domingo, 31 de marzo de 2013

Imagina Louis: Cambio inesperado.

X: ¡¿_ estás ya?! ¡Al final nos iremos sin ti!
_: ¡Ya bajo pesada!

Siempre con prisas y todo porque teníamos que ir a buscar a su novio que venía de vacaciones a la playa con nosotros. La verdad es que Louis me caía muy bien pero no pegaba para nada con la idiota de mi hermana Sheila.

_: Ya estoy aquí idiota.
S: ¡Aleluya! ¿Se puede saber qué estabas haciendo?
_: Acabar de preparar mis cosas.
S: Louis nos debe estar esperando por tú culpa.
_: Louis, Louis, Louis… Y a mí que más me da, pues que espere un poquito que no le va a pasar nada.
S: Me sacas de quicio.
_: Y tú a mí.
M: ¡Vale ya!
S: Si la niña esta no me intentará fastidiar esto no pasaría.
_: Ves mamá, es ella.
P: ¡Qué paréis ya! ¿A qué os quedáis aquí las dos y nos vamos solos vuestra madre y yo de vacacione?
_: Mejor me callo.
S: Sí, mejor.

Mira que llegaba a ser egoísta y egocéntrica mi hermana, no sé como la aguantaba Louis. En cinco minutos estuvimos delante de la puerta de Louis, y Sheila bajó a buscarle.


Lo: ¡Hola!
P: Hola Louis.
_: Hola Lou.
Lo: Hola pequeñaja. ¿Qué tal?
_: Bien, aunque podría estar mejor si tu novia dejara de ser tan idiota y egoísta.
S: ¿Vas a empezar otra vez?
Lo: La verdad es que lo eres un poquito mi amor.
S: ¡Encima le vas a dar la razón!
Lo: Un poquito solo.
_: ¿Te he dicho alguna vez por qué me cae tan bien tu novio hermanita?
S: ¡Aaag! Iros a la mierda los dos.
Lo: Pues nada, me quedaré con la otra hermana que también es muy guapa.

Louis pasó su brazo por mis hombros  y me miró con cara de enamorado.

_: Yo encantada.
S: ¿También me vas a quitar el novio?
_: Emm sí, además me lo ha propuesto él.
S: Os odio.
Lo: Cariño que era una broma, va no te enfades ya sabes que me gusta mucho bromear y hacerte enfadar porque te pones muy guapa cuando lo haces.
S: Oh vaya supongo que gracias.

Louis le dio un beso a mi hermana para que quitar la cara de enfadada que tenía y luego se dirigió otra vez a mí pero está vez discretamente para que mi hermana no lo oyera.

Lo: Luego la hacemos enfadar otro rato.
_: Eso está hecho, amo hacerlo.
Lo: Choca pequeña compinche.

Le choqué la mano a Louis y luego me puse a escuchar música en mi móvil mientras miraba por la ventana. Un par de horas después llegamos a nuestro apartamento en primera línea de playa.

S: Louis vámonos a la playa.
M: Eh señorita, no tan rápido. Antes descargáis las cosas del coche y luego ya podéis ir a hacer lo que queráis.
L: Tu madre tiene razón Sheila. Venga cuanto antes acabemos antes nos vamos a la playa.

En un cuarto de hora teníamos el coche descargado y ya podíamos hacer lo que quisiéramos.

S: ¿Nos podemos ir ya mamá? ¿O me vas a mandar hacer alguna otra cosa?

Me sacaba de quicio la idiota de mi hermana, no hacía nunca nada, siempre estaba tirada en el sofá o fuera de casa y a mi me tocaba trabajar por las dos. Y para colmo me trataba fatal como si fuera una mierda en medio de su camino.

M: Os podéis ir. ¿Os vais los tres?
S: ¿Tres? No, Louis y yo solos.
P: ¿Por qué no os lleváis a tu hermana?
S: Porque no, que se busque otro plan, no va a joder los míos.
Lo: Eh Sheila que es tu hermana no te pases. Déjala que venga con nosotros.
S: ¿Por qué tiene que venir? Veníamos a pasar más tiempo juntos no a estar con tercera personas ¿recuerdas?
Lo: _ ponte el bikini que nos vamos a la playa, tu hermana si deja de ser tan egoísta quizás venga.
_: Gracias Lou.

Me puse el bikini en un momento y salí por la puerta del apartamento con Louis.

Lo: ¿Sheila vienes o te quedas?
S: Mejor me voy con vosotros.
Lo: Pues venga, vámonos.

Salimos los tres de casa y nos dirigimos a la playa que estaba a dos pasos del apartamento.

_: Hace un día precioso.
Lo: La verdad es que sí, yo voy a ir directo al agua.
S: Yo voy contigo.
_: Yo me quedaré aquí tomando el sol, pasadlo bien.

Louis y Sheila se fueron corriendo al agua y yo me tiré sobre mi toalla a tomar el sol. En realidad odiaba estar allí, sabía que mi hermana no quería que estuviera allí con ellos, que les estaba estropeando el primer día de las vacaciones. Pero por otra parte, me gustaba demasiado hacerla rabiar y hoy ser había pasado tres pueblos conmigo y esta era una forma de devolvérsela en parte.


Después de un rato tumbada tomando el sol ya estaba cansada, así que decidí irme a dar un paseo por la orilla mientras aquellos dos seguían en el agua, a ver si con suerte conocía a alguien de por allí y no tenía que acoplarme con Sheila y Lou todos los días. La verdad es que las vistas no eran nada malas, la playa estaba llena de chicos de mi edad guapísimos pero tampoco era plan acercarme a ellos y preguntarles como se llamaban ni nada por el estilo. De repente un chico salió corriendo del agua y me empapó entera.

