. 
Z: Oh, que caballeroso Louis… 
Lo: Cállate. Venga, vámonos _. 
_: Adiós chicos. 
Todos: Adiós. 

Me despedí de ellos con la mano al igual que hicieron ellos y monté con Louis en el ascensor, salimos de aquel bloque de pisos y deshicimos el camino que habíamos hecho hasta llegar allí aquella misma tarde para volver al hotel. 

_: No tenías por qué acompañarme. 
Lo: No pienso dejar que vuelvas sola a estas horas a casa y menos con lo lejos que está el hotel de aquí. 
_: Ya soy mayorcita para defenderme si pasa algo que no pasará. 
Lo: Serás mayorcita, pero si te pasa algo tu padre me cuelga. 
_: Tampoco sabe que estoy contigo. 
Lo: Que cabezota eres… 
_: Mucho. 
Lo: Bueno, dejemos estar el tema. Entonces, ¿Te lo has pasado bien esta tarde? 
_: Genial, gracias por enseñarme ese mundo fantástico que tienes y presentarme a tus amigos. 
Lo: Me alegro de que te haya gustado. Y perdónales si han dicho algo que te haya podido ofender como lo de que si éramos pareja y tal. 
_: No, tranquilo, todo el mundo puede equivocarse. 

Louis me sonrió antes de parar a la puerta del hotel, ya habíamos llegado. El paseo de vuelta había sido tan ameno y divertido como el de ida. 

Lo: Hora de despedirse. Hasta mañana _. 
_: Hasta mañana Louis. 
Lo: Espero que hayas podido comprobar que uno puede divertirse a pesar de tener que estar preocupado por otras cosas. 
_: Descuida, lo he podido comprobar, muchas gracias. 
Lo: En ese caso, ¿Me prometes que empezarás a divertirte más y a dejar de pensar todo el día en lo mismo? 

Dudé por unos segundos, aquella tarde me lo había pasado genial con Louis y me había olvidado por completo de la prueba, pero eso no quitaba que mis preocupaciones siguiera allí. Aunque por otro lado tenía razón, ¿Por qué no podía divertirme cada día durante unas horas? 

Lo: ¿Todavía tienes qué pensarlo? 
_: Bueno, es que… 
Lo: Vamos _... 
_: Está bien, te lo prometo. 
Lo: Perfecto, eso es lo que quería escuchar. 

Le di un abrazo a Louis sin pensármelo dos veces, en una sola tarde me había ayudado mucho más que nunca a diferencia de otras personas que conocía desde hacía mucho más tiempo. 
Lo: ¿Y esto? 
_: Es para darte las gracias. 
Lo: Que tontita eres. ¿Qué va a pensar todo aquel que nos vea? ¿Esto es raro, la jefa abrazada a un empleado? 
_: ¿Crees que me importa lo que piensen? Además, tú no eres un empleado para mí, eres mi amigo. 
Lo: Debo haber batido un récord. 
_: ¿Qué dices tú ahora? 
Lo: He batido el récord de ser el que menos tarda en entablar una amistad con alguien. 
_: Y el récord de idiota dentro de poco también. 

Estuvimos riendo unos minutos hasta que alguien nos interrumpió, mi padre acababa de llegar y estaba bajando del coche. 

P: ¡Cariño! 

Desvié la mirada hacía mi padre y fui corriendo a abrazarle y a darle un beso en la mejilla. 

P: Estas son las bienvenidas que más me gustan. 
_: Lo mejor para el mejor papá. 

Mi padre miró a Louis y luego me volvió a mirar a mí. 

P: ¿Vienes? 
_: Sí, sí, dame dos minutos que me despida. 
P: Claro. 

Volví junto a Louis para acabarme de despedir de él y poder volver con mi padre. 
_: ¿Nos vemos mañana? 
Lo: Mañana no trabajo, pero el lunes nos vemos seguro. 
_: Está bien, pues el martes nos vemos sin falta. Hasta el martes entonces. 
Lo: Buenas noches. 