X: Ay perdona.
_: Vigila por donde vas.
X: Es que estaba jugando con ese idiota de ahí y no te he visto, lo siento de verdad.
_: Bueno vale, no pasa nada.

Me disponía a seguir con mi paseo pero aquel chico me llamó la atención hablándome de nuevo.

X: ¿Estás sola?
_: Algo así.
X: ¿Cómo que algo así?
_: Pues eso, algo así. He venido con mi hermana y su novio y como puedes comprender una sobra en esas circunstancias, así que me he ido a dar un paseo por la orilla.
X: Aaah ¿Cómo te llamas?
_: _, ¿Y tú?
X: Soy John.
_: Encantada.
J: Lo mismo digo. ¿Podrías venirte con nosotros esta noche a una fiesta que damos en mi casa, que me dices?
_: Me lo pensaré.
J: Por fa… Puedes venir con tu hermana y su novio si quieres por si te da vergüenza o algo.
_: Bueno vale, dame la dirección y yo me lo pienso.
J: Eso ya es un medio sí, genial.

John me dio su dirección y después me despedí de él para seguir con mi paseo. Una hora más tarde volví junto a Sheila y Louis.

L: ¿Dónde andabas?
_: Paseando, así os dejo solos que es lo que queríais.
S: Mira si lo va pillando.

Louis le dio un codazo a mi hermana par que dejara el sarcasmo para otro momento.

L: No molestas _.
_: No hace falta que mientas Louis.
S: Eso.
_: Por cierto nos han invitado a una fiesta esta noche, ¿queréis venir?
S: ¿Una fiesta? ¿Dónde?
_: En casa de un tal John que he conocido mientras daba el paseo.
S: Sí, claro, así conocemos gente nueva de por aquí.
Lo: Por mí vale.

Poco después volvimos a casa a comer y yo decidí echarme la siesta hasta que llegó la hora de arreglarnos para ir a la fiesta de John.

S: ¿Qué tipo de fiesta es _?
_: Ni idea.
S: Pues ya le podrías haber preguntado a ese tal John, ahora no sé que ponerme.
_: No vamos a una cena de gala, ponte lo que sea.
S: Si hombre ¿y quedar como una tonta? No.
_: Oye no me calientes la cabeza con tus tonterías que yo también me tengo que arreglar.
S: ¿Y qué te vas a poner?
_: Ropa, ahora si no te importa salde mi habitación.

Eché a mi hermana de la habitación para que me dejará arreglarme en paz, que más daba lo que se pusiera era una simple fiesta. Abrí mi armario y escogí una falda a rallas azul y blanca y una camiseta azul marino. Me calcé con unos tacones azules marino de tacón ancho que me encantaba n y salí dirección al lavabo a peinarme y maquillarme.


Lo: Que guapa _.
_: Gracias Louis.
S: ¿Y yo, no estoy guapa mi amor?
Lo: Sí, claro, mucho princesa.
S: Vale, pensaba que no me iba a decir nada…
_: Voy a peinarme, ahora salgo.
S: No, primero voy yo que me tengo que maquillar.
_: Oye bonita compartes el baño y punto.
S: Y una mierda.

Sheila me pego un empujón y se coló en el lavabo. Me sacaba de mis casillas.

_: Imbécil.
Lo: Ya sabes como es.
_: Pues por eso mismo me da rabia, es una egoísta prepotente y estúpida. No sé como la aguantas…
Lo: La mayoría de las veces yo tampoco lo sé.
_: Bff da igual.

Después de media hora de reloj mi hermana decidió salir del baño y dejarme entrar para que me acabara de arreglar.

S: ¡¿Estás ya?!
_: Sí, ya salgo, un segundo.
S: ¡Eres una tardona!
_: Mira cállate o te dejo aquí que es a mí a la que han invitado a esa fiesta no a ti.
Lo: Chicas voy a por el coche que la casa de John queda un poco retirada, os espero abajo.
_: Vale Lou.

En cinco minutos estaba maquillada y con mi trenza de espiga hecha perfecta a un lado.

_: ¿Nos vamos Sheila?
S: Por fin acabas… Sí, venga vámonos. ¿Era guapo?
_: ¿Quién?
S: Ese tal John.
_: Sí.
S: Genial entonces.
_: Sheila no sé si recuerdas que tienes novio y encima vas con él.
S: Lo sé, pero eso no quita que no me pueda divertir con otros tíos.
_: No, no, yo solo te recuerdo que tienes novio y no quiero que le hagas daño a Louis, que nos conocemos.
S: Ahora vas a venir tú a decirme lo que he o no de hacer jajajaja
_: Da igual.

Montamos en el coche y en diez minutos estábamos en el chalet de John, era enorme, se notaba que tenían dinero con ganas. La música estaba muy alta por lo que tuve que llamar varias veces al timbre hasta que alguien salió a abrirnos.

J: Vaya pero si es _, sabía que al final vendrías.
_: Hola John.
J: Y bienes muy bien acompañada por lo que veo.
_: Sí, esta es mi hermana Sheila y su novio Louis.
J: Adelante chicos, disfrutad de la fiesta.

Pude ver como John daba un par de repasos de arriba abajo con la mirada a mi hermana sin cortarse un pelo, menudo baboso. La noche marchaba bien, yo iba de un lado a otro de la casa conociendo a uno y a otros y de cubata en cubata. Pero obviamente ahí estaba mi hermana para joderlo todo. Pude ver como se liaba varias veces con John y ya para rematar la jugada vi como subían a la planta de arriba de la casa a hacer nada bueno. Obviamente lo siguiente que hice fue buscar a Louis, no lo veía por ninguna parte, ¿Dónde se había metido? ¿Los habría visto? Por fin di con él justo antes de que saliera por la puerta de aquel chalet.

_: ¡Louis para!

No me hizo ni caso y siguió andando con paso firme.

_: ¡Louis por favor deja de correr!

Estaba mareada por el alcohol que llevaba encima por lo que no podía seguir el ritmo de Louis que no dejaba de caminar deprisa.

_: ¡Louis!

Por fin se giró y paró al ver que era yo.

Lo: ¿Qué quieres?
_: Hablar.
Lo: No me apetece hablar ahora pequeña.
_: ¿Te puedo hacer compañía?
Lo: Como quieras. Ven aquí anda, dame la mano que al final te vas a caer que vas dando tumbos.

Le di la mano como me dijo y caminamos en silencio hasta llegar a la playa donde nos sentamos.

_: ¿Quieres hablar ya?
Lo: Que más da _, ya sabes porque me he ido.
_: Lo sé y quiero saber que piensas hacer al respeto.
Lo: No lo sé.
_: ¿De verdad piensas que se merece otra oportunidad?
Lo: Cuando uno está enamorado da miles de oportunidades a la otra persona a pesar de no merecerlas.
_: Louis que se ha acostado con otro delante de tus narices, no puedes dejar que te haga esto.
Lo: Lo sé, no debo, pero…
_: No Louis, no hay peros, será mi hermana pero no pienso defenderla, esta vez se ha pasado.
Lo: ¿Sabes? No es la primera vez que lo hace y la he perdonado, no se lo he contado nunca a nadie, pero si no me equivoco esta es la tercera vez y supongo que mañana me dirá que no se acuerda de nada y que si hizo eso fuer un error porque iba borracha y yo como el gilipollas que soy la perdonaré.
_: ¡¿Qué?! No, ni de coña, no voy a dejar que te hagas eso. Lo tuyo con mi hermana se ha acabado. ¿Me oyes? Acabado.
Lo: Debería hacerte caso. La verdad es que estoy harto de su comportamiento de niña idiota, egoísta y prepotente.
_: No se merece estar con alguien como tú.
Lo: ¿Por qué no estaré yo con alguien como tú _?
_: Porque no quieres. Ups.
Lo: Esto…

No iba a espera más, Louis no se merecía a mi hermana y quería a alguien como yo, pues allí estaba yo que llevaba pillada por él medio año. Así que le besé sin pensármelo dos veces. Pero segundos más tarde me arrepentí de lo que acababa de hacer, la acababa de cagar completamente, más de lo que lo debía haber hecho mi hermana esa misma noche.

_: Esto… yo… lo siento Louis.
Lo: No pasa nada, no lo sientas.
_: Pero… es que tú… eres el supuesto novio de mi hermana eso no has estado bien.
Lo: _ no pasa nada, de verdad.
_: Sí para Louis, mejor me voy.
Lo: No por favor.

Louis me agarró del brazo y a continuación fue él el que me besó esta vez.


Lo: Quédate por favor.
_: Louis esto no está bien.
Lo: ¿Y crees que está bien llevar desde el primer día que te vi enamorado de ti y no poder decírtelo? ¿Crees que está bien haber tenido que aguantar a la egoísta y falsa de tu hermana para poder estar cerca de ti? Yo no lo creo.
_: ¿Qué estás diciendo Louis?
Lo: La verdad. _ siempre te he querido.
_: Osea, ¡¿Has estado engañando a mi hermana todo este tiempo?!
Lo: No lo mires así por favor.
_: ¡¿Y cómo se supone que lo tengo que ver?! La has engañado y ya está Louis.

Me levanté he hice acto de irme pero Louis me obligó a sentarme otra vez junto a él.


Lo: No te vayas _. Déjame que te lo explique por favor.
_: Venga, empieza.
Lo: No quiero que pienses que nunca he querido a tu hermana, porque eso no es así, yo la he querido pero nunca tanto como a ti. ¿Te acuerdas el día que nos presentaron en la barbacoa aquella en el campo por el cumpleaños de tu padre? Ahí estabas tú, con tu preciosa sonrisa, tu alegría y tus ganas de hacer el bobo constantemente. Entonces comprendí que me había equivocado de hermana. Pero no te lo podía decir, no creía que pudieras querer a alguien tres años mayor que tú y ya sabes como es tu hermana, si le decía que la cambiaba por ti me mataba.

No pude evitar reír ante aquel comentario, tenía razón mi hermana se las gastaba muy, pero que muy mal.

Lo: Así que me he limitado todo este tiempo a intentar querer un poquito más a tu hermana y a verte a ti como mi cuñada y nada más, pero es algo casi imposible a pesar de que lo intento con todas mis fuerzas.
_: Lou yo…
Lo: Déjame acabar por favor. Y bueno la relación con tu hermana ya sabes tú mejor que nadie como va, y la verdad es que no pienso volver con ella, sería ya demasiado idiota. Así que te guste o no ahora voy a ir a por ti, que eres la persona a la que he querido todo este tiempo.
_: Dos cosas te voy a decir. Una, no me gusta que hayas utilizado a mi hermana para estar cerca de mí. Y dos, Louis yo llevo enamorada de ti medio año y no sabes el daño que me ha hecho todo este tiempo verte junto a mi hermana cada día.
Lo: ¿Me estás diciendo que tú también sientes lo mismo que yo? ¿Me puedes decir que hacemos que no estamos juntos?
_: No lo sé, díselo a la tonta de mi hermana que es la que nos separaba. Ah, y por cierto, no pienses más que la edad tiene algo que ver en el amor, porque te equivocas, yo te querría si tuvieras cinco, diez o quince años más que yo. El amor no tiene edad, recuérdalo siempre.
Lo: Lo tendré en cuenta.