Louis dio media vuelta y se alejó de allí para volver a su casa me imaginé y yo acompañé a mi padre al interior del hotel. 

P: ¿Cómo han ido estos días? 
_: Bien, sin novedades. 
P: ¿Y este chico quién es?
_: Louis, un amigo. 
P: ¿Y por qué me suena tanto su cara? 
_: Bueno, es que es uno de los camareros del hotel. 
P: Ves, ya decía yo. ¿Y qué hacías con él a estas horas? 
_: Verás papá, tú ya sabes que yo soy muy cercana a todos los empleados de este hotel y a él me lo he encontrado mucho últimamente y no le conocía y además me pareció de lo más simpático, así que decidimos salir a dar un paseo hoy para conocernos mejor. 
P: Ya sé que te encanta conocerlos a todos, eres un caso. Bueno, mientras lo hayáis pasado bien ningún problema. 
_: Sí, es muy divertido y simpático. 
P: Me alegro cariño, venga, subamos a casa. 
Pasamos por la recepción donde mi padre dejó unos papeles del trabajo y luego montamos en el ascensor hasta llegar a casa. 

P: ¿Cariño quieres que veamos otra película hoy? Sé que no es viernes pero llevo dos días sin verte y quiero recuperar el tiempo perdido con mi niña. 
_: Claro papá, me pongo el pijama y vengo a ver la película. 

Fui directa a mi habitación a ponerme el pijama y luego volví al salón donde vi a mi padre ya dormido en su butaca, pobrecito, el viaje lo había dejado muerto, no quise despertarle, así que le tapé con la manta que había sobre el sofá, le quité las gafas y el periódico y le dejé allí durmiendo. Apagué la luz del salón y volví a mi habitación, me dejé caer sobre la cama y me dispuse a dormir, pero no podía, no podía dejar de pensar en Louis. ¿Por qué no podía dejar de pensar en Louis y en lo que habíamos hecho aquella tarde? No era nada del otro mundo, tan solo éramos dos amigos divirtiéndose una tarde de verano, nada extraño. Me lo había pasado genial con él, pero no entendía aquel lío en mi cabeza. Por fin conseguí quedarme dormida, pero en mis sueños no dejaba de aparecer Louis. 

Me desperté temprano ya que era lunes y tenía que volver a mis clases con la Señorita Margaret, me vestí corriendo, preparé mi bolsa, pasé por la cocina del hotel a por algo para comer por el camino ya que no me daba tiempo a desayunar porque iba con el tiempo pegado y salí corriendo dirección a la academia de danza. 

La clase con la Señorita Margaret fue genial, decía que ya estaba lista, que podía bordarlo perfectamente en la prueba, pero que si todavía me sentía insegura podía seguir yendo a las clases para practicar con ella, pero yo prefería seguir asistiendo a sus clases, de esa manera me obligaba a no dejar de ensayar, no pensaba dejar de hacerlo, pero quien sabe lo que pudiera pasar más adelante. Quedamos en que ya no iría cada día, sino que iría solo un par de veces a la semana, porque creía que debía relajarme, que ya me lo sabía y que algo cuando se aprende ya no se olvida nunca. Las palabras de aquella mujer eran de lo más sabias, así que no rechisté y acepté, quedando en que solo iría a la academia martes y jueves a repasar que todo siguiera tan perfecto como ella creía. 

Salí de la academia y volví al hotel, me di una ducha y bajé a comer con mi padre. 

P: ¿Qué tal ha ido hoy? 
_: Genial, dice la Señorita Margaret que ya estoy preparada y lista para hacerlo perfecto y que reducimos los ensayos a martes y jueves. 
P: Lo ves hija, estás más que preparada, todos confiamos en ti y en que lo harás genial. 
_: Ojalá sea así papá. P: Sí, ya lo verás, tienes que intentar perder esa inseguridad de una vez y pasártelo bien. 
_: Eso intento papá, pero es difícil. 
P: Me lo puedo imaginar cariño, pero con esfuerzo todo se consigue. 
_: Lo sé. 