Louis se acercó y me besó dulcemente por tercera vez.

_: Mm me gusta como besas.
Lo: ¿Quieres otro?
_: Eso no se pregunta.

Nos volvimos a besar, la verdad es que era una escena realmente bonita, allí junto al mar, con el sonido de las olas al romper en la orilla de fondo.

Lo: ¿Se puede saber que le vamos a decir a tu hermana?
_: La verdad, yo no me voy a andar con rodeos.
Lo: ¿Y si la hacemos sufrir un poquito?
_: ¿A qué te refieres?
Lo: A jorobarla un rato por todo lo que nos ha hecho.
_: Me apunto, sabes que amo hacerlo.
Lo: Esa es mi chica. Por eso me gustas tanto, porque eres como yo.
_: anda, vamos a buscarla y vayámonos a casa que estoy reventada.
Lo: Claro, vamos.

Volvimos a la fiesta de John y encontramos a mi hermana tirada en uno de los sofás del jardín bebiendo junto a un grupo de chicos, la cogimos como pudimos porque ni siquiera se tenía en pie y la metimos en el coche. Al llegar a casa procuramos no hacer mucho ruido para no despertar a mis padres y vieran aquel panorama. La metimos en su cama y yo fui a ponerme el pijama. Luego salí en busca de Louis que estaba en el balcón asomado.

_: ¿Qué haces aquí?
Lo: Aclarar mis ideas.
_: ¿Cómo que aclarar tus ideas?
Lo: No sé, necesito pensar.
_: ¿En qué? ¿No me irás a decir que todo lo de antes ha sido una mentira?
Lo: No, para nada. Pero creo que debería irme de aquí mañana mismo, no creo que a tus padres les haga mucha gracia verme aquí y menos a tu hermana después de decirle que lo nuestro se ha acabado.
_: No, Louis por favor, no te vayas, quédate.
Lo: Creo que es lo mejor para los dos, cuando vuelvas a casa nos vemos allí y volvemos a empezar de 0.
_: Me niego, quiero que pases el verano con nosotros como habíamos planeado y mis padres no creo que digan nada, les caes genial y total lo único que has hecho ha sido cambiar de hija para ellos, nada malo, y a mi hermana que le jodan por puta, hablando mal y pronto.
Lo: Ala.
_: Anda, vamos a dormir que a ti el aire fresco te afecta.
Lo: Sí, será lo mejor.

Entramos los dos dentro y cada unos se fue a su habitación a dormir, pero no sin antes despedirnos con un beso.

Me desperté y fui en busca de mi desayuno a la cocina, allí estaban mis padres y Louis, el cual esperaba que se le hubiera ido la estúpida idea de irse de allí de la cabeza.

_: Buenos días.
M: Buenos días hija.
P: ¿Resaca?
_: La verdad es que no.
Lo: Buenos días pequeñaja.
_: Buenos días Louis.

Me limité a darle un beso en la mejilla como de costumbre, todavía no era el momento de contárselo a nadie, no hasta que estuviera mi hermana presente, a la cual temía por como pudiera reaccionar.

P: ¿Lo pasasteis bien anoche?
_: Sí, hubo algún que otro problemilla pero todo solucionado.
Lo: Sí, está todo bien ahora.

Louis me guiñó un ojo y yo le devolví el guiño junto a una sonrisa. Me senté a desayunar junto a ellos y antes de que acabara apareció mi hermana.

P: Se dice buenos días.
S: Hola.
M: Me parece a mí que alguien bebió más de la cuenta anoche.
_: Sí, a mí  también me lo parece.

Sheila me fulminó con la mirada y cuando fue a darle un beso a Louis este le apartó la cara.

S: ¿Se puede saber que haces? Solo quiero darte un beso.
Lo: Ya, y yo no quiero.
S: ¿Qué demonios te pasa?
Lo: Tú sabrás.
S: No, yo no sé nada.
_: Venga Sheila, por favor, no te hagas la loca ahora.
M: ¿Alguien me puedo contar qué está pasando aquí?
_: Que te lo expliqué ella si es capaz de recordar, claro.
S: Pues no, no me acuerdo listilla.
Lo: Pues ya puedes ir haciendo memoria y acordarte de con quien te acostaste ayer.
S: ¡¿Yo?!
_: No mi abuela… Sí, tú.
S: Yo no hice nada ayer, estuvimos todos juntos en la fiesta de ese tal John y vosotros estuvisteis conmigo y sabéis perfectamente que no hice nada.
_: Sheila por favor deja este paripé y reconócelo.
S: ¡Qué yo no hice nada!
P ¿_ por qué no crees a tu hermana? Quizás esté diciendo la verdad.
_: Pero si lo vimos los dos con nuestros propios ojos.
Lo: Sí, te pasaste la noche con ese tal John y entre otras cosas te acostaste con él.
S: ¿De verdad? ¿Cómo podéis pensar eso de mí? Yo no soy ninguna cualquiera.
_: Eso habría que verlo…
S: Será imbécil la maldita niña.
M: Eh Sheila no te pases con tu hermana. Y si hubieras controlado lo que bebías esto no estaría pasando.
P: Exacto. Louis tiene todo el derecho a no querer ni verte ahora.
Lo: Pues eso es lo que menos quiero, verte y estar contigo otra vez. Y para que lo sepan, no es la primera vez que hace esto, debe de ser la tercera o la cuarta y yo como gilipollas la he perdonado todas y cada una de las veces.
S: ¿Y esta vez también, no?
Lo: No me hagas reír Sheila, claro que no. Búscate a otro tonto que te aguante.
S: ¡¿Pero como puedes ser tan cerdo?!
Lo: ¿Pero tú te has visto?
M: Vale ya, calmaos los dos.
Lo: Sí, será lo mejor.
S: Yo me calmaré cuando el se largué de esta casa.
_: ¡Eso sí que no!
S: ¡¿Y a ti qué te pasa ahora?! ¡¿Te vas a poner de su parte, o qué?!
_: Sí. Me voy a poner de parte de mi novio.
S: ¡¿Qué?!
M: ¿Qué está pasando aquí?
_: Lo que habéis oído, ahora estoy saliendo yo con Louis.
Lo: Es cierto.
P: Vaya, has cambiado de hija, me parece bien, no quiero perder a este yerno maravilloso que tengo.
S: ¡Papá! Y tú, ¿cómo puedes hacerme esto _? Louis es mío.
_: ¡¿Tuyo?! Espera que me ría hermanita. Lo has estado llevando por el camino de la amargura durante todo el tiempo que ha estado contigo, ha sido tu perrito faldero. Déjalo ser feliz con alguien que realmente lo valore, como yo.
S: ¡Cómo puedes decir eso! ¡Yo a Louis lo amo!
_: Jajajajajajajaja ya lo veo, por eso te acuestas con otros mientas estás con él, ¿no?

Mi hermana ser lanzó sobre mí y me empezó a tirar del pelo para comenzar una estúpida pelea que no duraría más de dos minutos porque nos acabó separando Louis.

Lo: ¡Basta ya! Sheila acéptalo, estoy con tu hermana, y la quiero, la llevo queriendo desde hace mucho tiempo. Me gusta como es, es divertida y le gusta hacer el bobo como a mí y lo más importante, me quiere, no como tú.
_: Chúpate esa hermanita.
Lo: Vale _.
_: Perdón…
S: Iros a la mierda los dos, no os quiero volver a ver.

Mi hermana se fue a su habitación y cerró al puerta de un portazo de la rabia que recorría su cuerpo por lo que acababa de pasar.

_: Ya esta  dicho.
Lo: Sí.
M: Ya se le pasará. Si todo esto que habéis dicho es cierto, que dudo que no lo sea, no entiendo como has podido aguantarla tanto tiempo Louis.
P: Que paciencia has tenido hijo. _ no te traerá tantos problemas ya lo verás.
Lo: _ es perfecta para mí ya se lo he dicho antes.
_: Te quiero.

Después de decir esto le di un pequeño beso en los labios a Louis.

Lo: ¿Planes para hoy?
_: Ninguno, tú dirás.
Lo: ¿Vamos a pasar el día al parque de atracciones?
_: Siiiiiiii. ¿Mamá, papá, venís?
M: No hija, nosotros nos quedaremos aquí con el ogro de tu hermana.
_: Vale.
Lo: Pues venga, vístete y nos vamos.

Fui directa a mi habitación a vestirme para poder irnos cuanto antes a pasar el día los dos solos al parque de atracciones.

Lo: ¿Estás lista?
_: Sí, ya salgo.

Me puse unos shorts, una camiseta de tirantes y unas Vans, me recogí el pelo en una coleta alta y fui en busca de Louis.


_: Ya estoy, ¿no vamos?
Lo: Claro.
_: Adiós papá, adiós mamá.
M y P: Adiós, pasadlo bien.
_: Vale.

Montamos en el coche y en media hora ya habíamos llegado al parque de atracciones.

Lo: Nos montaremos en todo, ¿no?
_: Claro, ¿no te irás a cagar ya?
Lo: ¿Yo? Qué va.
_: Jajajajaja cagueta…
Lo: Serás… ya veremos quien es el cagueta aquí, si tú o yo. Y me da la impresión que va a ser usted señorita.
_: No. Venga vamos a montar primero en la caída libre a ver quien tiene más miedo.
Lo: Hecho. ¿Sabes que cuando estás arriba y estás muerta de miedo ya no puedes bajar, no?
_: Ja, ja, ja, muy gracioso.

Fuimos haciendo una carrera hasta la cola de la atracción la cual cané yo haciendo alguna que otra trampa. No tuvimos que esperar casi nada, en diez minutos estábamos montando en la atracción.

Lo: Allá vamos, no llores mucho.
_: ¿Yo? Aplícate el cuento anda.
Lo: Esto empieza ya, estás a tiempo de bajar.
_: No lo haré tranquilo.

En tan solo unos segundos estábamos sostenidos a un montón de metros del suelo, miré a Louis y tenía tal cara de susto que hizo que no pudiera dejar de reír hasta volver a tierra.


_: Jajajajajajajajaja menuda cara Lou.
Lo: Eres mala.
_: ¿Yo? Jajajajajaja eres tú el que tenía esa cara de situación que… Jajajajajaja Vamos a ver la foto que nos han hecho que yo la quiero de recuerdo.
Lo: ¿No serás capaz?
_: Claro que sí.

Salí corriendo mientras tiraba de Louis para que me acompañara a la caseta de las fotos y puede ver la nuestras, era buenísima, yo salía riéndome a más no poder y Louis con aquella cara que… bueno era un cuadro.