Mi padre me dio un beso en la frente y seguimos comiendo, me explicó a qué había ido a Miami los días anteriores y un par de cosas del nuevo hotel que querían construir en Los Ángeles y luego me tuvo que abandonar para atender unas llamas de teléfono dejándome tomando el postre. Pero no me quedé sola, en dos minutos apareció por allí Chloe que se sentó en la silla donde había estado sentado minutos antes mi padre. 

C: Que aproveche. 
_: Gracias Chloe, la comida estaba deliciosa. 
C: Muchas gracias preciosa. ¿Cómo va el día? 
_: Muy bien. 
C: ¿Los ensayos bien? 
_: Genial. 
C: ¿Louis bien? 
_: Sí, todo… Chloe… 

Maldita sea, aquella mujer no descansaba nunca, siempre estaba igual, no se cansaba y esta vez me había pillado desprevenida. 

C: ¿Y bien….?
_: ¡Chloe! C: Venga, cuéntame, lo estás deseando. 
_: Vamos a ver, ¿Qué es lo que quieres saber? 
C: ¿Dónde fuiste ayer con él y por qué? No decías que no te gustaba. 
_: Y no, no me gusta, es tan solo un amigo. 
C: Bueno, ya es más que la última vez que te pregunté hace dos días, das pasos de gigante. 
_: Menudas películas te montas… 
C: Solo quiero saber lo que pasa en la vida de mi niña. 
_: Está bien, está bien, te lo contaré. 
C: ¡Bien! 

Chloe levantó los brazos a modo de vitoria y yo negué con la cabeza, aquella mujer no me dejaría en paz hasta que no le contara la verdad, porque si le metía en menos de dos segundos se daba cuenta, todavía no sabía como lo hacía. 

_: Verás, Louis lleva trabajando aquí alrededor de dos meses, pero la cuestión es que yo nunca le había visto hasta hace unos días y desde entonces me lo encuentro a todas horas. Hablamos varias veces y parecía que congeniábamos y decidimos quedar ayer por la tarde para conocernos. Y ahí acaba la historia. 
C: ¿Ya está? ¿No hay beso ni nada? 
_: ¡Chloe! Te he dicho que somos amigos, a-mi-gos, solo eso. 
C: Pero si Louis es un amor de chico, ¿Cómo no vas a sentir más que una amistad por él? 
_: Ay Chloe, ya vale… 
C: Está bien, está bien. Anda, termina de comer, yo voy a seguir con mi trabajo. 
_: Vale, que vaya bien. 
C: Gracias preciosa, luego nos vemos. 

Me saqué todos los pensamientos relacionados con Louis que me acababa de meter Chloe en la cabeza y acabé de comer, cuando acabé subí a mi habitación y pensé qué hacer aquella tarde. 

Le había prometido a Louis que me iba a divertir de alguna forma y quería cumplir mi promesa. Llamé a un par de amigas pero unas no me cogían el teléfono y otras al parecer no querían saber nada de mí, genial. ¿Qué hacía ahora? Me dejé caer sobre la cama y pensé que hacer, si por lo menos hubiera tenido el número de Louis le hubiera podido llamar para pasar otro rato juntos, aunque a decir verdad seguro que tenía algo mejor que hacer que pasar la tarde conmigo, ya bastante tenía que verme durante sus horas de trabajo. 

Después de un buen rato pensando tonterías me decanté por bajar a la playa, lo preparé todo, me vestí, cogí mi bolsa de la playa, mi sombrero y mis gafas y salí del hotel dirección a la playa. La verdad es que podría haber ido a la playa privada del hotel pero prefería ir a la que iba todo el mundo, así vería a más gente y estaría a mis anchas sin camareros detrás de mí a todas horas. Tiré mis cosas en el suelo extendí la toalla, me quité la ropa quedándome en bikini y me tumbé sobre mi toalla a tomar el sol. 