_: Louis no me negarás que sales con una cara buenísima.
Lo: No, la verdad es que no jajajaja
_: Ves, si te ríes hasta tú mismo. Esta me la quedo de recuerdo.
Lo: No hace falta, eh.
_: Sí, la quiero. Señorita, deme la 278 por favor.
X: Claro, aquí tiene.
_: Ya es mía.
Lo: A ver que haces con eso.
_: ¿Yo? Nada… Nada bueno jajajajaja

Pasamos el día allí, entre atracciones de agua, montañas rusas, caballitos… La verdad es que fue un gran día al lado de Louis, me encantaba pasar tiempo con él, era tan idiota como yo.

Lo: Estoy cansado, ¿Vamos a tomar un helado?
_: ¡Sí! ¡Helado!
Lo: Que tonta eres.
_: Mira quien habla.
Lo: Tu idiota número uno, ya lo sé.
_: Te quiero idiota.
Lo: Y yo a ti pequeñaja.

Fuimos caminando de la mano hasta el puesto de los helados y allí cada uno se compró uno.

Lo: ¿Me das del tuyo?
_: No, es mío, solo mío, mi tesoro.
Lo: Jajaja Vuelve a hacer eso me ha encantado.
_: No, que te ríes de mí.
Lo: ¿Cómo quieres que no me ría con la cara que pones?
_: Como te ríes de mí no te doy de mi helado. ¡Ja!
Lo: Pues te lo robo.
_: Y una mierda, me lo comeré yo antes.

Louis empezó a moverme para que no pudiera comerme el helado y además me pasó el suyo por la cara a traición.

_: ¡Déjame, es mío, no te voy a dar! ¡Tus trucos no funcionarán conmigo!
Lo: Eso ya lo veremos.
_: ¡Deja de pasarme tu helado por la cara que está frío!
Lo: No, hasta que no me des de tu helado no pararé. Muahahahaha.
_: ¡Qué no te voy a dar ya te lo he dicho!
Lo: Entonces seguiré.

Tenía la cara llena de chocolate del helado de Louis cuando decidí darle un poco del mío para que me dejara en paz de una vez.

_: Toma pesado.
Lo: ¡Victoria!
_: ¿Pero tú has visto como me has dejado?
Lo: Estás muy guapa y este helado está riquísimo.
_: Eso ahora comete mi helado porque del tuyo poco has debido probar, lo tengo yo todo en la cara.
Lo: Tú solita te lo has buscado.
_: pues tú solito te has buscado que te deje aquí solo. Adiós.
Lo: ¡¿Qué?! No, no te vayas.
_: Pues entonces, ¿Qué me tienes que decir?
Lo: Gracias por el helado.
_: Adiós Louis.
Lo: Vale, vale. Perdón, ven que te limpie la cara.
_: Te perdono porque eres tú.
Lo: Nada más faltaría.
Louis cogió un par de servilletas y me limpió la cara con ellas.
_: ¿Vamos a casa? Se está haciendo tarde.
Lo: ¿Ya? Yo había pensado en ir a cenar alguna porquería al McDonal’s y luego ir a jugar un rato al mini-golf de la playa.
_: Buena idea. Venga en marcha.

Fuimos al McDonal’s y luego nos dirigimos al mini-golf de la playa, hacía años que no iba por allí y menos en tan buena compañía como lo hacía aquel día.

_: Vamos a ver quien gana a esto.
Lo: Yo.
_: No empieces que mira como has acabado antes.
Le enseñé a Louis la foto de la caída libre otra vez y no puede evitar volver a reírme.
Lo: Ya vale, ¿no?
_: Pues deja de hacerte el chulo o la colgaré por toda la ciudad cuando volvamos.
Lo: No serías capaz.
_: Eso ya lo veremos. Venga te dejo empezar a ti.
L: Como quieras.

Louis se colocó y golpeó la primera bola, le dio tan mal que se salió del circuito, mira que era malo.

_: ¿De verdad? Lo intentas hacer y no te sale.
Lo: Un fallo lo tiene cualquiera.
_: ¡Pero si se te ha salido de la pista y eso es casi imposible!
Lo: Sssh a callar.
_: No.
Lo: Pues te callaré yo.

Louis me besó para callarme.


Lo: ¿Mejor?
_: Puede valer. Me toca.

Golpeé mi bola y la metí en el primer golpe, obviamente se lo restregué a Louis todo lo que puede y más.

_: A la primera y tú ni siquiera has podido mantener la bola dentro, te tendría que dar vergüenza.
Lo: Estás tú muy guerrera hoy…
_: Algo así. Venga el próximo te dejaré golpear primero para poder reírme a gusto.
Lo: Eres mala.

Louis volvió a repetir la misma operación que en el hoyo anterior y yo no podía dejar de reír. ¿Cómo podía ser tan malo?

_: Cariño te lo digo enserio, retírate.
Lo: Ja, ja, ja. No.
_: Estás haciendo el ridículo, lo sabes ¿no?
Lo: Quien ríe el último ríe mejor, acuérdate de eso.
_: Me lo apunto. Venga, me toca.

Yo volví a meter la bola en el hoyo en un solo golpe. La verdad es que me conocía aquel mini-golf como la palma de mi mano, había pasado allí casi todas las noches de verano desde que era pequeña.

Lo: Tu palo está trucado o algo…
_: No Louis, la que vale, vale. Recuerda eso.
Lo: Muy graciosa.

Me lo pasé en grande con Louis en el mini-golf, como no acertaba ni una empezó a hacer el idiota en cada uno e los hoyos, que si ahora le doy del revés, ahora de lado, con la mano… yo no podía dejar de reír, estaba disfrutando como una niña chica de aquel buen rato.

_: Último hoyo, ¿Con qué me vas a sorprender esta vez?
Lo: Ahora lo verás, es el mejor truco de todos.
_: Adelante.

Louis se puso como si fuera un profesional del golf para golpear la pelota y cuando la iba a golpear, en vez de golpear la pelota lanzó el palo y este se atascó en el molino que había a la entrada del último hoyo.

_: ¡Louis te lo has cargado!
Lo: Ssssssh calla, huyamos haciendo la croqueta.
_: ¿Qué dices?
Lo: Corre, ven conmigo.

Salimos corriendo de allí para que nadie nos viera y en cuanto salimos Louis fingió que allí no había pasado nada.

Lo: Bueno, ¿Y qué tal está usted señorita _?
_: Louis estás fatal jajajajaja
Lo: Sssh sígueme el rollo.
_: A sus órdenes. Pues yo muy bien. ¿Y usted señorito Tomlinson, cómo está?
Lo: Muy bien, gracias por preguntar. ¿Le apetece ir a montar en los autos de choque señorita?
_: Claro, encantada le acompañaré.

Louis tiró de mí para salir corriendo de nuevo dirección a los autos de coque. Compramos las fichas y cada uno se colocó en un coche.

Lo: ¡Voy a por ti!
_: ¡Y yo a por ti, te vas a enterar de quien es _ al volante!
Lo: Ui que miedito.
_: Deja de vacilarme Tomlinson o saco la foto.
Lo: ¡Nooooo la foto nooooo!
_: Pues a callar.

Sonó el timbre que ponía en marcha los coches y fui a por Louis sin pensarlo dos veces le envestí por detrás.

_: ¡Primer punto para _!
Lo: ¡Serás malvada! ¡Te vas a enterar tú ahora!

Louis no dejaba de seguirme y no conseguía quitármelo de encima hasta que chocó conmigo y del bote que pegué casi me salgo del coche.

_: ¡Te has pasado!
Lo: Era mi venganza, te dije que el que ríe último ríe mejor.
_: Idiota.

Estuvimos todo el rato persiguiéndonos para ver quien chocaba más fuerte contra el otro hasta que sonó otra vez el timbre que anunciaba el final de la partida.

_: Ha estado bien.
Lo: Sí, sobretodo tus caras de velocidad cuando te acercabas a mí, eran buenísimas.
_: Bueno yo tengo una mejor tuya.
Lo: ¿Te va a durar mucho lo de la foto?
_: No lo sabes tú bien… ¡Vamos a las máquinas de peluches!
Lo: Claro, vamos.

Fuimos corriendo, como de costumbre, a las máquinas de peluches.

Lo: ¿Cuál quieres?
_: El tigre blanco.
Lo: ¿Este?
_: ¿Qué eres daltónico ahora? He dicho el blanco no el marrón.
Lo: A sus ordenes mi capitana. Si es que uno ya no se puede equivocar…
_: Conmigo no.

Miré a Louis haciéndole una mueca y luego me reí.

Lo: Venga, dame dinero, no creo que vaya a salir solo de la máquina por arte de magia.
_: Pues no estaría mal. ¿Así que lo voy a tener que pagar yo? Menudo novio de pacotilla me he buscado…
Lo: ¡Oye! Soy el mejor novio que vas a poder encontrar, recuerda.
_: El mejor de todos no sé si serás, pero el mejor para mí seguro.

Le besé y le di el monedero para que echara dinero a la máquina y me sacara el peluche que quería.

_: ¿Piensas tardar mucho más? Porque a este ritmo me habré gastado todo el dinero que llevaba y no tendré el muñeco.
Lo: No me presiones.
_: Pero si eres manquísimo, llevas unos 20 intentos y escasamente lo has rozado. Anda déjame a mí a ver si lo pillo ya.
Lo: Todo tuyo, no podrás.

Cogí el mando de la máquina y a la primera agarré el tigre por la cabeza y cayó por el agujero.

_: Ejem, ejem… Louis creo que alguien se equivocaba…
Lo: Casualidad.
_: Jajaja ya claro… No me subestimes más que menudo día llevas…
Lo: Déjame probar otra vez.
_: ¿Enserio quieres seguir probando? ¿O lo único que quieres es dejarme sin un mísero céntimo?
Lo: Mmm la segunda.
_: Idiota.
Lo: Pero no quiero las maquinitas estas, quiero ir a tirar las anillas y conseguir un super peluche de esos.
_: Vale.

Fuimos hasta la caseta de las anillas, pagamos y nos las entregaron.

_: ¿Sabes que las tienes que meter todas para ganar el oso gigante, no?
Lo: Lo sé, lo sé. Pero no me presiones.
_: Y dale… que yo no presiono, te pones nervioso tú solo. Pero que sepas que ¡Lo quiero!
Louis me miró con cara amenazante por mi último comentario.
_: Es broma cariño, venga tira.

Louis intentó hacer ver que estaba concentradísimo en lo que hacía, pero yo no le dejaba porque no paraba de hacerle reír o de pegarle pequeños empujones. A pesar de todo consiguió acertar todas las anillas, solo quedaba la última.

Lo: ¿Te atreves?
_: ¿Yo? No sé…
Lo: Vaya, vaya, vaya…  Para esto no eres tan vacilona, eh.
_: Podría serlo, pero prefiero cederte todo el mérito a ti o quizás todo el fracaso.
Lo: ¿Sabes qué? Vamos ha hacerlo juntos.
_: Está bien.

Louis me acercó a él y me colocó justo delante suyo, me hizo coger la anilla y me colocó en posición de tiro sin soltarme el brazo.