Llevaba mucho rato tumbada a sol y ya empezaba a quemarme en la cara así que me puse el sombrero sobre esta para que no me molestara tanto. Estaba allí tirada tranquilamente escuchando música cuando alguien pasó corriendo por mi lado y me llenó de arena, aquello hizo que me incorporara algo cabreada para ver quién era el o los idiotas que me acababan de llenar de arena entera. Justo cuando me levantaba y me quitaba el sombrero de la cara alguien se puso justo delante de mí para disculparse, era Liam. 

Li: Lo siento, son idiot… ¿_? 
_: Hola Liam. Sí, soy yo. 
Li: ¿Qué haces aquí? 
_: Me imagino que lo mismo que tú, tomar el sol y bañarme. 
Li: Ha sido un poco estúpida la pregunta la verdad. 
_: Tranquilo, no pasa nada. A todo esto, ¿Los que me acaban de embadurnar de arena eran los otros cuatro verdad? 
Li: Sí, no pueden esperar ni dos segundos a meterse al agua… De verdad que lo siento mucho. 
_: Tranquilo, no pasa nada, estoy bien. 
Li: Bueno, te dejo que me esperan en el agua. 
_: Claro, adiós Liam. 
Li: Luego nos vemos. 

Me levanté para sacudirme toda la arena que tenía encima y eché un vistazo a ver si estaba Louis entre ellos, no sabía exactamente por qué, pero quería que estuviera allí y efectivamente, allí estaba. 

Volví a tumbarme en la misma posición y seguí allí hasta que un par de minutos después alguien me zarandeó para cogerme en brazos, cuando pude ver que eran Niall y Harry empecé a patalear para que me dejaran en el suelo, no quería mojarme, pero no hubo manera, me metieron dentro del agua contra mis fuerzas. 

_: Mira que sois idiotas. 
H: Con lo bien que te lo pasas con nosotros… Si te hemos hecho un favor mujer. 
_: Idiota. 

Le lancé agua con la mano a Harry y ahí empezó una guerra de agua por parte de los seis. 

H: ¡Te vas a enterar cuando te coja! 
_: ¡Aaah! Louis cúbreme.

Me escondí detrás de Louis buscando refugio para que Harry no me hiciera tragar agua como le había hecho yo a él. 

Lo: Va Harry, déjala. 
H: Ni de coña, ¡_ ven aquí! 
_: ¡No! Louis no dejes que me hunda. 
Lo: Tranquila, todo controlado. Sube. 

Louis se hundió y pude subir sobre sus hombros. 

_: ¡Ja! ¡Aquí no puedes hacerme nada Harold! 
H: ¿Harold? ¿Cómo que Harold? Verás cuando te pille. 
_: No pienso bajar de aquí. 

Harry miró a Louis y le hizo un gesto con la cara, me temía lo peor. 

_: ¡Louis no! ¡Ni se te…! 

Antes de poder decir media palabra más ya me encontraba tragando agua y con Harry y Louis intentando hacer que tragara más todavía. 

Li: Chicos ya vale, pobrecita. 
_: Gracias Liam, pero me vendría mejor que me echaras una mano. 

Nada, que no había manera de que me dejaran en paz, y yo confiando en Louis, que ilusa había sido. Estuvimos un buen rato haciendo el idiota en el agua hasta que nos cansamos y salimos. 

Lo: _ coge las cosas y vente con nosotros. 
_: No, da igual. 
Lo: Que sí, vente, va. 
_: Está bien. 

Cogí todas mis cosas y las llevé hasta donde estaban las suyas, luego me tumbé a tomar el sol de nuevo mientras ellos jugaban a fútbol allí al lado. Al final mi plan de tarde aburrida había mejorado y ahora me lo estaba pasando otra vez genial y todo gracias a Louis de nuevo. 

Estaba mirando a los chicos como jugaban pero inevitablemente mi mirada se limitaba a mirar a Louis por más que intentaba que no fuera así, no entendía por qué me pasaba aquello, ni que me gustara o algo, me estaba volviendo paranoica pero cada vez le veía más y más guapo y jugaba al fútbol de maravilla.


Dejé de mirarles y escondí mi cabeza entre mis manos para seguir tomando el sol de espaldas pero poco después noté como alguien se sentaba a mi lado y llamaba mi atención tocando mi cabeza, me incorporé y vi sentado a mi lado a Louis. 

_: ¿Qué haces aquí? ¿Tú no deberías estar jugando a fútbol con el resto? 
Lo: Sí, pero me he cansado y vengo a verte. 

Aquel comentario hizo que sonriera inevitablemente y me quedara embobada mirando sus ojos azules en los que nunca antes me había fijado, eran preciosos, tanto como él. 

Lo: Por lo que veo te gusta que haya venido a verte. 
_: Esto… Sí, claro, bueno, me da igual. 

Lous se rió al ver lo idiota que podía llegar a ser a veces. 

Lo: ¿En qué quedamos? 
_: Que sí, gracias por venir a verme. 
Lo: Eres muy graciosa. 
_: Oh vaya, gracias supongo. 

Louis me sonrió y yo le sonreí a él. 

Lo: ¿Te apetece que vayamos a dar un paseo? 
_: Claro.

Nos levantamos los dos del suelo y avisamos a los chicos de que nos íbamos a pasear por la playa. 

Lo: ¿Qué hacías aquí sola? 
_: Pasar la tarde. 
Lo: ¿No quedamos en qué te divertirías? 
_: Sí, y eso hacía. 
Lo: Mentirosa… 
_: ¿Qué esperabas que hiciera? 
Lo: No sé, salir con tus amigos por ejemplo. 
_: Si me hubieran cogido el teléfono quizás… 
Lo: Que tontita eres… ¡Haberme llamado a mí! 
_: No tenía tu número. Además, tienes cosas mejores que hacer que pasar la tarde conmigo. 
Lo: Pues para tu información, no, no tenía nada mejor que hacer. 
_: Ah, no, claro, que has venido solo a la playa. 
Lo: He venido con ellos porque no tenía otro plan mejor. 
_: Aaaah, claro, claro. Mentiroso. 

Le saqué la lengua a Louis y le mojé con el agua de la orilla con el pie.

_: Eso por mentiroso. 
Lo: Verás… 

Louis se agachó para coger un puñado de arena mojada, le veía las intenciones así que salí corriendo mientras él me perseguía.

_: ¡Louis no, eso no! 
Lo: ¡No haberme mojado! ¡_ ven aquí! 
_: ¡No, no dejaré que me llenes de are…! 

No fui capaz de acabar mi frase ya que tropecé y caí de morros al suelo, que torpe soy. 

Lo: ¿Qué decías? ¡Te tengo! Pero ahora ya no tiene gracia, te has manchado entera de arena tú solita… 
_: Ja, ja, ja, muy gracioso Tommo. 
Lo: ¿Cómo que Tommo? Ui, las confianzas… Bueno, visto que ya no te puedo embadurnar de arena levántate y sigamos caminando. Torpe. 
_: Idiota. Por lo menos podrías darme la mano y ayudarme a levantar. 
Lo: Está bien… 

Louis me tendió su mano y yo la cogí, lo que no se esperaba era que tirara de ella haciéndole caer encima de mí. Mal, no me había salido bien la jugada, quería que se rebozara en arena, no que se saliera con la suya. 

Lo: Me parece que no te ha salido bien bonita. 
_: Ja, ja, ja. Anda, levanta.


Giré mi cara para mirarle y le vi mirándome fijamente a los ojos, genial, ahora me iba a quedar embobada de nuevo mirándole. Ninguno de los dos decía ni hacía nada y Louis cada vez se acercaba más a mí, estaba a punto de besarme y yo no se lo impedía, ¿Por qué? ¿A caso yo quería? Alguien actuó por mí, eran los chicos que nos habían seguido. Niall se lanzó sobre Louis y detrás se lanzaron los otros tres, genial, me estaban aplastando. 

_: ¡Chic… Chicos… Par… Parad! 
H: ¿Te estamos aplastando? 
_: Sí… Idi… Idiota. 
N: ¡Bien, lo conseguimos! 
_: Os… od… odio. 

No podía casi ni respirar, pesaban una barbaridad los cinco encima de mí y yo no podía articular un mísero movimiento para quitármelos de encima. 

_: ¡Au! ¡Baj… Bajad! 
Lo: Chicos, va, bajad que le vamos a hacer daño. 
Li: Sí, venga, bajemos, pobrecita. 

Menos mal, por fin se bajaban de encima de mí, Louis y Liam me tendieron la mano mientras los otros se iban al agua corriendo mientras les fulminaba con la mirada por lo que acababan de hacerme. 

Li: ¿Estás bien? 
_: Sí, eso creo. Joder, como pesáis. 
Lo: ¿Nos estás llamando gordos? 
_: Quizás…
Lo: Corre. 

Me reí, pero cuando le vi de nuevo las intenciones de hacerme algo a Louis salí corriendo para que no me alcanzara. 

Estuvimos un rato más los seis juntos en la playa haciendo el tonto hasta que empezó a anochecer por lo que decidimos volver a casa. 

Lo: ¿Quieres que te acompañe? 
_: No tranquilo, el hotel está aquí al lado. 
H: Claro, vamos a acompañarla. 

Harry me rodeó con uno de sus brazos y empezó a caminar a mi lado, yo me reía, era tan tonto a veces aquel chico. Al final me acompañaron todos hasta la puerta del hotel donde me despedí de ellos. 

_: Buenas noches chicos. 
Li y Z: Adiós _. 
_N y H: Esperamos verte pronto. 
_: Yo también chicos. 

Se fueron alejando todos menos Louis que se quedó rezagando para hablar conmigo. 

Lo: ¿Nos vemos mañana? 
_: Claro, ¿Vendrás a trabajar? Lo: Sí, pero te voy a dar esto ya para que lo tengas. 

Louis me alargó un papelito y se fue corriendo hasta alcanzar al resto de los chicos, entonces se giró y me dijo adiós con la mano, gesto que yo le correspondí. Una vez me quedé sola abrí el papelito y vi que en él estaba escrito un número de teléfono, el número de teléfono de Louis. Negué con la cabeza y entré al hotel guardando el papelito en uno de mis bolsillos. Ya era tarde así que fui directa al restaurante del hotel a cenar, allí ya me esperaba mi padre. 

_: Buenas noches papá. 
P: Buenas noches preciosa. ¿Qué tal la tarde? 
_: Genial. 
P: ¿Has estado en la playa? 
_: Sí. P: Pues no te he visto por ella. 
_: Ah, porque no he estado en la privada del hotel, he ido a la que va todo el mundo con unos amigos. 
P: ¿Sabe que los puedes traer aquí cuando quieras, no? 
_: Sí, sí, claro. ¿Y tu trabajo qué tal?
P: Muy bien, todo listo para la construcción del nuevo hotel. 
_: Eso es genial. 

Estuvimos charlando mientras cenábamos, cuando terminamos de cenar subimos a casa, yo me di una ducha y luego me metí a la cama, el día había sido agotador, por la mañana ensayo y por la tarde playa con aquellos chico que no paraban ni dos segundos a descansar, en definitiva, estaba muerta. Me tumbé sobre la cama y me puse mis cascos para escuchar música, mientras la escuchaba pensaba en el por qué no había parado a Louis aquella tarde. ¿Por qué no le había parado cuando me iba a besar? ¿A caso me gustaba? ¿Qué sentía yo exactamente por Louis? Es cierto que me parecía muy guapo y un chico encantador y que me lo pasaba genial cada vez que estaba con él, pero de ahí a gustarme… De todas formas daba igual, él había actuado como si no hubiera pasado nada el resto de la tarde al igual que yo y no iba a cambar eso, si él lo quería así, así seguiría la cosa, como si no hubiera pasado nada, quizás habían sido todo imaginaciones mías. Puse la música más alta para no oír mis pensamientos y me quedé dormida. 

Cuando me desperté iba a vestirme corriendo pensando que me había dormido para ir a la clase de la Señorita Margaret, pero luego me di cuenta de que no tenía que volver a ir hasta el jueves, con lo que no había de qué preocuparse. Me vestí tranquilamente con mi ropa de ensayar par abajar a mi sala de ensayos improvisada y bajé a desayunar, en la mesa ya estaba mi padre acabando de tomar su desayuno.

_: Buenos día papa. 

Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. 

P: Buenos día princesa. ¿Qué tal has dormido? 
_: Genial. ¿Tú? 
P: Muy bien. Tengo que comentarte una cosa. 
_: Claro, dime. 
P: Lo siento mucho hija pero vas a tener que dejar de ensayar en la sala del sótano. 
_: ¿Por qué? ¿Qué pasa? 
P: La sala de reuniones la van a pasar allí y la de reuniones va a estar destinada a la creación del nuevo hotel. 
_: ¿Y qué sala queda libre? 
P: Por el momento ninguna hija. 
_: ¡¿Y qué voy a hacer?! Sabes que he reducido mis ensayos a tan solo dos días a la semana, no puedes hacerme esto papá. 
P: Escúchame, intentaré buscarte algún lugar pequeña, estate tranquila. 
_: Ya, pero… Está bien. 

Agaché la cabeza, genial, ahora qué iba a hacer, ¿Dónde iba a ensayar? 

P: Te buscaré algo, te lo prometo. 
_: Está bien papá, no pasa nada. 

Acabé de desayunar mientras daba vueltas y más vueltas al problema que me acababa se anunciar mi padre. Él se fue a seguir con sus miles de reuniones y yo no sabía que hacer, subí sin mucho ánimo a casa y me tumbé en la cama a pensar una solución, un lugar dónde poder ensayar mis bailes. Nada, no se me ocurría nada, y necesitaba algo rápido, quedaba algo menos de un mes y todos decían que lo llevaba genial, pero si no ensayaba un ratito cada día no lo iba a llevar tan genial. 

Me cansé de estar en la misma posición allí tirada y decidí bajar a la piscina, por lo menos allí vería a gente y me despejaría un poco de todo aquello. Me puse uno de mis bikinis, cogí las gafas y un libro de los que no me había leído todavía de la estantería y bajé dirección a la piscina. Me tumbé en una hamaca y vi pasar las horas. 

Llegó la hora de comer, mi padre para variar no estaba, estaba demasiado ocupado con su trabajo para comer conmigo, así que comí sola y luego volví a la piscina con el mismo plan de por la mañana. 

Lo: Buenas tardes. 
_: Hola. 
Lo: Ui, que borde estás… 

Me retiré las gafas para asegurarme de que el que estaba justo delante de mí era Louis y sí, efectivamente era él. La verdad es que le había respondido un tanto borde, pero mi ánimo no daba para mucho más. 

_: Lo siento Louis, no estoy de humor. 
Lo: Ya veo, y además has vuelto a tus andadas. 
_: ¿A qué te refieres con eso? 
Lo: Libro, piscina, sol. 
_: Ya, ya, pero no me queda otra. 
Lo: A ti te pasa algo… 
_: Vaya, que listo eres. 
Lo: Creo que mejor me voy. ¿Quieres que te traiga algo? 
_: Louis de verdad que lo siento mucho, no quiero pagarla contigo. 
Lo: Tranquila, todos tenemos malos días, si necesitas algo ya sabes dónde encontrarme. 
_: Claro, adiós. 

Louis me dijo adiós con la mano y se dio media vuelta para volver a su trabajo. Ahora me sentía culpable por haber pagado mi enfado con Louis contestándole de aquella manera. Menuda imbécil estaba hecha, para una persona que tenía que me quería de alguna manera y me había ayudado mucho en tan solo cuatro días ahora yo la trataba de aquella forma, eso era de ser idiota. 

La piscina se iba vaciando, pero yo no tenía ganas de moverme de allí, realmente no tenía ganas de hacer nada, no me apetecía ni siquiera ir a cenar, pensaba quedarme allí tumbada hasta que me diera la idea de moverme. Después de un par de horas prácticamente sola en la piscina apareció Louis por allí que al momento me vio allí tumbada y no pudo evitar acercarse. 

Lo: ¿Qué haces todavía aquí? ¿No deberías estar ya en casa? 
_: ¿Ahora eres mi padre? 
Lo: Vale, vale. Ya veo que hoy estás intocable, mejor me voy a seguir con mi trabajo y me voy a casa que yo lo estoy deseando. 

Louis se iba a ir pero yo le detuve, era idiota estaba comprobado.

_: No Louis, quédate por favor. Lo siento. 
Lo: ¿Quieres contarme qué te pasa para estar así? 

Louis se sentó en la hamaca que había junto al lado de la mía y yo me incorporé para poder verle bien la cara. 

_: Verás, me he quedado sin lugar para ensayar, la sala del hotel que tenía habilitada de alguna manera para ello ahora va a ser la sala de reuniones y a mí me echan fuera de ella obviamente. 
Lo: Es verdad, esta mañana he pasado y estaban haciendo cambios. ¿Y por eso estás así de borde mujer? 
_: Sí. Lo: ¿Y se puede saber que tiene eso de malo? Vale que sea tu sala de ensayos, pero habrá otras para que puedas ensayar allí.
_: No, no las hay, ese es el problema. 
Lo: ¿Cómo no va a haber más salas libres? 
_: No, no las hay, me lo ha dicho mi padre. Y eso es lo malo, ahora tengo que buscarme otro lugar y no sé dónde. 
Lo: Oh, vaya… 

Nos quedamos los dos en silencio hasta que a Louis se le ocurrió algo. 

Lo: ¡Ya lo tengo! 
_: ¿Qué? Lo: Dónde puedes ensayar. 
_: A ver, sorpréndeme.  

Suspiré, a ver la burrada que iba a decir ahora, porque conociéndole. 

Lo: Oye, que si no quieres no te lo digo. 
_: No, no, sí que quiero. 
Lo: Eso quería oír yo. Puedes ensayar en mi piso. 
_: ¿En tu piso? ¿Estás loco? ¿Qué pinto yo allí? No, no Louis. 
Lo: Que sí, que no pasa nada, puedes ensayar allí. 
_: Ya, claro, y tú ya das por sentado que a los chicos les parezca bien, ¿no? 
Lo: Claro. 
_: Pues no, no me parece bien por lo que no pienso ir allí a ensayar. 
Lo: _... 
_: Ni _ ni nada, no voy a ir allí a ensayar como si nada. 
Lo: Es que no vas como si nada, vas porque yo te he invitado y punto. 
_: Ya, ¿Y si a ellos no les parece bien? ¿Eso no cuenta? 
Lo: Vamos a ver _, les caes genial, ¿De verdad crees que no les va a parecer bien? Además, el piso es muy  grande ya lo viste, porque te quedes tú con una parte para ir a ensayar allí unas horas no va a pasar nada, de verdad. 
_: Bff… 
Lo: Hagamos una cosa. 
_: A ver, ¿Qué? 
Lo: ¿Mañana por la mañana haces algo? 
_: No, mañana no tengo clase. 
Lo: Perfecto, vendrás conmigo al piso y le preguntaremos a los chicos si están de acuerdo en que ensayes allí. ¿Así te quedas más tranquila? 
_: Vale, pero solo con que uno no quiera no iré. 
Lo: Está bien cabezota.