Lo: Cuando yo te diga la sueltas.
_: Vale.
Lo: Una, dos y… Tres.

Solté la anilla y cayó justo donde debía caer, empecé a saltar de la emoción por haberlo conseguido, parecía una niña pequeña pero me daba igual.

Lo: Perfecto.
_: ¡Aaaaah lo hemos conseguido!
Lo: Ves, trabajamos mejor en equipo.
_: Cierto, dejaré de picarte entonces.
Lo: Así me gusta.
X: ¿Cuál de los peluches queréis?
_: El oso blanco.
X: Aquí tienes preciosa.
Lo: Es más grande que tú, te tapa entera.
_: No te metas con él o te pegará por mí.
Lo: Seguro que más fuerza que tú, tiene.
_: Ja, ja, ja, no. ¿Nos vamos ya?
Lo: Claro.

Louis me cogió el oso gigante porque pesaba mucho y me dio la mano para irnos, pero antes del salir de aquel recinto pasamos por delante de un puesto de algodón de azúcar, así que hice parar a Louis para comprar uno.

_: ¿Me compras uno?
Lo: Vaya novia me he buscado… Me vas a arruinar.
_: Serás… ¡Pero si he pagado yo casi todo!
Lo: Era broma idiota.
_: Más te vale.
Lo: Póngame un algodón de azúcar lo más grande que pueda que sino la señora me hará volver a por otro.
X: Jajaja claro.
_: Ja, ja, ja, muy gracioso Lou, ¿sabes que te puedo dejar durmiendo en la calle, verdad?
Lo: No lo harías.
_: Pruébame.
Lo: No, mejor no.
_: Está claro que soy yo la que lleva los pantalones en esta relación.
Lo: Jajajaja mira que eres tonta.

Louis me revolvió el pelo y luego me entregó el mega-super-ultra-extra-gigante algodón de azúcar que me había comprado.


_: Esto sí que es más grande que yo.
Lo: Eso se arregla rápido.

Louis empezó a coger un montón de trozos de algodón de azúcar no sé exactamente para qué, porque los cogía y se giraba para que no le viera.

_: ¿Se puede saber qué haces?
Lo: Un momento.
_: ¿Louis?
Lo: No soy Louis soy santa jojojo Feliz Navidad jovencita.
_: Jajajajajaja Estás ridículo jajajajajaja

Louis se había puesto tiras de algodón de azúcar en las cejas, en el bigote y en la barba, estaba realmente ridículo, no podía dejar de reírme de él.

_: Jajajajajajaja
Lo: ¿Se puede saber de qué se ríe señorita? ¿Nunca ha visto un Santa Claus con barba y bigotes teñidos de rosa?
_: Louis para jajajajajaja
Lo: ¿Louis? ¿Quién es Louis?
_: Jajajajaa para de verdad.
Lo: Deje de llamarme así señorita, que soy Santa Clarus no Louis.
_: Se acabó.

Le arranqué su barba y salí corriendo con ella, acto seguido Louis echó a correr tras de mí por la playa.

_: ¡¿Santa creo que has perdido la barba?!
Lo: ¡Ven aquí ahora mismo o estas navidades te traeré carbón!
_: ¡El carbón no está tan bueno como esta barba!
Lo: ¡¿Te las estás comiendo?! Maldita seas.
_: ¡Santa no dice esas cosas delante de los niños!
Lo: ¡Ven aquí jovencita! ¡Ya te tengo!

En el momento en que Louis me alcanzó caímos los dos al suelo rebozándonos en la arena de la playa y sin parar de reír.

_: Jajajaja Lou mi amor, sinceramente, estás para que te encierren.
Lo: ¿Yo? No, ¿Tú crees…?
_: Un poquito sí.
Lo: Con lo bonita que es la vida vista así.
_: Yo no te o discuto, es la mejor forma de verla, todo el día riendo.
Lo: Y al lado de la persona a la que amas todavía más.
_: Y que lo digas.
Lo: _ me haces el hombre más feliz del mundo a tú lado, tenía muchas ganas de poder compartir momentos así contigo que con tu hermana nunca pude tener porque es…
_: Una amargada, dilo.
Lo: Sí, una amargada, tú en cambio, eres genial, eres divertida, alegra, simpática y no te da vergüenza estar junto a mí cuando voy haciendo el idiota por la calle, sino que me sigues el rollo.
_: Bueno, bueno… Un poquito de vergüenza sí que me da, porque a veces parece que estés chalado, pero eso es lo que hace que te quiera cada día un poquito más Lou.


Entonces le miré fijamente, su mano derecha se posó sobre mi cara y me acarició con su pulgar mi mejilla izquierda, poco a poco me fuer acercando a él y nos fundimos en un tierno beso, por desgracia una paloma pasó cerca de nosotros y nos cortó nuestro momento romántico de la noche.

Lo: ¡Kevin! ¡Kevin!
_: ¿Louis? ¿Qué estás diciendo? ¿Quién es Kevin?
Lo: ¡Kevin! Pues quien va a ser, la paloma, ven corre, vamos a buscarlo, no se vaya a perder.
_: Estás fatal, pero… ¡Kevin vuelve!

Le di la mano a Louis y fuimos corriendo detrás de la paloma, después de ese día maravilloso a su lado sabía que mi relación con él sería la mejor relación que yo siempre había podido desear junto a alguien que fuera como yo, un loco de la vida, aunque se puede decir que Louis lo estaba bastante más que yo, pero eso le hacía especial y único para mí, hacía que lo amara tal y como era.

2 comentarios: